Con más de un siglo de historia, Bodegas Bilbaínas ha sido testigo de la evolución de la Denominación de Origen Calificada Rioja y de los cambios que han transformado la forma de entender el vino. Custodiar ese legado sin renunciar a la innovación es hoy uno de los principales retos de la histórica bodega de Haro, una responsabilidad que recae desde 2019 en Mayte Calvo de la Banda, directora técnica y una de las enólogas más reconocidas del panorama nacional.Licenciada en Química y Enología, con una trayectoria que combina la investigación, la docencia universitaria y el trabajo en algunas de las bodegas más prestigiosas de Rioja, Calvo de la Banda defiende una enología en la que la ciencia y la observación del viñedo van de la mano. En un momento en el que Rioja afronta retos tan relevantes como el cambio climático, la evolución de los hábitos de consumo o la creciente reivindicación del origen y las viñas singulares, la directora técnica de Bodegas Bilbaínas apuesta por mantener la identidad de sus vinos sin dejar de adaptarse a un sector en constante transformación. “El vino hay que entenderlo desde el viñedo”, resume una filosofía que sitúa la observación y el respeto por cada parcela en el centro de todas las decisiones.Viendo su trayectoria, ha pasado por la investigación; ahora está en una de las bodegas más históricas de Rioja. ¿Qué aporta esa doble formación —científica y teórica— en la práctica?Creo que es una base importante; el tener el conocimiento científico de lo que pasa detrás de cada una de las botellas te da una visión de lo que está pasando que no eres capaz de ver. Sobre todo en mi caso, porque mi especialidad fue la microbiología, que ahí juega un papel fundamental. Al final, son esos microorganismos invisibles a simple vista los que tienen gran parte del trabajo de la elaboración del vino. A mí me dio un entendimiento que creo que ha sido fundamental para saber anticiparte a problemas, saber dirigir las fermentaciones de la manera que consigas los resultados que estás esperando. Creo que siempre una parte de formación científica es fundamental para luego la creación de los vinos.Y si tiene que elegir entre la parte más teórica o la práctica, ¿cuál le gusta más?A mí me gusta la práctica. La teoría está fenomenalmente por asentar unas bases, unos pilares de un entendimiento para luego poder ejercitarlo, pero lo bonito de todo ese conocimiento es poder ponerlo en práctica. Como realmente uno se siente realizado es cuando ve que todo ese conocimiento que lleva dentro lo puede canalizar de una manera útil, creativa y hacer que surjan los vinos.Calvo de la Banda ha sido reconocida como la mejor enóloga de 2026. CedidaHa sido reconocida como mejor enóloga en 2026 en los Premios Isabel Mijares. ¿Qué significa para usted ese reconocimiento?Un orgullo y una emoción increíble porque es cierto que vas avanzando en tu trayectoria profesional, año a año, vendimia tras vendimia, y no eres consciente hasta que llega un reconocimiento de este nivel, de toda la trayectoria, de todo el camino que has recorrido para llegar hasta donde estoy ahora mismo. Y bueno, el que de repente alguien te haga el reconocimiento de toda una trayectoria profesional en la que has trabajado tanto, pues es una emoción enorme.Ahora mismo está en una bodega con muchísima historia. ¿Cómo se mantiene vivo ese legado sin olvidar la parte de innovación? ¿Cómo se conjugan esas dos vertientes?Creo que aquí lo importante es ser respetuoso con la tradición, la historia, la filosofía, el saber entender bien cuál es la filosofía detrás de cada una de las marcas de vino que se trabajan en Bodegas Bilbaínas y ser respetuoso con esa filosofía. Tienen que ser vinos que siempre representen o transmitan la misma alma, aunque vayan cambiando de cuerpo. Entonces ahí, en la transformación en el cuerpo, en el darle forma, es en lo que nosotros, como enólogos, tenemos que ir adaptándonos a las tendencias del mercado de una manera casi imperceptible por el consumidor, de manera que el consumidor perciba que es el estilo de vino que él tiene en su cabeza, pero mejor.Lee tambiénSuele decir que el vino hay que entenderlo desde el viñedo. ¿Qué significa exactamente eso cuando llega la vendimia?Que cada año nos tenemos que desdibujar por completo. Somos neonatos cada vendimia. Volvemos a empezar a observar, estar en el viñedo; aunque entendamos cómo se ha comportado años anteriores, cómo están las variedades, las cepas, el estado sanitario en el que se encuentran, es cuando ya te enfrentas a una vendimia concreta en las características de ese año. Hay que saber interpretarlo, reaccionar y entender qué es lo que aporta. Eso es el entendimiento, la observación. Cada año las cosas pueden cambiar y debes tener capacidad de reacción.