A principios de julio de 1936 - entre el 7 y el 10 - en la Alameda de Hércules, la Banda Municipal de Sevilla interpretó por primera vez en público el himno de Andalucía: "La bandera blanca y verde vuelve, tras siglos de guerra". La letra había sido compuesta por Blas Infante, quien apenas unos días antes, el 5 de julio, celebraba su 51º cumpleaños. Tras una vida dedicada a la construcción del movimiento andalucista, la victoria del Frente Popular había acelerado el proceso autonomista y la región se preparaba para debatir la aprobación de su primer Estatuto de Autonomía. Infante había sido nombrado presidente de honor de la junta encargada de impulsarlo. PublicidadEl estallido de la Guerra Civil el 18 de julio acabó con todas estas aspiraciones y con la vida de su precursor, una de las primeras víctimas de los sublevados. El 2 de agosto de 1936 fue detenido por un grupo de falangistas en su casa Villa Alegría, en Coria del Río, y días después se le aplicó el bando de guerra. En la madrugada del 10 al 11 de agosto fue fusilado en el kilómetro 4 de la antigua carretera de Sevilla a Carmona.Cada año en esta fecha decenas de personas se reúnen en este enclave, frente al cortijo de La Gota de Leche, para recordarlo. Sus restos, como los de miles de españoles, fueron arrojados a una fosa común y nunca se han encontrado, aunque se sospecha que podrían estar en el cementerio de Sevilla. "A Infante lo asesinaron por liderar un proyecto andalucista revolucionario. Llevaba décadas impulsando esta idea, aunque con más fuerza desde los albores de la Segunda República", afirma Antonio Manuel Rodríguez Ramos, jurista y reconocido especialista en la figura de Infante. Rodríguez recuerda que la trayectoria política del notario y pensador andaluz no fue sencilla. "En la foto fija que se obtiene de las elecciones del 14 de abril del 31 no se contaba con el andalucismo. Estaba Catalunya o Euskadi, pero Infante intuyó que hacía falta una presencia andaluza en las Cortes", explica. Su primera candidatura, curiosamente encabezada por el aviador Ramón Franco —hermano del dictador—, fue un fracaso tras el boicot que sufrió desde la propia República: "Le acusaron de armar un golpe de Estado. Pagó un enorme peaje por esta campaña", añade. Ya en su último discurso público, el 12 de julio, durante el izado de la bandera verde y blanca en el Ayuntamiento de Cádiz, advirtió del "vendaval autoritario que se avecinaba".Cuarenta años de dictadura intentaron borrar su nombre de la historia. Con la llegada de la democracia y la consecución de la autonomía, en abril de 1983 Infante fue declarado Padre de la Patria Andaluza por unanimidad en el Parlamento autonómico. Este reconocimiento también quedó reflejado en el Estatuto de Autonomía, que culminó el anhelo democrático que le costó la vida. Publicidad"La conquista de un autogobierno que nos igualaba a otras nacionalidades históricas vino a demostrar que el mensaje de Infante sigue vivo y, de alguna forma, fue el mejor homenaje", reflexiona Manolo Ruiz, doctor en Historia Contemporánea por la Universidad Pablo de Olavide y una de las personas que mejor conoce su biografía. El legado de Blas InfanteManuel Hijano del Río, profesor titular de la Universidad de Málaga y miembro del Patronato de la Fundación Blas Infante, fecha en el 4 de diciembre de 1977 el inicio de un proceso de dignificación que continúa hoy en día. "Ese día, un año antes de la aprobación de la Constitución, se produjo una manifestación en la que se solicitaban las máximas competencias para el futuro Estatuto", explica. Fue en ese momento cuando se recuperó el texto impulsado por Infante, del que apenas se había hablado en las décadas anteriores. El trabajo realizado por el pensador y político andaluz fue esencial en el proceso autonomista de la Transición. "A partir de ahí se inicia una política de desactivación de ese andalucismo reivindicativo y pienso que ahora estamos viviendo las consecuencias de aquello, con opciones políticas que incluso dudan de la existencia de la comunidad andaluza", sostiene. Por este motivo, el profesor considera fundamental reivindicar la plena actualidad del discurso que defendía Infante: derechos para los trabajadores, defensa de una