La OIT advirtió que El Niño 2026-2027 podría provocar un impacto laboral desproporcionado en Centroamérica y el Caribe, con más informalidad y menor protección social. (Imagen Ilustrativa Infobae)El fenómeno El Niño 2026-2027 anticipa posibles impactos sobre el empleo, los ingresos y las condiciones laborales en Centroamérica y el Caribe, según advierte la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su más reciente informe. Este evento climático, que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) estima con una probabilidad de persistencia cercana al 90% hasta el inicio de 2027, amenaza con intensificar la fragilidad estructural de subregiones donde la informalidad laboral y la escasa protección social marcan el día a día de millones de trabajadores.El reporte de la OIT destaca que Centroamérica y el Caribe enfrentarán sequías prolongadas, déficit hídrico y olas de calor, condiciones que ponen en riesgo a sectores productivos clave como la agricultura, la pesca y el turismo. PUBLICIDADPaíses como Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Haití y Jamaica figuran entre los más vulnerables, con posibles pérdidas de ingresos rurales, migración laboral forzada y un aumento de la informalidad. El documento enfatiza que los trabajadores rurales, informales y quienes desempeñan tareas al aire libre estarán especialmente expuestos, incrementando los riesgos de estrés térmico severo y la exposición a enfermedades relacionadas con el calor extremo.La cadena de impactos identificada por la OIT parte de la alteración de los patrones de lluvias y la disponibilidad de recursos hídricos, lo que afecta directamente la producción agrícola y la seguridad alimentaria. A esto se suman presiones sobre la salud pública, con advertencias sobre un aumento en la incidencia de enfermedades vectoriales como el dengue y riesgos de desnutrición en comunidades que ya enfrentan inseguridad alimentaria severa. PUBLICIDADLas sequías, el déficit hídrico y las olas de calor afectarán a la agricultura, la pesca y el turismo, sectores clave del empleo en Centroamérica y el Caribe. (REUTERS/Stephane Mahe/Archivo)El informe documenta, además, que la reducción de la oferta de alimentos y energía podría desencadenar presiones inflacionarias que erosionen el poder adquisitivo de los trabajadores de menores ingresos, quienes destinan la mayor parte de sus recursos a la canasta básica y a los costos energéticos del hogar.Otro aspecto destacado por la OIT es el impacto transversal en la infraestructura. Las inundaciones y fenómenos ciclónicos pueden dañar carreteras, puertos y otras instalaciones críticas, interrumpiendo cadenas de suministro y provocando pérdidas de empleo en sectores como la construcción y el transporte. La región, además, enfrenta el riesgo de desastres como la posible disrupción del funcionamiento del Canal de Panamá por la disminución de los niveles de los lagos Gatún y Alhajuela, ilustrando cómo El Niño puede afectar sectores no tradicionalmente vinculados a la vulnerabilidad climática.PUBLICIDADLos trabajadores rurales, informales y al aire libre enfrentarán más estrés térmico, enfermedades por calor extremo y un deterioro de las condiciones laborales. (Imagen Ilustrativa Infobae)El informe también menciona que la República Dominicana ha logrado adaptar su sistema de protección social para responder a eventos climáticos específicos, vinculando las transferencias a su registro social de hogares. Este modelo, según la OIT, podría replicarse en otros países de la región para activar respuestas automáticas ante alertas climáticas.La anticipación de políticas públicas, la extensión de la cobertura de protección ante la desocupación y la inclusión de los trabajadores informales y rurales en los sistemas de protección social son recomendaciones destacadas.La OIT recomienda diversificar cultivos, promover seguros agrícolas, capacitar para la reconversión laboral y ampliar fuentes energéticas no hídricas. (Imagen Ilustrativa Infobae)El reporte enfatiza que la preparación anticipada y la inversión en resiliencia resultan más costo-efectivas que la respuesta posterior ante desastres. Acciones como la diversificación de cultivos, la promoción de seguros agrícolas indexados al clima, la formación técnica para la reconversión laboral y la diversificación de la matriz energética hacia fuentes no hídricas constituyen medidas estructurales con mayor impacto a mediano plazo. PUBLICIDADLa OIT destaca la importancia de fortalecer los sistemas de inspección del trabajo, promover la negociación colectiva en sectores expuestos y mejorar la coordinación entre instituciones laborales, sanitarias y de gestión de riesgos de desastre.La OIT recomienda que la respuesta no se limite a la emergencia meteorológica puntual, sino que forme parte de una agenda más amplia de resiliencia frente a desastres y de adaptación al cambio climático, con la protección del empleo y de los medios de vida como ejes centrales.