Un estudio en Nature Geoscience indicó que la Fuga de Agulhas no controla la AMOC como sostuvo durante décadas la oceanografía (Imagen Ilustrativa Infobae)La gran corriente que mueve agua cálida por el océano Atlántico y regula el clima de Europa y del Atlántico Norte no funciona como la ciencia creyó durante décadas. Un estudio publicado en la revista Nature Geoscience determinó que la filtración de agua del océano Índico hacia el Atlántico no controla esa corriente de la manera en que los libros de texto afirmaban.El descubrimiento sacude una de las teorías más arraigadas de la oceanografía. Y sus implicancias van directo al centro del debate sobre el clima: si el mecanismo que se creía responsable de sostener esa corriente no funciona así, los modelos que predicen su comportamiento futuro necesitan revisarse.PUBLICIDADEl trabajo fue liderado por el doctor Suning Hou, de la Universidad de Utrecht. Fue realizado en el marco del proyecto “OceaNice”, financiado por el Consejo Europeo de Investigación.Puntos blancos representan el flujo de Agulhas, el agua cálida del Índico que rodea Sudáfrica hacia el Atlántico, cuyo rol en la circulación oceánica global ahora es cuestionado por nueva evidencia geológica./ NASALa corriente en cuestión se llama Circulación Meridional de Vuelco del Atlántico, conocida por sus siglas en inglés AMOC. Funciona como una cinta transportadora gigante: lleva agua cálida hacia el norte en la superficie y devuelve agua fría y densa hacia las profundidades. Así regula el clima del Atlántico Norte y del continente europeo.Por décadas, los científicos sostuvieron que esa corriente se alimentaba de la llamada Fuga de Agulhas: el paso de agua cálida y salada del océano Índico al Atlántico por el extremo sur de África. La lógica era directa: más sal en el Atlántico impulsaba la formación de agua profunda en el norte, lo que fortalecía la AMOC.PUBLICIDAD“Este fue básicamente el primer concepto en los libros de texto que aprendí cuando era estudiante de licenciatura”, dijo Hou. Pero lo que el equipo encontró en el fondo del mar contradijo esa lógica de forma directa.El equipo usó el Plioceno tardío —un período entre 3,6 y 2,6 millones de años atrás— como laboratorio natural. Ese intervalo tuvo un evento glacial breve seguido de un período más cálido que el actual, lo que lo convirtió en un escenario ideal para estudiar cómo reaccionó la AMOC ante cambios climáticos extremos.Esa combinación de frío y calor extremo permitió al equipo observar si la Fuga de Agulhas y la AMOC realmente se movían al unísono, tal como la teoría predecía. Lo que encontraron fue lo opuesto.PUBLICIDADLa investigación liderada por Suning Hou analizó el Plioceno tardío para evaluar cómo reaccionó la AMOC ante cambios climáticos extremos (Imagen Ilustrativa Infobae)Los investigadores analizaron un testigo de sedimentos marinos extraído del Sitio U1475 del Programa Internacional de Descubrimiento del Océano, en la Meseta de Agulhas, a unos 500 kilómetros al sur de Sudáfrica. Un testigo de sedimentos es básicamente un cilindro de barro antiguo sacado del fondo del mar, capa por capa, como un archivo geológico.Dentro de ese sedimento encontraron fósiles de microplancton llamados quistes de dinoflagelados —organismos microscópicos del océano— y biomarcadores lipídicos orgánicos, que son moléculas grasas preservadas que registran la temperatura del agua en el pasado. El equipo estudió sedimentos marinos de la Meseta de Agulhas y usó fósiles de dinoflagelados y biomarcadores para reconstruir la temperatura del océano./
Descubren que una corriente que regula el clima global no funciona como se creía: qué alertan los expertos
Un estudio geológico con sedimentos de millones de años contradice décadas de teoría y muestra que el mecanismo puede fortalecerse de manera impensada