democracia de progreso y libertad, una Andalucía con mayor soberanía... Publicidad"Fue capaz de recoger toda la tradición anterior para dotarnos de un himno, de una bandera y de un escudo; pero, sobre todo, de un horizonte: el de que el pueblo andaluz decidiera qué hacer con su propio destino""Blas Infante es el andaluz más conocido de Andalucía. Con mucha diferencia. Protagoniza plazas, calles, colegios… Sin embargo, su obra y su pensamiento político siguen siendo muy desconocidos", sentencia Manuel Rodríguez. Coincide con Hijano en que no se puede entender la Transición en Andalucía sin reivindicar su figura: "Él es el que armó ideológicamente lo que hoy conocemos como andalucismo histórico. Fue capaz de recoger toda la tradición anterior para dotarnos de un himno, de una bandera y de un escudo; pero, sobre todo, de un horizonte: el de que el pueblo andaluz decidiera qué hacer con su propio destino", incide."A partir de ahí, los sucesivos gobiernos andaluces han intentado convertirlo en un tótem, cuando en realidad su pensamiento es de una extraordinaria vanguardia política", añade el jurista. Rodríguez afirma que el discurso del padre de la patria andaluza era "ecologista, feminista y, sobre todo, universalista y humanista": "Yo creo que le hubiera dolido en el alma ver lo que está pasando con los desahucios, con la violencia machista, con los migrantes, con las nuevas clases jornaleras...". Bajo su punta de vista, aunque la sociedad actual es muy diferente a la del primer tercio del siglo XX, Andalucía sigue sufriendo muchas de las desigualdades que ya denunciaba él entonces. "Ya hablaba entonces de extractivismo, que es lo que produce el gravísimo problema de la turistificación, o de la expulsión de los jóvenes de nuestra tierra, donde no encuentran un proyecto de futuro", añade.Manuel Delgado Cabeza, economista y profesor de la Universidad de Sevilla, destaca el mensaje de "compasión y ayuda mutua" del pensador malagueño. "Infante situó su pensamiento fuera del orden establecido, proponiendo una transformación radical de Andalucía; no en nombre del pueblo andaluz, ni siquiera en beneficio suyo, sino protagonizada por él", defiende el académico, que cree que este es el motivo por el que el pensamiento infantiano sigue siendo tan "incómodo para el poder". Los expertos coinciden en la importancia de evitar que efemérides como la que se celebra estos días queden en una celebración vacua. "El gran legado de Blas Infante es el soberanismo andaluz, que se encuentra en un momento de retroceso porque gran parte de lo que nos afecta se decide en Madrid o por gente de Madrid", deja claro Rodríguez. PublicidadEn esta línea, Daniel Valdivia, sociólogo y politólogo por la Universidad Pablo de Olavide e investigador sobre la identidad y la cultura andaluza, considera que Blas Infante personaliza el problema de memoria que sufre la comunidad autónoma. A lo largo de sus investigaciones ha podido constatar la nula presencia de Blas Infante en el ámbito educativo: "La vida y obra de Infante tienen las desigualdades como motor por su conciencia del sufrimiento de los jornaleros. Hemos cambiado mucho, pero estas desigualdades se siguen viendo en cada ranking donde Andalucía está a la cola y en cada historia de explotación. No se pueda separar la cuestión social del andalucismo, limitarlo a algo meramente folclórico o simbólico".En el lado más positivo, destacan los esfuerzos del pensador por ensalzar la cultura andaluza frente al desprecio estatal. "Él estudia filosofía, antropología y todo lo relacionado con la cultura andaluza y descubre que los estereotipos que rodeaban —y rodean— al andaluz, y que se usaban para justificar sus desigualdades no son reales", explica Hijano. "Infante descubre el ser andaluz: nuestra cultura, nuestro folclore, nuestra forma de entender la alegría, el colectivismo, el flamenco... Y defiende una Andalucía donde los ciudadanos puedan ser libres para desarrollar estos valores, frente a los estereotipos de que somos vagos o indolentes", añade. El desprecio y los bulos de la ultraderechaLa distancia entre el aniversario del nacimiento y de la muerte de Infante es corta (nació un 5 de julio y fue fusilado un 10 de agosto). Es la primera fecha