La historia de una familia ganadera de alma, que se llevó el máximo galardón con la cabaña, pero que también produce carne y granos en cuatro campos de la provincia de Buenos Aires. ¿Cómo se llega a ser distinguido con el galardón Gran Campeón Macho Angus en la Exposición Rural de Palermo?, se le pregunta a Maximiliano Mammoliti, titular de la cabaña “Don José”, que recibió el premio por el toro Rip hace unos días. Además de cabañero, Mammoliti también desarrolla planteos ganaderos y agrícolas de punta en cuatro campos del sur bonaerense.“Lo principal es que, desde hace 22 años que se creó la cabaña, tuvo un objetivo claro, sin seguir modas ni atajos: producir carne vacuna lo más barata posible en los campos que tienen limitaciones para la actividad agrícola. Así fue que creamos un núcleo genético adaptado a esas condiciones, que hoy se mantiene y que reúne un fenotipo atractivo con buenos datos de producción”, responde.El Gran Campeón Macho Angus de la familia en PalermoRodrigo Néspolo“Comenzamos el proceso buscando aquí animales que nos representaran y, a la vez, exploramos los datos de producción que nos interesaban en la base americana, combinados con lo que observábamos en los viajes a ese país. Todo eso dio origen a muchos reproductores de la cabaña que se comercializan en varios centros de inseminación”, agrega.“Si consideramos específicamente a Rip, desde ternero desarrolló muy buen hueso, musculatura y docilidad y durante dos años de trabajo se preparó para ser presentado en Palermo. Es un animal que tiene un tamaño moderado, pero gran profundidad de costilla, lomo ancho y cuarto trasero bien desarrollado, con mucha carne. Posee una correcta circunferencia escrotal y dio muy buenas ganancias de peso al destete y al año, con un fenotipo armonioso y muy equilibrado en general”, explica Mammoliti. A partir de la consagración en Palermo, Rip se entrega en comodato a Select Debernardi, con quien comenzó el proceso de selección hace muchos años, empresa que vende el semen, en tanto que Mammoliti mantiene la propiedad del toro.Una historia familiarConsultado sobre la producción comercial de carne, Mammoliti explica que integra una empresa familiar propietaria de cuatro campos: dos en el partido de Necochea, otro en De La Garma, (partido de González Chaves) y otro en Estación Lavalle (Pringles). Además, alquila campos en otras zonas.Vacas en avenaEn todos los campos, una parte de los suelos son deprimidos, con sectores alcalinos o con tosca, de baja productividad. En esos lotes, la agricultura es muy errática en rendimientos y es castigada por fletes caros hasta los puertos; por esa razón, los Mammoliti privilegian la ganadería.La historia de la empresa comenzó en los 80, cuando el padre de Maximiliano compró una fracción de tierra en San Cayetano. Luego siguió incorporando campos, un proceso que continuó hasta la generación actual. “Hace muchos años, cuando tomamos posesión de los campos, el peso de los terneros al destete era de 140 kilos, alimentados en campo natural y con manejo muy extensivo; ahora, con cambios profundos en la alimentación, en la genética, en la sanidad y en el manejo de las vacas, se destetan terneros de 220 kilos, a pesar de trabajar con mayor carga por hectárea y rodeos con más vacas”, compara Mammoliti.En los cuatro campos, actualmente, se desarrollan planteos de cría, recría, engorde de machos enteros jóvenes, cabaña y producción de granos. En los rodeos generales, las vacas son alimentadas con pasturas de agropiro y festuca, complementadas con algunas alfalfas, verdeos de invierno y maíces para aprovechamiento diferido. Esa oferta forrajera “turbo” le puso otro “techo” a los campos.Multiplicación virtuosaTanto en la cabaña como en el rodeo general, Mammoliti elige vacas equilibradas, longevas y femeninas, con buena producción de leche. Es muy exigente con la habilidad materna: “las vacas con ubres descendidas o con pezones que dificultan el amamantamiento no crían bien el ternero”, alerta. Otros rasgos considerados por el cabañero son los vinculados a la calidad de la carne. “Considero que la base de la ganadería eficiente es un buen rodeo de madres, que se combine con buenos toros, para lograr un producto superador como resultado de esos apareamientos”, resume.En el campo tienen objetivos claros para la producciónEn las mejores vacas de la cabaña se aceleran los ciclos mediante el trasplante embrionario. Es una herramienta que permite gestar mayor cantidad de terneros por año que con la preñez convencional.En Don José se induce la superovulación a las vacas donantes. Luego estos se fecundan con semen de toros seleccionados, tras lo cual son transferidos a las vacas receptoras. “Normalmente, una vaca donante puede dar seis-siete óvulos con estos tratamientos y se logra un 50-60% de preñez. Por su costo, es una técnica que se justifica solo en vientres sobresalientes; en la cabaña, recién se emplea cuando una vaquillona ya crio dos terneros, para asegurarse que es una buena madre”, aclara el productor.“Lo principal es que, desde hace 22 años que se creó la cabaña, tuvo un objetivo claro, sin seguir modas ni atajos: producir carne vacuna lo más barata posible en los campos que tienen limitaciones para la actividad agrícola", dijoLa alimentación de los toros de la cabaña es muy similar a la de los rodeos comerciales. Solo se agrega silaje de maíz y alimento balanceado durante el período previo a la venta.La familia Mammoliti también lleva adelante planteos agrícolas en función de la ganadería en los mejores sectores de los campos, con trigo, cebada, girasol, maíz y soja de primera como cultivos principales. El maíz se pica principalmente para silaje y grano para la hacienda o queda diferido en pie. La cosecha fina permite confeccionar rollos de cola de la máquina, que se usan para aportar materia seca a verdeos de invierno aguachentos y para “diluir” la ingesta de brotes tiernos de agropiro, que pueden provocar alteraciones en el metabolismo del magnesio en rumiantes.