NoticiaLos científicos estudian las fallas para calcular el riesgo sísmico, pero no pueden fijar una fecha. Foto: iStock10.08.2026 10:27 Actualizado: 10.08.2026 10:28
Cada vez que ocurre un temblor fuerte, las redes sociales suelen llenarse de mensajes que anuncian supuestos nuevos terremotos, fechas en las que ocurrirían o lugares específicos que estarían en riesgo. Sin embargo, la ciencia es clara al afirmar que actualmente no existe un método capaz de establecer con precisión cuándo, dónde y con qué magnitud ocurrirá un terremoto.El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) señala que ni esa institución ni ningún otro científico ha logrado predecir un gran terremoto. Lo que sí pueden hacer los especialistas es calcular probabilidades sobre la posibilidad de que ocurra un evento sísmico significativo en una determinada zona durante un periodo de tiempo.La diferencia es fundamental. Una predicción tendría que establecer tres elementos concretos: la fecha y hora del terremoto, su ubicación y su magnitud. Si alguno de estos datos queda abierto a múltiples posibilidades, no se trata de una predicción científica.Los científicos estudian las fallas para calcular el riesgo sísmico, pero no pueden fijar una fecha. Foto:istock LEA TAMBIÉN ¿Por qué es tan difícil saber cuándo ocurrirá?Los terremotos están relacionados con la energía que se acumula en las fallas geológicas debido al movimiento constante de las placas tectónicas. El problema aparece al intentar determinar el instante exacto en el que esa energía será liberada.Las fallas pueden estudiarse, y los científicos pueden conocer características como su extensión, su comportamiento geológico y, en determinadas condiciones, estimar la magnitud máxima que podrían generar. También es posible analizar la frecuencia con la que ocurren determinados tipos de terremotos en una región.Lo que continúa fuera del alcance de los modelos actuales es identificar el momento exacto en el que una falla superará su resistencia y comenzará a desplazarse de manera repentina.El catedrático de ingeniería del terreno de la Universidad de Sevilla y especialista en ingeniería sísmica Antonio Morales Esteban explicó que las fallas acumulan tensión durante largos periodos y comparó el proceso con dos superficies que se presionan entre sí hasta que, de manera repentina, se produce un deslizamiento.El especialista también fue enfático al describir el límite actual de la ciencia: "Con la instrumentación que tenemos hoy día y el estado del conocimiento, predecir el instante es imposible. Necesitaríamos conocer la tensión acumulada y la resistencia al material en cada punto para poder hacer un modelo, lo cual ahora mismo está muy lejano", señaló en declaraciones citadas por el medio británico BBC.Que los terremotos no puedan predecirse no significa que los científicos desconozcan el riesgo sísmico. Los registros históricos y los estudios geológicos permiten identificar zonas donde existe una mayor posibilidad de que ocurran terremotos y establecer escenarios de riesgo a largo plazo. También pueden estudiarse los llamados periodos de recurrencia, es decir, los intervalos aproximados en los que determinados eventos sísmicos pueden repetirse, pero esos cálculos no funcionan como un calendario.Los científicos estudian las fallas para calcular el riesgo sísmico, pero no pueden fijar una fecha. Foto:iStock LEA TAMBIÉN El sismólogo Arturo Belmonte, de la Universidad de Concepción en Chile, explicó que en algunas zonas pueden existir terremotos de gran magnitud separados por varias décadas. Sin embargo, conocer ese comportamiento no permite determinar el día o la hora del próximo evento.¿La inteligencia artificial podrá predecir terremotos?La inteligencia artificial también está siendo estudiada como una herramienta para analizar enormes cantidades de información sísmica.Los científicos pueden utilizar redes neuronales para buscar relaciones entre variables que serían difíciles de identificar mediante métodos convencionales. Entre ellas se encuentran la magnitud de los terremotos, la frecuencia de los eventos y el tiempo transcurrido entre ellos.Morales Esteban explicó que algunas investigaciones realizadas con redes neuronales permitieron encontrar determinadas relaciones estadísticas, pero aclaró que eso no equivale a predecir un terremoto. "Encontramos que había ciertas relaciones, de manera que podíamos inferir ciertas probabilidades. Pero no era una predicción", señaló.La inteligencia artificial, por tanto, puede convertirse en una herramienta para mejorar los modelos y comprender mejor la actividad sísmica, pero no permite actualmente anunciar con certeza que un terremoto ocurrirá en una fecha determinada.¿Qué sí se puede hacer para reducir el riesgo?Ante la imposibilidad de conocer el momento exacto de un terremoto, la estrategia científica se concentra en reducir sus posibles consecuencias.Esto incluye estudiar las fallas, elaborar mapas de amenaza, establecer normas de construcción sismorresistente, fortalecer las estructuras existentes, desarrollar sistemas de alerta temprana y preparar a la población para responder ante una emergencia.Los científicos estudian las fallas para calcular el riesgo sísmico, pero no pueden fijar una fecha. Foto:iStock LEA TAMBIÉN En ese punto, Belmonte resume una de las principales conclusiones de la investigación sísmica: las predicciones exactas "lamentablemente no existen". Morales Esteban, por su parte, señala que "al final la clave hoy día está en la vulnerabilidad", especialmente en la manera en que se construyen las ciudades y en qué tan preparadas están para enfrentar un temblor.Por eso, ningún tipo de alerta debería tomarse como cierta únicamente porque mencione una fecha o una magnitud. Una predicción científica tendría que ser comprobable y definir con precisión dónde, cuándo y qué tan fuerte sería el terremoto.Pablo Pachón Ramírez Redacción Alcance Digital










