NoticiaLos movimientos más mortales de la historia (Popayán - 1983 y Armenia - 1999) sentaron un precedente para prepararnos mejor.Terremoto en Colombia. Cali, entre las ciudades más afectadas del país. Foto: Juan Pablo Rueda / EL TIEMPOSUBDIRECTOR VIDA10.08.2026 13:02 Actualizado: 10.08.2026 13:22

Colombia ha temblado fuerte más de una vez. El sismo más poderoso de su historia ocurrió el 31 de enero de 1906, frente a las costas de Tumaco, Nariño. Alcanzó una magnitud de 8,8, una de las más altas jamás registradas en el mundo, y generó un tsunami que golpeó el litoral Pacífico y se sintió hasta en Costa Rica, Hawái y Japón. Dejó más de 1.500 muertos. Según el Servicio Geológico Colombiano, su impacto fue disperso porque azotó zonas costeras de baja densidad poblacional para la época. Tumaco volvió a temblar con fuerza en 1958 y 1979, con magnitudes de 8,1 y 8,4, siempre con tsunamis asociados en la costa Pacífica. LEA TAMBIÉN Antes, en 1875, un sismo entre 7,5 y 8,5 grados había arrasado Cúcuta, con al menos mil muertos en la ciudad y víctimas en siete zonas más del país y nueve poblaciones de Venezuela.Armenia, el más letalPero el sismo más recordado por los colombianos no es el más potente. Es el del Eje Cafetero, en Armenia, el 25 de enero de 1999. Con magnitud de 6,2 y epicentro en Córdoba, Quindío, dejó 1.185 muertos, más de 8.500 heridos y cerca de 36 mil viviendas destruidas o inhabilitadas en 28 municipios de Quindío, Risaralda, Caldas, Tolima y Valle del Cauca. La reconstrucción, liderada por el Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero (Forec), demandó una inversión de 1,6 billones de pesos.El caso confirma una lección que repiten los sismólogos: la magnitud no determina la tragedia. La cercanía del epicentro, la profundidad del sismo y la calidad de la construcción definen el número de víctimas. Antes, en 1992, un sismo de 6,5 grados había sacudido a Medellín y su área metropolitana, y en 1994 uno de 6,4 grados arrasó comunidades del río Páez, en Cauca, con cerca de 800 muertos.Popayán y la normativaEsa lección ya la había dejado, dieciséis años antes, el terremoto de Popayán. El 31 de marzo de 1983, Jueves Santo, un sismo de apenas 5,5 grados, pero muy superficial, mató a cerca de 250 personas, dejó 1.500 heridos y destruyó más de 4.900 edificaciones en el centro histórico.La tragedia obligó al país a actuar. En junio de 1984, un año después, el Gobierno expidió el primer Código Colombiano de Construcciones Sismo Resistentes, mediante facultades extraordinarias otorgadas por el Congreso. Fue la primera vez que Colombia exigió por ley construir pensando en los sismos, incluso en viviendas de uno y dos pisos, un punto que antes quedaba fuera de cualquier control técnico.Esa norma rigió 14 años, hasta que el Congreso aprobó la Ley 400 de 1997, marco bajo el cual se expidió la NSR-98 y, después, su actualización de 2010, la NSR-10, vigente hasta hoy y que sigue exigiendo diseño y construcción sismo resistente en todo el territorio.El riesgo no es solo un capítulo del pasado. El Servicio Geológico Colombiano identifica varias zonas de alta actividad, entre ellas el llamado "nido sísmico de Bucaramanga", en la Mesa de los Santos, Santander, uno de los puntos con mayor concentración de sismos del país. A eso se suma la triple convergencia de las placas de Nazca, la Suramericana y la del Caribe, que mantiene a buena parte del territorio bajo vigilancia permanente.El monitoreo también avanzó. Antes de 1993 el país no tenía una red propia para medir sismos; apenas existían algunos equipos operados por una universidad. Desde ese año opera la Red Sismológica Nacional, hoy con más de cien estaciones que transmiten información en tiempo real al Servicio Geológico Colombiano y a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, creada por la Ley 1523 de 2012.Hoy el 83 por ciento de los colombianos vive en zonas de amenaza sísmica intermedia o alta. La historia sísmica del país, de Tumaco a Armenia, quedó convertida en la norma que hoy exige un ingeniero al levantar cualquier pared. Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.