Noticia Exclusivo suscriptores El rápido crecimiento de vehículos eléctricos e híbridos puso en evidencia el rezago del país en infraestructura de carga. Alarmas están encendidas.El país necesitará cerca de 20.000 puntos públicos de carga hacia 2030, una expansión que demandará inversiones estimadas entre 255 millones y 390 millones de dólares. Foto: EvinkaPERIODISTA ECONÓMICO10.08.2026 04:05 Actualizado: 10.08.2026 04:05
El verdadero cuello de botella de la movilidad eléctrica en Colombia ya no está en los vehículos. Está en la infraestructura que debe mantenerlos en movimiento. Mientras las ventas de carros eléctricos e híbridos continúan creciendo a tasas históricas ―211 y 23,2 por ciento anual al cierre de julio, respectivamente―, cada vez más conductores comienzan a enfrentarse al desafío de hallar una red de carga suficiente, rápida y confiable para responder a un parque automotor que avanza mucho más rápido que la infraestructura disponible.Cerrar esa brecha se convirtió en la nueva prioridad del sector. Empresas de energía, operadores de infraestructura, fabricantes de vehículos, distribuidores de combustibles y desarrolladores tecnológicos aceleran inversiones para desplegar cientos de nuevos puntos de carga, mientras el Gobierno redefine las reglas del juego para facilitar esas inversiones y preparar al sistema eléctrico para una transformación que apenas comienza. El objetivo es evitar que la falta de infraestructura termine convirtiéndose en el principal obstáculo para la siguiente etapa de la movilidad eléctrica en Colombia. LEA TAMBIÉN Solo entre enero y julio de este año se matricularon 186.253 vehículos eléctricos nuevos, un crecimiento del 44,5 por ciento frente al mismo periodo del 2025. El propio Gobierno calcula que, si esa tendencia se mantiene, el país necesitará cerca de 20.000 puntos públicos de carga hacia 2030, una expansión que demandará inversiones estimadas entre 255 millones y 390 millones de dólares. El cambio de escala del mercado está dando origen a una nueva industria alrededor de la movilidad eléctrica. Ya no se trata solo de vender vehículos. El negocio ahora también incluye construir y operar estaciones de carga, desarrollar plataformas tecnológicas para administrarlas, fortalecer las redes eléctricas y crear modelos de negocio que permitan acelerar su expansión. Los anuncios realizados en los últimos meses muestran que esa carrera ya comenzó.Nueva industriaINPEL, por ejemplo, anunció un plan para desarrollar cerca de 400 nuevas estaciones públicas de carga en los próximos dos años mediante un esquema de coinversión con propietarios de predios. La iniciativa busca eliminar una de las principales barreras que ha frenado el crecimiento de esta infraestructura, como es el alto costo inicial de los proyectos y la complejidad de su operación."En INPEL llevamos años construyendo la infraestructura que hace que la transición eléctrica sea real y no solo un discurso", afirmó María Juliana Arango, presidenta de la compañía, al presentar el proyecto, que busca consolidar una red nacional de carga apoyada en plataformas digitales para optimizar su operación.A esa apuesta se sumó Terpel, que puso en operación el cargador ultrarrápido más potente instalado hasta ahora en Colombia. El equipo, ubicado en la estación El Sol, al norte de Bogotá, permite reducir hasta en un 50 por ciento los tiempos de carga frente a un cargador rápido convencional y atender varios vehículos a la vez mediante un sistema inteligente de distribución de energía. Terpel, que puso en operación el cargador ultrarrápido más potente hasta ahora en Colombia. Foto:Terpel"La adopción de vehículos eléctricos está creciendo a una velocidad sin precedentes en Colombia y la infraestructura necesita evolucionar al mismo ritmo", aseguró Juan Daniel Rueda, gerente de Nueva Movilidad de Terpel.La transformación también impulsa el surgimiento de empresas especializadas en soluciones tecnológicas para este mercado. Ergenia, por ejemplo, desarrolla plataformas para gestionar y monitorear estaciones de carga y considera que el siguiente reto ya no consiste solo en instalar más equipos, sino en administrar de manera inteligente una infraestructura que deberá atender una demanda cada vez mayor sin comprometer la estabilidad de las redes eléctricas.Incluso los fabricantes de vehículos comenzaron a involucrarse en el desarrollo de esa infraestructura. Kia anunció inversiones superiores a 1,5 millones de dólares para ampliar la red de carga rápida en Bogotá y luego en corredores turísticos y viales estratégicos, con el propósito de facilitar