El presidente estadounidense volvió a cuestionar el enfoque actual de inmunización infantil en medio de fuertes críticas de expertos médicos (REUTERS/Kylie Cooper)El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este lunes en el Despacho Oval una orden ejecutiva que recomienda revisar el calendario de vacunación infantil y reitera su pedido de dividir la vacuna triple viral, contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés), en tres inyecciones separadas. Lo acompañó el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., principal impulsor de la iniciativa.El decreto instruye al Departamento de Salud y Servicios Humanos a formar un grupo de trabajo que explore, con el sector privado y otros países, la fabricación de las tres vacunas por separado, garantizando la disponibilidad de la fórmula combinada. Según un resumen citado por NBC News, la orden también propone reducir de 18 a 11 las enfermedades con vacunación universal recomendada; el resto quedaría sujeto a criterios de alto riesgo o a decisión compartida entre padres y médicos.PUBLICIDADNinguna vacuna individual contra el sarampión, las paperas o la rubéola cuenta hoy con aprobación de la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA), y no hay evidencia publicada que respalde algún beneficio de administrarlas por separado, según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Décadas de estudios avalan la seguridad de la fórmula combinada, que además reduce las visitas médicas necesarias.Durante el acto, Trump formuló afirmaciones sin sustento científico sobre los riesgos de la vacuna combinada, al sugerir que administrar las tres dosis juntas “podría ser letal”. Ningún funcionario de la Casa Blanca ofreció después una justificación clara para el cambio. El pediatra Andrew Racine, presidente de la Academia Americana de Pediatría (AAP), estimó que desarrollar y aprobar versiones individuales demoraría más de una década.PUBLICIDADUn niño de un año recibe una dosis de la vacuna contra la COVID-19 en una farmacia de Pensilvania, Estados Unidos (REUTERS/Hannah Beier/Archivo)La orden llega cinco meses después de que el juez federal Brian Murphy, con sede en Boston, bloqueara de forma preliminar un primer intento de Kennedy de recortar el esquema de vacunación infantil, anunciado en enero. Aquella decisión, del 16 de marzo, dio la razón a una demanda de la AAP y otras organizaciones médicas, que argumentaron que los cambios violaban la ley de procedimiento administrativo y prescindían de los comités científicos independientes que guían la política de inmunización del país. La Administración apeló esa decisión a fines de abril.El nuevo decreto se presenta como una forma de sortear ese revés judicial. Heidi Overton, asesora adjunta de política interna de la Casa Blanca, dijo el lunes que la orden busca “corregir” el bloqueo que pesa sobre los cambios de enero. A diferencia de aquella medida, el nuevo texto es una recomendación hacia los Estados, que conservan la potestad de exigir vacunas para la escolarización.PUBLICIDADEl senador republicano Bill Cassidy, médico y voto decisivo en la confirmación de Kennedy, calificó la orden de “equivocada” en un mensaje en la red social X. “El presidente no tiene la experiencia para hacer estos cambios. Las vacunas son abrumadoramente seguras y eficaces. Las vacunas NO causan autismo”, escribió, y advirtió que fraccionar la triple viral obligará a los niños a recibir más inyecciones para lograr la misma protección.La ofensiva se produce en medio del peor brote de sarampión en Estados Unidos en 35 años, con casos que en 2026 ya superan el total del año anterior. Organizaciones médicas señalan al propio Kennedy como uno de los responsables de alimentar la desconfianza hacia las vacunas que explicaría, en parte, la magnitud del repunte.PUBLICIDADPese a que las encuestas muestran que la mayoría de los estadounidenses respalda la vacunación, y a que en los meses previos Trump y Kennedy habían moderado su discurso antivacunas de cara a las legislativas de noviembre, la orden confirma que la revisión del calendario infantil sigue siendo un eje central de la agenda sanitaria del Gobierno. El litigio judicial en curso y la ausencia de vacunas individuales aprobadas anticipan que el nuevo intento enfrentará obstáculos similares a los que frenaron la primera ofensiva de Kennedy.