NoticiaEl sismo de 7,4 vuelve a poner la mirada sobre una región con antecedentes de grandes terremotos, como el de 1979, de magnitud 7,2.La interacción entre estas placas tectónicas genera esfuerzos y deformaciones que pueden liberar grandes cantidades de energía. Foto: Samir RojasPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD10.08.2026 12:54 Actualizado: 10.08.2026 12:54
El sismo de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia este lunes 10 de agosto volvió a poner en evidencia una condición geológica del país: Colombia está ubicada en una región tectónicamente activa y, particularmente en su zona occidental, existe una interacción permanente entre placas que puede generar terremotos de gran magnitud. El movimiento, que ocurrió a las 7:34 de la mañana, tuvo epicentro en la zona de José del Palmar, en Chocó, y una profundidad de 88 kilómetros, según informó Julio Fierro Morales, director general del Servicio Geológico Colombiano (SGC). “Es el sismo más fuerte que se ha sentido en la última década en el país”, señaló el directivo. LEA TAMBIÉN El movimiento fue ampliamente registrado en Colombia y también en Venezuela, Ecuador y Panamá. Después del terremoto principal se registraron dos réplicas, una de magnitud 2,8 y otra de 4,8, esta última ampliamente sentida. En ese sentido, de acuerdo con el experto, la explicación de por qué tiembla tanto en el occidente colombiano está en la estructura tectónica del territorio. El SGC explicó que la actividad sísmica de esta zona responde a la dinámica tectónica natural del occidente del país y está asociada, entre otros procesos, con la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Suramericana. La subducción ocurre cuando una placa se desplaza por debajo de otra y, en este caso, la placa de Nazca, ubicada en el Pacífico, se mueve hacia el continente y se introduce bajo la placa Suramericana. Cali, entre las ciudades más afectadas del pais. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPOEse proceso genera esfuerzos y deformaciones en la corteza y ocurre desde hace millones de años. Luis Caballero, ingeniero y experto en sismos de la Universidad de La Sabana, lo resume así: “La interacción entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana es un proceso de millones de años”. El movimiento de las placas permite que se acumule energía en las estructuras geológicas hasta que se produce una ruptura o desplazamiento y esa energía se libera en forma de ondas sísmicas. Por eso, el origen del terremoto de este lunes no está en un fenómeno pasajero, sino en una dinámica profunda y permanente de la Tierra.Ese contexto conecta al occidente colombiano con una región mucho más extensa: el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, una franja alrededor de este océano caracterizada por una elevada actividad sísmica y volcánica y por la interacción de numerosas placas tectónicas. Colombia forma parte de ese contexto debido a su ubicación en el extremo noroccidental de Suramérica y, particularmente, por la interacción entre las placas de Nazca y Suramericana. Sin embargo, esto no significa que el Cinturón de Fuego sea una especie de falla que haya provocado directamente el terremoto de Chocó. La relación es regional y tectónica: el sismo ocurrió en una zona sometida a la dinámica de las placas del Pacífico, mientras que el Cinturón de Fuego permite entender por qué todo este borde del océano presenta una actividad sísmica tan elevada. Para explicar específicamente el movimiento de este lunes hay que mirar a la subducción de la placa de Nazca bajo la Suramericana, proceso que el propio SGC identifica como uno de los asociados con la actividad sísmica del occidente colombiano. LEA TAMBIÉN La historia de la región demuestra, además, que el terremoto de este lunes no es un fenómeno completamente excepcional. Fierro recordó como antecedente el sismo del 23 de noviembre de 1979, que alcanzó una magnitud de 7,2. “Para esa zona hay antecedentes de sismos, particularmente el 23 de noviembre de 1979, un sismo de magnitud 7.2”, señaló. La referencia es importante porque demuestra que la actividad sísmica del occidente colombiano no comenzó este lunes. Las placas continúan moviéndose aunque durante largos periodos no ocurra un terremoto de gran magnitud. Gobernación de Caldas lidera PMU tras el sismo que dejó tres muertos en Manizales. Foto:CortesíaDe hecho, Colombia registra constantemente movimientos sísmicos, muchos de ellos pequeños y no perceptibles para la población, pero que son detectados por la Red Sismológica Nacional. Según datos del SGC en el país ocurren en promedio unos 2.500 temblores al mes, es decir unos 80 diarios. Lo que cambia es la magnitud, profundidad, ubicación y forma en que las ondas llegan a cada territorio.Esa última condición también explica por qué no es posible establecer una duración única del terremoto para todo el país. Aunque después de un sismo las personas suelen preguntarse cuántos segundos duró, la experiencia puede ser diferente