NoticiaEl terremoto de magnitud 7,4 registrado en Chocó muestra por qué una sola cifra no permite medir los daños de un movimiento.Afectaciones en Cali por terremoto el 10 de agosto. Foto: Juan Pablo Rueda / EL TIEMPOPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD10.08.2026 09:37 Actualizado: 10.08.2026 09:37

Un fuerte sismo sacudió buena parte de Colombia a las 7:34 de la mañana de este lunes 10 de agosto. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) informó inicialmente una magnitud menor, pero en su actualización estableció que el evento alcanzó una magnitud de 7,4, con una profundidad de 103 kilómetros y epicentro cerca de San José del Palmar, Chocó. LEA TAMBIÉN El movimiento fue sentido en amplias zonas del país y, durante las horas siguientes, las autoridades comenzaron a reportar afectaciones en diferentes departamentos. En ciudades como Manizales, Cali y Pereira se registraron daños en edificaciones, mientras que también hubo afectaciones en infraestructura aeroportuaria.La magnitud actualizada del evento vuelve a poner sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿qué determina que un sismo sea peligroso y pueda causar daños importantes? La respuesta no está únicamente en la magnitud.Primeras imágenes tras el sismo en Chocó. Foto:X @ELTIEMPOEl propio Servicio Geológico Colombiano explica que la llamada “peligrosidad” de un sismo depende de una combinación de factores que incluye la magnitud, la profundidad del foco sísmico, la distancia al epicentro, la geología local, la densidad de población y la calidad de las edificaciones y de la infraestructura. Esto significa que un mismo terremoto puede generar efectos muy diferentes en distintos lugares.La magnitud cambió: de 6,6 a 7,4Uno de los primeros datos que debe actualizarse frente a los reportes iniciales de este lunes es la magnitud. El SGC reportó inicialmente un evento de menor magnitud, pero después de revisar y procesar la información de las estaciones de su red estableció una magnitud de 7,4. La profundidad también fue precisada en 103 kilómetros.La magnitud representa el tamaño del sismo y está relacionada con la energía liberada en la fuente donde se originó el movimiento.Por eso, no es correcto hablar de “7,4 grados en la escala de Richter”. El SGC explica que actualmente existen métodos más precisos y universales para calcular la magnitud, como la magnitud de momento, y que la magnitud no se expresa en “grados”. Lo adecuado es decir, simplemente, “un sismo de magnitud 7,4”.Sin embargo, la magnitud es solamente uno de los elementos que permiten entender el potencial de afectación de un terremoto.La profundidad también importaOtro factor fundamental es la profundidad. Esta corresponde a la distancia entre el lugar donde se origina el sismo en el interior de la Tierra —el hipocentro o foco sísmico— y la superficie terrestre.El SGC clasifica los sismos como superficiales cuando el foco se encuentra hasta los 70 kilómetros de profundidad; intermedios cuando está entre 70 y 300 kilómetros; y profundos cuando supera los 300 kilómetros.El terremoto de este lunes, con 103 kilómetros de profundidad, corresponde a un sismo de profundidad intermedia. LEA TAMBIÉN En términos generales, la profundidad puede influir en la manera en que el movimiento se percibe y en sus efectos sobre la superficie. Un evento de gran magnitud y relativamente superficial puede producir fuertes movimientos cerca del epicentro; uno más profundo puede distribuir su energía de una manera diferente y ser sentido a grandes distancias.Por eso, la profundidad debe analizarse junto con la magnitud y la distancia de las poblaciones respecto de la fuente.¿Por qué un mismo terremoto se siente diferente en cada ciudad?La respuesta está, entre otros factores, en la intensidad. Mientras un sismo tiene un solo valor de magnitud, puede presentar diferentes valores de intensidad dependiendo del lugar.El SGC explica que la intensidad es una medida cualitativa de los efectos que un movimiento genera sobre las personas, las edificaciones, los objetos y el entorno natural. Estos efectos pueden variar incluso entre lugares relativamente cercanos.La distancia respecto de la fuente sísmica es uno de los elementos que explican esa diferencia.Pereira Foto:Archivo particularLas ondas sísmicas se propagan desde el lugar donde se originó el terremoto y su comportamiento cambia a medida que recorren el territorio. Por eso, la distancia respecto del epicentro y de la fuente sísmica influye en el movimiento que finalmente experimenta una población.Pero la distancia no es el único elemento.El tipo de suelo puede amplificar el movimientoLa geología local también puede modificar la forma en que las ondas sísmicas se sienten en la superficie.No todos los terrenos responden de la misma manera ante el paso de las ondas. Las características del suelo pueden hacer que el movimiento sea mayor o que determinados periodos de vibración tengan una respuesta particularmente fuerte.El SGC señala que la intensidad depende, entre otros factores, de la distancia a la fuente, las características de los suelos y la vulnerabilidad de los elementos expuestos.Esto ayuda a explicar por qué un terremoto como el ocurrido este lunes puede ser percibido de manera diferente en ciudades ubicadas a cientos de kilómetros entre sí.El hecho de que un lugar esté más lejos del epicentro no significa necesariamente que esté libre de afectaciones. La respuesta