¿La tecnología en el sector del vino está ayudando a elaborar mejores vinos o existe cierto riesgo de que los homogenice?Creo que toda la tecnología consigue, de manera general, que en Rioja se estén haciendo mejores vinos que nunca. A nivel de calidad, creo que Rioja cuenta con la mejor calidad de vinos que ha tenido nunca. En cuanto a la estandarización, no lo creo. Es un territorio tan diverso, con tantas realidades, casuísticas, terroir diferentes, psicologías de suelo, de clima y de variedades, que la estandarización la veo complicada. Aunque utilices las mismas técnicas, es complicado que parezca que todos los vinos son iguales. Esto es como cuando te enfrentas a un duelo de cocina entre dos chefs, con mismos ingredientes y misma técnica; seguro que no sale la misma receta.Rioja es un paisaje en el que tiene cabida cualquier tipo de proyecto, de la dimensión que sea, siempre que vaya ajustándose a unas normativas básicas de funcionamiento dentro de RiojaMayte Calvo de la BandaEnóloga¿Cómo está evolucionando la identidad de la DO Rioja?Creo que está evolucionando hacia dar cabida a la diversidad. Ahora mismo, Rioja es un paisaje en el que tiene cabida cualquier tipo de proyecto, de la dimensión que sea, siempre que vaya ajustándose a unas normativas básicas de funcionamiento dentro de Rioja. Tiene una versión de una versatilidad de la que antiguamente probablemente carecíamos. Años atrás, los vinos sí que estaban mucho más estandarizados porque estaban regulados solamente por las categorías de envejecimiento tradicionales. Ahora se han abierto muchas otras menciones que han dado cabida a nuevos proyectos. Entonces, si tuviera que definir Rioja ahora, la definiría como la riqueza de la diversidad.Cada vez se habla más del origen, de las variedades autóctonas, de vinos de pueblo, viñas antiguas. ¿Cómo ve esta tendencia?Creo que era una demanda latente que se ha consolidado. Y una vez consolidada, creo que se va a hacer fuerte y que cada vez vamos a tener mayor número de vinos representantes en todas estas nuevas categorías, con lo cual es algo que va a formar parte del espectro de vinos de Rioja para el futuro.¿Cómo está cambiando el cambio climático el viñedo riojano?Está haciendo que tengamos que replantearnos ciertas cosas. Variedades de uva, por ejemplo, la garnacha, que viene siendo la uva tinta secundaria por detrás del tempranillo, creo que en el futuro va a tomar más predominancia porque es la que sabemos que históricamente está mejor adaptada a estas condiciones de más estrés. Probablemente se vuelva a recuperar gran parte del viñedo riojano de esas variedades. Las ubicaciones, está claro que todo el mundo ahora busca viñedos con más altura para aminorar este efecto de la aceleración del ciclo madurativo. Creo que en esta parte todos los técnicos tenemos la mirada puesta en el futuro, de manera que gestionemos los viñedos con rendimientos más controlados, con variedades de uva que sean de ciclos más largos, ubicaciones que sean más benévolas para el cultivo. Ir adaptándonos poco a poco a que todo este efecto haga que el viñedo no desaparezca, sino que sobreviva.