los recorridos de larga distancia de sus clientes.El retoParadójicamente, el mayor desafío de la movilidad eléctrica dejó de estar en la tecnología de los vehículos. "Hoy el verdadero problema ya no es el carro sino la infraestructura", advirtió Jorge Neira, director general de Kia en Colombia. Según explicó, el costo del cargador representa apenas una parte del proyecto. Detrás de cada estación también deben desarrollarse subestaciones, transformadores, ampliaciones de capacidad eléctrica y adecuaciones que, en muchos casos, terminan costando más que el propio equipo de carga. LEA TAMBIÉN Ese diagnóstico es compartido por otros actores del sector, que advierten que el crecimiento de la movilidad eléctrica exige una planificación mucho más amplia que la simple instalación de cargadores. También será necesario fortalecer la infraestructura eléctrica existente, gestionar de manera inteligente la demanda y garantizar que las redes puedan soportar un volumen creciente de vehículos conectados de manera simultánea.La presión sobre las redes tampoco se limita a las electrolineras públicas. El rápido aumento de cargadores particulares empieza a plantear otro desafío en conjuntos residenciales y edificios, donde transformadores, acometidas y demás infraestructura común tienen una capacidad limitada. A medida que más propietarios solicitan instalar sus propios puntos, llegará un momento en que algunas copropiedades necesitarán ampliar su infraestructura eléctrica o buscar alternativas que permitan administrar mejor la energía disponible.Una de las opciones que empieza a plantear la industria son las estaciones de carga comunitaria, que centralizan el servicio para varios usuarios y permiten controlar la potencia demandada en lugar de multiplicar instalaciones individuales. “El transformador es un bien común que tiene una capacidad finita. Llegará un momento en el cual no cabrán más instalaciones por capacidad eléctrica”, advierte Pablo Gaviria, líder de Movilidad Eléctrica de Erco Energía, quien sostiene que estos esquemas colectivos pueden facilitar el balanceo de las cargas y ofrecer acceso en condiciones más equitativas dentro de las copropiedades.Aumento de cargadores particulares plantea otro desafío en conjuntos residenciales y edificios. Foto:EvinkaAjustes del EstadoConsciente de ese desafío, el Gobierno viene construyendo desde finales de 2025 un nuevo marco regulatorio para acelerar el desarrollo de la infraestructura de carga. El primer paso fue adoptar estándares internacionales de interoperabilidad para las estaciones públicas, con el fin de unificar conectores, protocolos de información y mecanismos que permitan a los usuarios conocer en tiempo real la ubicación, disponibilidad y tarifas de los puntos de carga.Luego incorporó incentivos para hacer más atractivo este mercado, entre estos la posibilidad de que los operadores contraten energía en el mercado no regulado, beneficios tributarios contemplados en la Ley 1715 y menores costos asociados al suministro de energía destinado a la movilidad eléctrica. La apuesta busca atraer nuevos inversionistas y acelerar el despliegue de infraestructura.La más reciente decisión fue asignar a la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) la definición del procedimiento para conectar las estaciones públicas de carga a la red eléctrica, con el propósito de reducir trámites, ofrecer mayor seguridad jurídica y estandarizar los procesos para los nuevos operadores.Pero lo que sigue ahora será mucho más exigente. La consolidación de esta tecnología dependerá de que la infraestructura crezca al mismo ritmo que las ventas, de que las redes eléctricas tengan la capacidad suficiente para soportar esa expansión y de que las reglas permitan atraer las inversiones necesarias para construir un ecosistema sólido y competitivo. LEA TAMBIÉN Pero acelerar la instalación de puntos de carga será apenas una parte de la tarea. Jorge Neira, director general de Kia en Colombia, advierte que el desafío de fondo está en la capacidad de las redes eléctricas para soportar tecnologías cada vez más potentes. “Hay países donde ya se habla de estaciones de 1.000 kilovatios capaces de cargar un vehículo en cinco minutos. Eso hoy es prácticamente inviable en Colombia por las limitaciones de la red”, señala. Para la industria, allí estará buena parte del reto de los próximos años: no solo multiplicar los cargadores, sino desarrollar la infraestructura energética necesaria para que puedan operar a la velocidad que está demandando el mercado. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.







