La lectura de las principales columnas políticas del fin de semana nos deja un fresco entre desopilante y preocupante sobre la actualidad política en Argentina. Existe una paradoja insoslayable en el escenario actual: el contexto de fondo no presenta una amenaza exterior fulminante. Como bien sintetizó Santiago Fioriti, no estamos ante una corrida cambiaria descontrolada, los mercados globales no tiemblan, la inflación no se disparó y tampoco reaparecieron videos de corrupción. Cristina Kirchner permanece en el terreno judicial, el peronismo continúa atrapado en lógicas anacrónicas y la oposición tradicional no logra articular opciones disruptivas. Sin embargo, el Poder Ejecutivo ha ingresado de lleno en una fase de turbulencias. ¿La razón? Javier Milei parece haber entablado una batalla furiosa contra sí mismo. Tal como le graficaba un funcionario de la Casa Rosada al periodismo, el presidente se pelea de forma sistemática contra todo y contra todos, al punto de correr una carrera en soledad y, aun así, arriesgarse a salir segundo.

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.