Cuando mamá araña regresó a casa, sus hijas la llenaron de besos en reconocimiento a su obra. 9 de agosto, 2026 - 15h37En el amanecer de aquella mañana fría, el viento azotaba la espesura más recóndita del bosque. Allí se encontraba la trampa. Una trampa para algunos, sí, pero para ella: su obra maestra.Arianna no lograba trazar el último círculo que le faltaba. Una rama del árbol contiguo se agitaba violentamente cerca de su escultura, impidiéndole culminar aquel frágil y laborioso trabajo. A la pobre no le quedaba más remedio que esperar a que Eolo calmase su ímpetu.Entrada ya la mañana, el dios del viento era apenas un clamor lejano. Su fuerza se había desvanecido. Los árboles, los arbustos y los demás habitantes del bosque respiraron al fin con tranquilidad.PublicidadArianna salió del interior de su refugio para retomar su labor primordial: terminar aquella tupida telaraña. Se puso manos a la obra y comprobó que cada vértice y cada unión habían quedado bien sellados. Mientras tanto, desde la ventana de la casa, sus pequeñas hijas no daban crédito al espectáculo que se desplegaba ante sus múltiples ojitos. Era algo maravilloso: cientos de círculos concéntricos unidos por un finísimo hilo de seda en un alarde de simetría sin igual. Las diminutas arañuelas quedaron absortas, convencidas de que su mamá pertenecía a una estirpe de artistas privilegiadas.Cuando mamá araña regresó a casa, sus hijas la llenaron de besos en reconocimiento a su obra. Pero, pocos instantes después, un destello de alas agitadas interrumpió la alegría: una mariposa acababa de caer en la red. Al ver a la pobre criatura atrapada, las pequeñas, conmovidas, le rogaron a su madre que la liberase.Mamá araña, con voz dulce y pausada, las acogió entre sus patas y les dijo:PublicidadPublicidad—Hijas mías, he pasado la noche entera tejiendo aquello que mis padres y abuelos me enseñaron. Nuestra red no es solo arte; es el hilo con el que la naturaleza sostiene nuestra existencia. La vida que hoy recibimos es el regalo sagrado que justifica cada gota de nuestro esfuerzo. Honrar nuestro hogar es aprender a agradecer lo que la tierra nos ofrece para seguir vivas. (O)Jesús Sánchez-Ajofrín Reverte, Albacete, EspañaPublicidad¿Tienes alguna sugerencia de tema, comentario o encontraste un error en esta nota?
‘El hilo de Arianna’
Cuando mamá araña regresó a casa, sus hijas la llenaron de besos en reconocimiento a su obra.






