Una imagen puede parecer anecdótica, pero cuando se repite bajo circunstancias similares empieza a generar preguntas. En los últimos clásicos del fútbol argentino, el gesto del Topo Gigio apareció como protagonista y las respuestas arbitrales no fueron las mismas.
En el clásico entre San Lorenzo y Huracán, Jordy Caicedo realizó el gesto del Topo Gigio frente a la hinchada del Ciclón y fue amonestado. La celebración, además, provocó una reacción inmediata de los futbolistas de San Lorenzo y derivó en un tumulto dentro del campo de juego.
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La comparación apareció rápidamente: en otros clásicos, Leandro Paredes y Gonzalo Morales realizaron el mismo gesto frente a la hinchada de River y no fueron sancionados disciplinariamente.
La pregunta, entonces, es inevitable: ¿se trata de una doble vara o existió una diferencia relevante entre las acciones? El Reglamento de Juego no establece que realizar el Topo Gigio sea, por sí mismo, una infracción. La sanción puede aparecer cuando el árbitro interpreta que el festejo constituye una provocación, una conducta antideportiva o una acción destinada a generar una reacción de los adversarios o del público.