del terreno y las características de las construcciones también son determinantes.Dimar descarta tsunami en Colombia Foto:CortesíaLa vulnerabilidad de las edificaciones puede cambiar el resultadoHay un cuarto elemento fundamental: qué tan vulnerable es aquello que está expuesto al sismo. Dos ciudades pueden experimentar un movimiento sísmico similar y tener consecuencias diferentes si sus edificaciones, infraestructura y redes de servicios presentan niveles distintos de resistencia.El SGC incluye dentro de los factores que determinan la peligrosidad la calidad de las edificaciones y de la infraestructura.Por eso, reducir el riesgo sísmico no consiste únicamente en estudiar dónde pueden ocurrir terremotos. También implica disminuir la vulnerabilidad de la población y de las construcciones.La construcción sismorresistente, el reforzamiento de edificaciones existentes, la planificación urbana, el cumplimiento de las normas de construcción y la preparación de las comunidades son algunas de las herramientas para reducir las consecuencias. LEA TAMBIÉN ¿Qué puede provocar un terremoto además de daños en edificios?Los efectos de un sismo tampoco se limitan al colapso de estructuras. Dependiendo de las condiciones del terreno y del entorno, un terremoto puede desencadenar otros fenómenos, como movimientos en masa, incendios, interrupciones en servicios públicos y afectaciones en vías y redes de infraestructura.En zonas con laderas inestables, por ejemplo, la vibración puede contribuir a la ocurrencia de deslizamientos. En determinados tipos de suelos también pueden presentarse fenómenos asociados a la pérdida de resistencia del terreno.Por eso, cuando se evalúa el impacto de un terremoto, no basta con contabilizar edificios dañados. También es necesario revisar carreteras, puentes, aeropuertos, redes eléctricas, acueductos, sistemas de gas y otras infraestructuras esenciales.Pereira Foto:Archivo particularLos reportes conocidos tras el sismo de este lunes muestran precisamente esa dimensión. En Pereira se registraron afectaciones en infraestructura aeroportuaria y en otras ciudades hubo daños en edificaciones y desprendimientos de elementos de fachadas.Colombia es un país sísmicamente activoEl terremoto de este lunes también recuerda una condición geológica permanente: Colombia es un territorio sísmicamente activo.El país está ubicado en una región donde interactúan las placas tectónicas de Nazca, Sudamericana y Caribe. Esa configuración explica buena parte de la actividad sísmica que se presenta en diferentes regiones.El Pacífico colombiano es una de las zonas donde esta actividad tiene especial importancia por la interacción de las placas tectónicas. También existen fuentes sísmicas importantes en otras regiones del territorio nacional.Una de las concentraciones más conocidas es el Nido Sísmico de Bucaramanga, en Santander, donde se presenta una concentración excepcional de sismos a profundidades que generalmente rondan los 150 kilómetros.La actividad sísmica colombiana no se limita, por tanto, a los grandes terremotos que aparecen en las noticias. El país registra miles de movimientos sísmicos que, en su mayoría, no son percibidos por la población.Sismo, intensidad y daños: no son lo mismoUna de las principales confusiones después de un terremoto consiste en utilizar como sinónimos conceptos que son diferentes. La magnitud describe el tamaño del sismo y es un valor único para el evento.La intensidad, en cambio, describe cómo se manifestó ese movimiento en un lugar determinado. Por eso puede haber diferentes intensidades para un mismo terremoto.El SGC utiliza la Escala Macrosísmica Europea (EMS-98) para valorar los efectos de los terremotos.Para conocer cómo se sintió un movimiento, además de los registros instrumentales, la entidad utiliza información proporcionada directamente por los ciudadanos mediante Sismo Sentido. LEA TAMBIÉN Estos reportes permiten conocer qué experimentaron las personas en diferentes lugares y ayudan a construir una imagen más completa de la distribución de los efectos.Iglesia de Manizales, afectada por temblor hoy 10 de agosto. Foto:SuministradaEl terremoto de Chocó muestra por qué la magnitud no lo explica todoEl sismo de este lunes ofrece un ejemplo concreto. Se trata de un evento de magnitud 7,4, con una profundidad de 103 kilómetros y epicentro cerca de San José del Palmar, en Chocó. Aunque la fuente estuvo en el occidente del país, el movimiento fue percibido en numerosas ciudades y produjo afectaciones reportadas en diferentes puntos del territorio.Eso demuestra por qué no es suficiente con mirar una sola cifra. La magnitud permite conocer el tamaño del terremoto, pero para entender sus consecuencias es necesario observar la profundidad, la distancia a la fuente, las características del suelo, las condiciones del territorio, la población expuesta y la vulnerabilidad de las edificaciones y de la infraestructura.En otras palabras, un terremoto no se convierte en desastre únicamente por ser grande. El nivel de daño depende de la interacción entre el fenómeno natural y las condiciones del lugar donde ocurre.Colombia no puede impedir que se produzcan terremotos. Lo que sí puede hacer es conocer mejor dónde existe amenaza, reducir la vulnerabilidad de sus construcciones, fortalecer el monitoreo y preparar a la población.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud @CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.