La jubilación cada vez queda más lejos. Quince años después de su aprobación, la reforma de las pensiones de 2011, impulsada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, ya refleja su impacto en la vida laboral de los españoles. Los trabajadores se retiran, de media, con un retraso de ocho meses, según un informe de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). En concreto, la población femenina se ve obligada a aplazar su jubilación unos diez meses, siete más que los hombres la (unos 91 días).La reforma de las pensiones aprobada en 2011 introdujo cambios relevantes para asegurar la sostenibilidad del sistema público de pensiones. La medida más destacada fue el aumento gradual de la edad legal de jubilación de los 65 a los 67 años en 2027. Además, amplió el periodo de cotización necesario para cobrar el 100% de la pensión. También incentivó las carreras laborales más largas y permitió mantener la jubilación a los 65 para quienes acreditan un amplio historial de cotización. Cabe mencionar que alrededor de una década después, José Luis Escrivá llevó a cabo dos reformas más.
Este último punto traslada al sistema de pensiones las desigualdades existentes en el mercado laboral. El documento señala que las mujeres suelen presentar carreras de cotización más cortas y discontinuas como consecuencia de las interrupciones derivadas de las responsabilidades de cuidado familiar, las excedencias por maternidad, los periodos de inactividad y su histórica mayor presencia en empleos a tiempo parcial. Como resultado, muchas de ellas no alcanzan los años de cotización exigidos para beneficiarse de la exención, lo que las obliga a permanecer en el mercado laboral hasta alcanzar la nueva edad legal de jubilación.