la que cada año celebra el Parlamento de Andalucía en un acto institucional al que, hasta la irrupción de Vox en 2018, acudían todas las fuerzas políticas. El evento de este año ha venido marcado, además, por la cercanía de las elecciones autonómicas y por el intenso debate en torno al futuro de las políticas de Memoria Democrática.Publicidad"Está todo el mundo muy loco con el tema de Blas Infante y nosotros tenemos muy claro la Andalucía que queremos, que no es la que él representa, no vamos a decir ahora algo diferente". Esto decía hace unas semanas Manuel Gavira, portavoz de la ultraderecha en el Parlamento andaluz, elegido como vicepresidente de la Junta y consejero de Turismo. Meses antes, cuando se debatía la inclusión de Alcalá de Guadaíra en la Ruta de Blas Infante, el concejal de Vox, Pedro José Navarro, afirmaba que el notario malagueño era una persona "contraria a la democracia parlamentaria", cuyo propósito era convertir a Andalucía en un "Estado islámico". "Si por muertes injustas fuera, podríamos hablar de José Antonio Primo de Rivera", añadía en declaraciones a la prensa. Respecto a estas declaraciones y el aumento de los mensajes complacientes con la dictadura, Antonio Manuel Rodríguez enfatiza en que Infante fue una persona que mantuvo intacto su discurso desde que levantó su ideología en 1928 hasta el día de su muerte, y recuerda: "A Infante lo nombran Padre de la Patria Andaluza todas las formaciones, por unanimidad. Esto tiene que quedar claro. La denominación la eligen miembros de la Alianza Popular de Fraga, del Partido Comunista, del PSOE... Es una persona que representa el acuerdo entre andaluces". Manuel Hijano considera que, desde la Fundación Blas Infante, lo mejor que pueden hacer ante estas corrientes es seguir investigando y dando a conocer los textos del político de Casares. "Ellos defienden una España y una Andalucía donde no cabe la diversidad cultural y religiosa, y aprovechan los textos de Infante —en los que estudiaba Al-Ándalus, al igual que la etapa romana o la Andalucía cristiana— para manipularlos y tergiversarlos, diciendo que era musulmán; pero no es más que un bulo", concluye, lamentando que se intente transmitir el pasado musulmán de España como algo negativo. PublicidadPor su parte, Manolo Ruiz está convencido de que aún queda mucho por descubrir sobre el político andaluz y recuerda que todavía siguen saliendo a la luz nuevos matices que "enriquecen su obra y pensamiento". "Al de Casares se le ha repetido, nombrado e invocado demasiado, pero se le ha investigado poco", insiste el historiador. Ruiz señala asignaturas pendientes como el estudio de sus manuscritos inéditos, la revisión de la prensa de la época, el análisis del universo humano que impulsó aquel movimiento o la comparativa con otros ideólogos de su tiempo. "Nos faltan foros de debate para popularizar su obra, un mayor acercamiento de los medios más allá de los hitos festivos, la implicación del mundo educativo y una apuesta institucional firme que no pacte con siglas que lo niegan y denigran", subraya.En este sentido, Ruiz explica que, a nada que uno se acerque a la obra de Blas Infante, se topa con una "espiritualidad heterodoxa difícilmente encuadrable en una u otra creencia". El notario citaba a Jesucristo, Santa Teresa o Fray Luis de León junto a la Biblia, la Torá, el Corán o Confucio, al mismo tiempo que criticaba el poder omnipresente de la Iglesia. "Como librepensador defendía la libertad de creencias y, en ese sentido, lo considero laicista", apunta el historiador.A su juicio, las mentiras vertidas contra el legado del notario andalucista representan "un calculado ariete contra la identidad andaluza y contra el autogobierno por el que fue fusilado. "Su figura sigue siendo un símbolo que une la Andalucía que fue con la que es y con la que necesitamos llegar a ser; por eso, quienes no creen en esta tierra ni en la personalidad de este pueblo se esfuerzan por destruirla", concluye.
Derechos para los trabajadores y soberanismo andaluz: el legado de Blas Infante noventa años después de ser fusilado por los franquistas
Este 10 de julio se cumplen 90 del años del fusilamiento de Blas Infante, precursor del estatuto de autonomía andaluz.







