Tengo una hija de 30 años, 2 hijos, una hija de 10 años y un hijo de 3 años. Hace tres años viajó el esposo a Estados Unidos y rompieron su matrimonio. El padre envía semanalmente la manutención para sus hijos. Mi hija a partir de ahí empezó a irse con amigas, beber, deja a sus hijos solos en la noche o los deja con una prima. Mis nietos el fin de semana me piden traerlos a mi casa, lo hago. No sé si sea lo correcto. Ahora ella estudia una tecnología, tiene una beca. Pensé que mejoraría, pero sigue igual. Deseo que me guíen, qué hacer, me preocupa mi hija y nietos. DesesperadaEstimada lectora: se comprende su desesperación. Por lo cual es necesario buscar ayuda o asistencia, búsqueda que debe venir de la persona en cuestión, su hija, por la necesidad de hacer cambios en su vida. Caso contrario, usted como madre y abuela lo que podrá hacer tendrá limitaciones, ya que ella conforma otro hogar y es independiente, al parecer. PublicidadNo obstante, al existir dos menores de edad, sí es muy importante que se genere un acercamiento oportuno para evitar que el ejemplo que están recibiendo repercuta en su conducta en la adolescencia o temprana adultez. Cabe recalcar que, en muchos embarazos jóvenes, y con posterior divorcio, suelen quedar secuelas del duelo. Y eso podría influir en los diversos estilos de vida: incremento en la vida social, exceso de trabajo o estudios, abuso de sustancias, depresión, entre otros. Usted menciona un antes y un después de su hija en su conducta con sus amigas. Eso podría indicar la necesidad de apoyo en su círculo cercano, para compensar el dolor de una pérdida de pareja. Sin embargo, a mediano plazo y durante ese proceso, los menores requieren una guía de ambos progenitores, ya que necesitan del rol de madre y mujer y de padre y hombre. Lo cual es viable aunque sea a distancia, como es el caso del padre. PublicidadPublicidadAhora bien, el estilo de vida de una madre soltera es diferente en la actualidad. Y para ello se sugiere el acercamiento mencionando para que busque asistencia profesional y se pueda llevar a un punto de equilibrio esta situación. Por lo pronto se recomienda poner mucha atención no solo a ella, como su hija, sino también un acercamiento de mujer a mujer. Y un mayor acercamiento como abuela a sus nietos. Recibirlos o estar con ellos es una vía para poder llegar también a su hija. También se recomienda que el padre de su hija se haga presente como padre y hombre en el proceso a través de palabras o acciones, las cuales también deberían orientarse a los nietos. En caso de recibir atención de un especialista (psicólogo), tendrá resultados favorables. Ya que un divorcio no es motivo para desestabilizar la vida de dos menores. Al contrario, conlleva un reto manejable, que, en su caso, con madre y abuela presente, puede resultar muy favorable para todos. Rodolfo Rodríguez Martínez, psicólogo - sexólogo. Instagram: @romaecTeléfono: 099-987-5555