dependiendo del lugar desde donde se observe. Caballero explica que “el tiempo que dura un sismo no depende de la magnitud”. La magnitud permite establecer la energía asociada con el evento, pero no determina por sí sola cuánto tiempo será percibido en una ciudad concreta. “La duración de un sismo depende de la energía que libera y de cómo se propaga esa energía”, ha señalado el experto. Las ondas salen de la zona donde ocurre la ruptura y recorren la Tierra atravesando materiales diferentes y llegando a poblaciones ubicadas a distintas distancias. La profundidad también influye; en este caso, el SGC reportó 103 kilómetros. Por eso, el mismo terremoto puede sentirse durante tiempos diferentes en Chocó, Pereira, Manizales, Bogotá u otras ciudades, sin que exista necesariamente una contradicción entre esos testimonios.La magnitud tampoco permite determinar por sí sola los daños. La profundidad, la distancia al epicentro, las condiciones del suelo y la vulnerabilidad de las edificaciones influyen en las consecuencias. Caballero ha insistido en este último aspecto: “Los edificios no se caen por ser altos, se caen por estar mal diseñados”. La frase resume una diferencia fundamental entre amenaza y riesgo: el movimiento de la Tierra no puede evitarse, pero sí es posible reducir la vulnerabilidad de la población mediante construcciones adecuadas, monitoreo y preparación. LEA TAMBIÉN Edificaciones afectadas por el terremoto en Cali. Foto:CortesíaOtra pregunta que suele surgir después de un terremoto es si las condiciones meteorológicas pudieron haberlo provocado. Benjamín Quesada, decano de la Facultad de Ciencias e Ingeniería de la Universidad del Rosario, fue enfático en descartar esa posibilidad. “Si estamos hablando realmente del tiempo, es decir, lo que pasó hoy a nivel del sol o de la lluvia en algún territorio, realmente no”, explicó. Para el caso específico de Colombia, su conclusión fue aún más directa: “La respuesta corta y clara desde la evidencia científica es absolutamente no, no tiene nada que ver”. Es decir, las condiciones meteorológicas que tenía el país este lunes no explican el terremoto de 7,4. La causa debe buscarse en la dinámica tectónica. Quesada sí establece una diferencia cuando se habla de cambio climático en escalas de cientos o miles de años: el derretimiento de grandes masas de hielo o el aumento del nivel del mar puede modificar las cargas sobre determinadas fallas y, eventualmente, favorecer cambios de segundo orden o microsismicidad. Pero esto no significa que el cambio climático haya provocado el terremoto de Chocó. Las réplicas y qué vieneEl evento también dejó dos réplicas registradas hasta el momento, de magnitudes 2,8 y 4,8. Esta última fue ampliamente sentida. La presencia de réplicas forma parte del comportamiento que puede presentarse después de un terremoto principal y no significa automáticamente que vaya a ocurrir otro movimiento de mayor magnitud. Mientras continúa el monitoreo, las autoridades han insistido en consultar únicamente los canales oficiales. Fierro pidió “mantener la calma” y recibir la información del SGC y de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.La ciencia tampoco puede establecer cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto. Caballero lo resume de manera categórica: “Los sismos no se pueden predecir”. Los científicos pueden identificar zonas de amenaza, estudiar las fallas, analizar los antecedentes históricos y monitorear los movimientos en tiempo real, pero no pueden establecer con precisión el día, la hora y el lugar del siguiente terremoto. El sismo de 7,4 de este lunes, por tanto, no constituye una predicción de otro evento. LEA TAMBIÉN Al menos 20 estructuras colapsaron en Cali por el terremoto con epicentro en Chocó, el 10 de agosto. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPOLo que sí confirma es una realidad conocida de la geología colombiana: el país está ubicado en una región sísmicamente activa. El occidente, por su cercanía a la interacción entre la placa de Nazca y la Suramericana, tiene una importancia particular dentro de esa dinámica. El Cinturón de Fuego permite comprender el contexto tectónico del Pacífico; la subducción explica uno de los principales mecanismos que generan sismos en esta zona; y las características de cada territorio explican por qué el mismo terremoto puede sentirse de manera diferente. El sismo de este lunes, con magnitud 7,4, profundidad de 103 kilómetros y percepción en Colombia y países vecinos, es una manifestación de un proceso que lleva millones de años ocurriendo.Por eso, el desafío no consiste en intentar predecir el próximo terremoto, algo que la ciencia actualmente no puede hacer, sino en comprender la amenaza, monitorearla permanentemente y reducir la vulnerabilidad de la población y de las construcciones frente a un fenómeno que forma parte de la geología del país.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud @CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.













