La preocupación del tejido empresarial europeo por la pérdida de competitividad internacional cala cada vez más en las instituciones comunitarias, que este verano han dado un paso clave para justificar medidas de protección comercial. La Comisión Europea ha publicado un "barómetro de las importaciones" en el que señala, explícitamente, los productos que se podrían estar viendo perjudicados por las industrias extranjeras y de qué países provienen. La UE intenta así endurecer su postura sin traicionar completamente su identidad de libre comercio ni incumplir los compromisos con la OMC, a pesar de que otros competidores lo hagan de manera reiterada. El nuevo mecanismo de vigilancia de las importaciones se suma a toda una batería legislativa para simplificar la regulación de la UE y para priorizar la producción europea en las contrataciones públicas, que pretenden frenar el deterioro competitivo en un mundo cada vez menos cooperativo y más proteccionista. Bruselas ha pasado de medir desvíos comerciales puntuales a la UE, provocados por la imposición de aranceles en terceros mercados, a analizar el impacto del "exceso de capacidad industrial" de otras regiones "a menudo fomentado por políticas y medidas de apoyo estatales". El motivo de este cambio es, según detalla la Comisión, atender "la preocupación expresada por la industria de la UE". Se pretende abordar el problema analizando la presión sistemática sobre los productos europeos para, posteriormente, "fundamentar las decisiones y acciones para proteger el mercado interior de la UE, su base industrial y, en última instancia, su seguridad y prosperidad económicas", explica el Ejecutivo comunitario. Es decir, Bruselas basará sus instrumentos de defensa comercial en los resultados de esta renovada herramienta, puesta en marcha inicialmente en el verano de 2025. El barómetro considera como artículos afectados aquellos que cumplan los requisitos. La existencia de producción europea; un valor anual de importación de al menos 50 millones de euros; un crecimiento de al menos el 5,2% en el volumen respecto a años previos y una disminución de los precios medios. Estos criterios se seleccionaron porque el aumento del volumen de importaciones, combinado con la caída de los precios, puede indicar que las mismas están causando, o amenazan con causar, perjuicios a los productores de la Unión. Ya están disponibles los primeros resultados del barómetro, que serán trimestrales, y reflejan que, de un total de 9.378 tipos de productos (códigos aduaneros) adquiridos del exterior entre abril de 2025 y marzo de 2026, 3.498 se fabricaban también en países de la Unión y tuvieron un valor de importación anual individualizado de al menos 50 millones de euros. Aplicando los criterios citados, un incremento constante del volumen y una disminución del precio, 869 códigos resultaron como potenciales perjudicados, lo que representa el 9% de todos los productos importados y el 26% de los fabricados en la UE con flujos de compras al extranjero significativos. TE PUEDE INTERESAR Sin embargo, la magnitud va más allá del número de partidas afectadas debido al abultado desembolso que conlleva comprar esas mercancías al exterior. En el año analizado, las compras bajo los 869 códigos señalados supusieron el 20% del valor del total de las importaciones realizadas por la UE en ese periodo. Sumaron un total de 439.000 millones de euros, una cifra que, por establecer una comparativa visual, equivale al PIB de Dinamarca. Con la nueva metodología, el número de códigos afectados es algo más de cuatro veces superior al detectado con la metodología anterior (209 en el último análisis de mayo de 2026). Esto se debe a que los criterios originales eran más restrictivos, ya que exigían no solo un aumento de las importaciones a precios reducidos, sino también la existencia de un repunte a corto plazo para que la mercancía fuera incluida. El nuevo sistema permite detectar mejor las tendencias de medio y largo plazo y refleja que el problema de la industria de la UE es mayor. China y la automoción, los principales señalados Los artículos bajo presión se concentran en los sectores de maquinaria (126), textiles y confección (123), metales (116), químicos (98) y equipos eléctricos (78). En términos de valor, los más afectados son los equipos eléctricos (con el 18% del valor total de las importaciones de los productos bajo presión), seguidos de los textiles (15%), los equipos de transporte (13%), la maquinaria (12%), los productos químicos (8%) y los metales básicos (7%). Por códigos concretos, los tres más afectados por valor son: las baterías (acumuladores de iones de litio imprescindibles en teléfonos, ordenadores, coches eléctricos y paneles solares); los turismos híbridos convencionales (HEV) y los híbridos enchufables (PHEV). Estos han registrado un alza anual en las importaciones del 82%, el 9% y el 98%, respectivamente, y una caída en los precios del 25%, el 8% y el 19%. Los tres son eslabones de la misma cadena de valor del vehículo electrificado, suman 52.400 millones de euros en importaciones y apuntan a que la presión se concentra especialmente en la automoción, sector en el que hasta hace poco la UE había sido líder mundial en exportaciones (con Alemania a la cabeza). El análisis identifica a China como principal origen de las presiones en este y en prácticamente todos los ámbitos sectoriales, y ya sugiere los próximos pasos. En su texto precisa que los híbridos enchufables no están cubiertos por los aranceles vigentes contra los eléctricos de batería chinos porque quedaron fuera de aquella investigación concluida en 2024 y advierte de que "vigila" el "llamativo" aumento registrado, sin anunciar todavía una investigación ni acciones concretas. Medidas de defensa comercial En general, el mensaje de Bruselas tras efectuar el análisis es que el Ejecutivo comunitario está "preparado para movilizar todos los instrumentos de defensa comercial de la UE", incluidas salvaguardias y medidas antidumping y antisubvenciones. En paralelo a la implantación del nuevo mecanismo de alerta, la Comisión está incrementando sus acciones. Por ejemplo, imponiendo derechos antidumping a las importaciones de hilos de poliamida procedentes de China (usados en la industria textil en ropa deportiva y trajes de baño, especialmente) y ha iniciado una consulta para barajar si amplía los aranceles en el sector del acero (algunos ya entraron en vigor el uno de julio de 2026). TE PUEDE INTERESAR Opinión Previamente a la publicación del nuevo barómetro, también impuso derechos antidumping definitivos a los neumáticos y al ácido adípico chinos (estos últimos usados en una amplia variedad de industrias como el textil, los muebles, la automoción y la construcción). Todos ellos derivados de investigaciones que se han prolongado durante meses. Según explica la economista Alicia García Herrero, el reglamento del acero supone un punto de inflexión por su dureza (reduce prácticamente a la mitad las cuotas libres de aranceles para el acero importado) y por la retórica bajo la que se ha aprobado, pero la UE debe decidir ahora si ese es el modelo que quiere replicar para el resto de los sectores, una realidad difícil de materializar sin dañar las propias cadenas de valor europeas. Por el momento, la Comisión invita a los productores de la UE a compartir su conocimiento detallado sobre el mercado y su situación económica para profundizar en las medidas comerciales si es necesario, mientras lanza un paquete legislativo más amplio relativo a la competitividad. En él se encuadra la iniciativa "Made in Europe", que se pretende adoptar en 2027, para priorizar a los productos y servicios fabricados en la UE en la contratación pública.
La UE prepara el camino a una ofensiva proteccionista para blindar la industria europea
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