El verano de 2026 est� dejando im�genes dif�ciles de olvidar: bosques ardiendo en Espa�a y Francia, grandes r�os europeos como el Sena, el Rin o el Danubio con caudales muy por debajo de lo habitual, suelos resecos y un mar que tampoco consigue escapar del calor. Ahora, Copernicus, el programa de observaci�n de la Tierra de la Uni�n Europea, pone cifras a ese escenario y confirma que julio volvi� a llevar distintos elementos del sistema clim�tico a registros extraordinarios.La temperatura media de la superficie del mar en los oc�anos extrapolares —la franja comprendida entre los 60 grados sur y los 60 norte— alcanz� 20,96 �C en julio, el valor m�s alto registrado para ese mes. El anterior m�ximo correspond�a a 2023, cuando se alcanzaron 20,89 �C.El r�cord no estuvo repartido de forma uniforme por todo el planeta. Una amplia zona del Pac�fico tropical registr� temperaturas excepcionalmente elevadas coincidiendo con el desarrollo de El Ni�o, que se espera que siga ganando intensidad durante los pr�ximos meses. La Organizaci�n Meteorol�gica Mundial prev� que evolucione hacia un episodio fuerte entre agosto y octubre, mientras que la �ltima estimaci�n de la NOAA asigna un 81% de probabilidad de que alcance la categor�a de "muy fuerte" entre octubre y diciembre.El junio y julio m�s c�lidosEn Europa, el Atl�ntico y el Mediterr�neo occidental tambi�n alcanzaron temperaturas superficiales r�cord para julio, asociadas a extensas olas de calor marinas intensas o severas. Pero el agua extraordinariamente c�lida es solo una parte de la fotograf�a. En tierra, Europa occidental acaba de atravesar el junio y julio m�s c�lidos desde que hay registros. La temperatura media del conjunto de esos dos meses alcanz� los 21,62 �C, 2,79 grados por encima del promedio de 1991-2020 y por encima del anterior r�cord, establecido en 2022.Julio trajo adem�s la tercera y la cuarta ola de calor que afectan a Europa occidental desde mayo. No fueron tan intensas como las de junio, pero llegaron sobre un territorio que acumulaba semanas soportando temperaturas anormalmente elevadas. Espa�a, Francia, Inglaterra e Irlanda estuvieron entre las regiones donde el calor destac� especialmente.Ese encadenamiento es importante porque el calor no act�a solo. La sequ�a que ya se hab�a instalado durante mayo y junio persisti� y se intensific� en julio en buena parte del oeste y centro de Europa. Algunas zonas de Espa�a, Francia, Alemania y Reino Unido registraron d�ficits excepcionales o r�cord de precipitaciones y humedad del suelo.Un c�rculo viciosoCuando la tierra pierde agua, adem�s, desaparece una de sus defensas naturales contra las temperaturas extremas. Parte de la energ�a solar que normalmente se emplear�a en evaporar humedad queda disponible para seguir calentando la superficie y el aire que est� sobre ella. El resultado es un mecanismo de retroalimentaci�n en el que calor y sequedad pueden reforzarse mutuamente.Samantha Burgess, responsable estrat�gica de clima del Centro Europeo de Previsiones Meteorol�gicas a Plazo Medio, lo resume de manera sencilla: cuando los suelos se secan, pierden capacidad para proporcionar ese enfriamiento natural y el calor puede acumularse con mayor facilidad. Para Burgess, lo sucedido este verano muestra precisamente c�mo "el calor y la sequ�a se refuerzan mutuamente cada vez m�s".La falta de agua tambi�n se hizo visible en los r�os. En muchas de las regiones afectadas, los caudales estuvieron muy por debajo de lo habitual e incluso alcanzaron niveles excepcionalmente bajos. El Sena, el Rin y el Danubio figuran entre los m�s afectados, con consecuencias potenciales para el abastecimiento de agua, el riego, los ecosistemas, el transporte fluvial y la producci�n energ�tica.Despu�s lleg� el fuego. Copernicus considera excepcional la actividad de los incendios forestales registrada en Europa occidental durante julio, tanto por la superficie quemada como por sus emisiones. La coincidencia entre temperaturas elevadas y sequ�a cre� unas condiciones especialmente favorables para que los incendios pudieran propagarse y ganar intensidad.V�ctor Resco de Dios, profesor de Ingenier�a Forestal y Cambio Global de la Universidad de Lleida e investigador de Agrotecnio, destaca, en declaraciones recogidas por el Science Media Centre Espa�a, que lo que est� cambiando es sobre todo la frecuencia de estos episodios extremos. "Por primera vez, un incendio forestal ha amenazado una de las grandes capitales europeas, como es Madrid", se�ala. Pese a ello, apunta tambi�n a una v�a para reducir el riesgo: "La buena noticia es que a trav�s de la gesti�n de la vegetaci�n y del urbanismo podemos mitigar en gran parte el problema".Laurence Rouil, directora del Servicio de Vigilancia de la Atm�sfera de Copernicus, advierte adem�s de que las consecuencias pueden viajar mucho m�s lejos que las propias llamas. Los grandes incendios generan m�s humo y pueden impulsarlo a mayor altura, facilitando que las part�culas recorran distancias enormes y deterioren la calidad del aire incluso en pa�ses situados a miles de kil�metros de los focos.A escala global, julio tampoco pas� desapercibido. Fue el segundo julio m�s c�lido registrado, pr�cticamente empatado con el mismo mes de 2024 y �nicamente por detr�s de 2023. La temperatura media mundial del aire en superficie alcanz� los 16,90 �C, unos 0,67 grados por encima de la media de 1991-2020 y 1,47 �C por encima de la estimaci�n preindustrial de 1850-1900.Curiosamente, el conjunto de Europa no rompi� su r�cord mensual: julio de 2026 fue el und�cimo julio m�s c�lido del continente. La explicaci�n est� en el fuerte contraste geogr�fico. Mientras el oeste sufri� anomal�as muy elevadas, gran parte del este de Europa y Escandinavia registr� temperaturas inferiores a la media.El balance de Copernicus describe as� algo m�s complejo que una colecci�n de r�cords. Un oc�ano excepcionalmente caliente, olas de calor sucesivas, suelos cada vez m�s secos, r�os debilitados e incendios extremos est�n ocurriendo al mismo tiempo. Y es precisamente esa combinaci�n, m�s que cualquiera de esas cifras por separado, la que est� definiendo el verano europeo de 2026.