Hubo un tiempo en el que Natalia Esperón era uno de los rostros más populares de la televisión mexicana. A mediados de los años 90 conquistó a toda una generación con Agujetas de color de rosa, una telenovela juvenil que también cruzó fronteras y llegó con éxito a numerosos países, entre ellos España. Sin embargo, cuando parecía destinada a convertirse en una presencia constante en la pequeña pantalla, su carrera dio un giro inesperado. Hoy, tras varios años de discreción, la actriz ha vuelto poco a poco a los focos.Esperón comenzó su trayectoria en el mundo del espectáculo después de proclamarse ganadora del certamen Señorita México en 1992, un impulso que le abrió las puertas de Televisa. Tras pequeñas apariciones en algunas producciones, el gran salto llegó en 1994 cuando fue elegida para protagonizar Agujetas de color de rosa junto a Flavio César.Interpretando a Paola Armendáriz, se convirtió en uno de los grandes ídolos juveniles del momento y en un referente a seguir, también a este lado del Atlántico. La serie mezclaba romance, música y conflictos adolescentes, una fórmula que triunfó en buena parte de Latinoamérica y en España, y que todavía hoy conserva un importante componente nostálgico entre quienes crecieron en aquella década