Abelardo de la Espriella anunció tener listos 70 decretos para firmar desde su primer día en el cargo. Pero en sus primeras 48 horas como presidente de Colombia, no emitió ninguno. En su lugar, estuvo en Cali, donde tomó posesión; en Barranquilla, la ciudad donde tiene su firma de abogados y a la que ha anunciado que buscará convertir en la capital alterna de Colombia; y en Medellín. El Gobierno no inició con el empuje administrativo prometido, sino con una apuesta simbólica por una descentralización que, con el paso de los días, se ha ido convirtiendo en una de sus principales banderas. Bogotá, la capital, no apareció en la agenda.El viernes en la noche, después de tomar posesión, pronunciar un largo discurso y hacer un reconocimiento a las tropas como nuevo comandante en jefe, De la Espriella firmó ese mismo día los decretos que designan a sus ministros, así como a su jefe de despacho, Nicolás Gómez, y a otros cargos fundamentales del nuevo Ejecutivo: Carlos Ríos como jefe de la Presidencia, Andrés Barreto como secretario jurídico, Valerie Lafauurie como consejera para las Regiones, María Fernanda Sandoval como secretaria de Comunicaciones. No hay ninguna sorpresa, la sorpresa está en lo que no ha sido firmado. No llegaron siquiera los anuncios del viernes, de congelar el gasto público y el de declarar como organizaciones terroristas a los grupos armados con los que el presidente anterior, Gustavo Petro, intentó negociar la paz. La idea de que De la Espriella llenaría el país de decisiones de todo tipo desde el primer día, al estilo de Donald Trump al inicio de su segundo mandato, cedió el lugar a un fin de semana más bien plácido.De la Espriella dirigió un consejo de seguridad en Cali que se extendió desde la noche del viernes hasta cerca de la una y media de la madrugada del sábado, sin que trascendiera ningún anuncio de fondo. Según la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, en la reunión se habló de aspersión aérea y sustitución de cultivos de coca, de activar un batallón de alta montaña cerca de Cali y de articular a los distintos actores de seguridad de la región. El encuentro, a puerta cerrada, no terminó con una nueva cúpula de seguridad ni con declaraciones del nuevo mandatario.Al terminar el encuentro, el presidente caribeño viajó a Barranquilla, donde permaneció el resto del día y donde se sigue construyendo, con financiación de su propio bolsillo, una especie de sede presidencial en el principal cuartel militar de la ciudad, conocida como la Casa Blanca por su parecido con la residencia presidencial de Estados Unidos. Allí revisó personalmente los avances de esa obra y encabezó una reunión de orden público para evaluar la estrategia de seguridad en el Caribe, en la misma línea de lo que había hecho un día antes en el consejo de seguridad de Cali. Por la noche estuvo pendiente del desarrollo de un concierto llamado “Capital de la Patria”, organizado por varios de sus simpatizantes para festejar su llegada a la ciudad, en el que se presentaron artistas reconocidos de música tropical como Checo Acosta y Peter Manjarrés.Desde Barranquilla, De la Espriella también se limitó a lanzar un video en redes sociales —una de sus marcas comunicacionales más reconocidas— en el que resaltó el traslado de 117 reclusos de alta peligrosidad a cárceles de máxima seguridad, una decisión que había tomado en sus últimos días el gobierno anterior y que empezó a ejecutarse en paralelo a la ceremonia de cambio de mando. Dijo que estaba coordinando personalmente los movimientos y explicó que hacia la media tarde del sábado ya se habían ejecutado 43 de esos traslados. También anunció que coordinaba personalmente operativos contra los llamados “objetivos militares de alto valor”, cabecillas de distintos grupos armados a los que ha prometido capturar o dar de baja en sus primeros 90 días de gobierno.El domingo en la mañana, todavía en Barranquilla, la agenda presidencial se concentró en agradecer y felicitar a los deportistas colombianos que participaron en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo. De la Espriella también resaltó el anuncio de una cooperación de seguridad con Estados Unidos por 1.000 millones de dólares, una de las más altas en la historia de la relación bilateral.En la tarde apareció por primera vez en público desde su posesión, en el desfile más importante de la Feria de las Flores de Medellín. Saludó a la gente y resaltó la importancia que, según ha dicho, tendrá la segunda ciudad de Colombia en población a lo largo de su gobierno, cuna política del expresidente Álvaro Uribe. Desde la tarima principal del desfile se sentó junto al alcalde Federico Gutiérrez, uno de los políticos que lo apoyaron desde el inicio de su campaña, y también junto al gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, otro dirigente de derecha. A las cámaras de Telemedellín, De la Espriella dijo que estaba feliz en una ciudad “que es cultura, que es arte” y que “apoyó masivamente al Tigre”, en referencia a su propia victoria en uno de los bastiones tradicionales de la derecha colombiana.En suma, la agenda de las primeras 48 horas de De la Espriella empieza a marcar sus prioridades, ya no solo en el discurso, sino en los hechos: la seguridad, la relación con los gobernantes locales que lo acompañaron —tanto en el consejo de seguridad de Cali como en la Feria de las Flores— y la construcción de un eje de tres ciudades grandes distintas a Bogotá, que ha anunciado como sedes alternas de su gobierno y que sustentan su promesa de gobernar desde las regiones y de impulsar la descentralización del país.Se trata, claro, apenas de pinceladas, que muestran además un énfasis en lo simbólico por encima de lo administrativo. Los anuncios de decisiones inmediatas del viernes no se han convertido en realidad: los setenta decretos que, según dijo en campaña, estaban listos para ser firmados, siguen sin firmarse. Esta semana, con apenas cinco días hábiles antes de que el Congreso se concentre en la elección del nuevo contralor y con el arranque pleno del trabajo de todos los ministros, debería quedar algo más claro cuáles son, en la práctica, las prioridades de un gobierno que ganaron quienes votaron por De la Espriella y no por el otro finalista, el senador de izquierda Iván Cepeda.