¿Qué vino de Bodegas Bilbaínas cree que representa mejor la filosofía de la bodega?Pues si tuviera que decir la filosofía de la bodega, como la defensa de un vino que representa un territorio, sería Viña Zaco, que es nuestro vino de viñedo singular. Si es en cuanto a la historia, creo que el que mejor representa a Bilbaínas es el de Viña Pomal Gran Reserva, es un estilo de vino muy único, auténtico de esta casa, que se ha mantenido desde siempre solo en añadas excepcionales, con lo cual ha dado una imagen de calidad y ha sido un representante perfecto de un gran vino de Rioja de cara internacional.Fachada exterior de Bodegas Bilbaínas.Cedida¿Y algún vino al que le tenga un especial cariño?El vino más especial que ahora mismo estoy elaborando en Bilbaínas es un Viña Pomal blanco Reserva con el que hemos conseguido recuperar una parte de la tradición de elaboración de los blancos en Rioja. Los blancos en Rioja si han tenido una virtud siempre frente a otras zonas es que son vinos de esas viñas viejas, están perfectamente adaptadas a hacer grandes blancos de envejecimiento, de guarda. Y conseguimos recuperar en 2019 esa tradición. Esto fue un proyecto del que me siento muy orgullosa, que haya encajado, que haya gustado al consumidor y que vemos que la gente cada vez está demandando más. Es un proyecto que, el haberlo visto hacerse realidad, me ha enorgullecido increíblemente.¿Cuál fue el vino que le hizo querer dedicarse a la enología?Pues el primer vino no lo recuerdo como tal. Recuerdo el inicio en el mundo del vino, el pasar de esa sensación cuando eres joven que vas buscando ese perfil más afrutado. Cuando fui encontrándome con el mundo de los reservas de Rioja, esa solidez, esa calidad, lo que me despertó fue el decir: “Este es el pilar sobre el que hay que construir grandes vinos”.Lee también¿Qué momento del año es el que más disfruta en la bodega?El que más temo y el que más disfruto es la vendimia. Te da vértigo cuando va acercándose la fecha; sabes lo que viene. Pero una vez que estás inmerso, es una vitalidad la que cobra la bodega, es un acontecimiento ver cómo se van realizando los vinos, ver cómo vas avanzando, ver que todo va saliendo y, si hay dificultades, estamos todo el equipo para sacarlo adelante. Es un momento de retos, de desafío, de mucha energía, y al final pasas esta travesía de estos 40-45 días que estamos aquí navegando con los vinos, en la que dices: “Qué bien que hemos conseguido sacar otra cosecha adelante”. Es un momento muy bonito.¿Y cuál es el error del que más ha aprendido?(Entre risas) Esto fue una genial idea cuando era más joven e inexperta y se me ocurrió hacer un descube durante una fermentación de tinto, hacer un descube temprano. Durante la fermentación ocurre una evolución en cuanto a la extracción de color, y se me ocurrió la genial idea de ‘cuando alcance el máximo de color, vamos a hacer una extracción porque así vamos a conseguir fijar el color’. Nada que ver, ni se fijó en el color ni nada; el color estaba desvaído totalmente porque luego aprendí que en la etapa final es cuando se acaba fijando ese color y, si le quitas las pieles, no tiene sujeción. Se me quedó como el vino de Asunción, que no es blanco, ni tinto, ni tiene color, pero bueno, no funcionó y de estas cosas también se aprende y quedan como errores inconfesables para el aprendizaje para el futuro.Los hábitos de consumo creo que son ciclos en los que tenemos que tener la suficiente flexibilidad o intuición para saber satisfacerlosMayte Calvo de la BandaEnóloga¿Qué le preocupa más, el cambio climático o el cambio en los hábitos de consumo del vino?El cambio climático es un desafío mucho más importante para todos los técnicos. El cómo adaptarnos, cómo entenderlo y cómo solventar las dificultades que nos está poniendo día a día es más complicado. Los hábitos de consumo creo que son ciclos en los que tenemos que tener la suficiente flexibilidad o intuición para saber satisfacerlos. Siempre digo, esta bodega, por ejemplo, tiene 120 años de historia; anda que no habrá vivido cambios de hábito, de consumo, de tendencias. La vida es tan larga y la de los vinos, mucho más.¿Qué le gustaría que se reconociera de su trabajo en 50 años?Me gustaría ser recordada por alguno de mis vinos, porque la gente, cuando pruebe los vinos que yo he elaborado, sienta parte de mi identidad. Y me gustaría ser recordada por haber llevado a los vinos de Bilbaínas hasta niveles de calidad y excelencia más altos todavía, si cabe, de lo que se vive ahora mismo.
Mayte Calvo de la Banda, enóloga: “A pesar de que nuestra bodega tenga más de un siglo de historia, para hacer un vino Rioja nos tenemos que desdibujar por completo cada vendimia"
La experta, reconocida este 2026 con el Premio Isabel Mijares a la Mejor Enóloga de España, reflexiona sobre cómo evoluciona la DO Rioja












