Muchos leímos la Odisea en el colegio, específicamente en el bachillerato: en una edición para estudiantes, algunos en poesía, otros en una versión narrada, otros más en forma de novela gráfica o cómic, según la creatividad del profesor o la suerte que uno tuviera en la biblioteca. ¿Están los chicos hoy leyendo el poema? Gloria Quiñónez, profesora de Lengua y Literatura en Nuestra Madre de la Alborada (Guayaquil), explica que a partir de octavo a décimo año básico –12, 13 y 14 años de edad– se lee la Ilíada, Odisea y La eneida, con actividades como el libro leído. Su plan contempla que cada curso lea al menos dos libros por año; le dedican una hora por semana, van capítulo a capítulo. “Leen, analizan y se apoyan con videos; hacen preguntas y consultan, porque hay palabras en desuso. Hay nombres que nunca han escuchado”. Explica que están usando la versión completa. “Ha sido bueno, porque los chicos se entusiasman por este tipo de libros que encierran fantasía y mitología”. PublicidadLos estudiantes, por su parte, ya han visto la película del director Christopher Nolan que ha renovado el interés por el antiguo poema épico que canta el viaje del héroe Odiseo. Gabriel Méndez, de noveno año, sintió que el filme es una manera más fácil y ágil de entender todo lo que está en el libro. “Se entiende bien y es interesante”, piensa, aunque echó en falta una escena en la que Odiseo llega al castillo del rey Alcinoo, después de haber conocido a la princesa Nausicaa. Maximiliano Falconí, de tercero de bachillerato, nota que en la película faltaron “dos islas o más” de la travesía original. Le emocionó ver las armaduras y no le molestaron las 2 horas y 52 minutos. “Me pareció demasiado corta”, bromea. “Debieron ser 4 horas”. Su compañero Aldo Casal aprecia que la cinta haya mostrado a Odiseo como un líder protector. “Los dioses le dan a entender que era el único que podía regresar, que sus hombres estaban cavando sus propias tumbas, pero él hasta el último sigue intentándolo. Y me gustó que dieran bastante importancia a la relación entre Penélope y Odiseo”.PublicidadPublicidadLa MPAA (Motion Picture Association) crea las clasificaciones de edad para las películas, y su etiqueta para este filme fue R (restringido), que significa que los menores de 17 años necesitan estar acompañados por los padres. En Ecuador está aprobada para público mayor de 12 años. Aldo piensa que cualquier adolescente podría verla. “Mis padres dijeron: ‘Ey, esta la vamos a ver con ustedes’. Pero nos sorprendimos porque no hubo escenas para adultos, sino que se enfrascó en la historia, que es lo importante”. Amy Casal, de décimo año, está de acuerdo. Ella la ve “muy realista” por una razón: es la historia de un padre, una madre y un hijo. “No solo mostró como Odiseo fue un gran héroe, sino como él se preocupaba por ella (Penélope) y por su hijo, sin importar lo que le decían los demás o los problemas que había en el camino; ella fue fiel porque él iba a volver. Y volvió”.¿Qué versión de la ‘Odisea’ leer con los chicos? El escritor Raúl Vallejo Corral también hizo esta lectura en el colegio, en la clase de Literatura. No toda, sino capítulos seleccionados. “Luego la leí en la universidad, en la carrera de Letras. Y en el ejercicio profesional, hay textos a los que uno regresa siempre”. En su poder tiene la edición de Gredos, con traducción de José Manuel Pavón. Pero también una reciente publicación de editorial Austral, con cantos pintados y un tipo y tamaño de letra ideal, con traducción del lingüista Luis Segalá (1909), puesta en prosa en honor a la exactitud del texto; mientras que Pavón quiso reproducir el verso homérico. “En el sistema educativo yo creo que se deben enseñar los clásicos, pero con una guía”, opina el escritor. “En el programa del bachillerato general unificado, en el bloque curricular de Literatura, se dice que hay que ubicar cronológicamente los textos más representativos de la literatura de Grecia y Roma y examinar críticamente las bases de la cultura occidental. Pero si el estudiante no tiene práctica de lectura, y a los 15 años le quiero enseñar a leer esto, le va a ser muy difícil, por razones de vocabulario, de entendimiento del mundo griego. Ahí viene la tarea pedagógica del docente. Tendrá que escoger los capítulos, hacerlo leer, darle una guía, motivar al estudiante”. PublicidadSu apreciación del panorama: “Si queremos que un estudiante en primero de bachillerato lea la Ilíada, la Odisea o cualquier otro clásico, los diez años anteriores tenemos que haberlo convertido en un lector o en una lectora. Tendríamos que hablar de un plan permanente de lectura en cada institución, que hace que el niño, la niña y luego el y la adolescente tenga un acercamiento natural a la lectura. Un punto a favor es que al joven le interesan la mitología y las criaturas fantásticas. “El señor de los anillos o Juego de tronos captan la atención juvenil, porque es como descubrir mundos. Uno como docente debe tener todas esas ayudas, porque en la adolescencia uno no está formando críticos de literatura, sino lectores y lectoras críticos”. Sobre la película de Nolan: Vallejo incluso ha escrito un comentario en su blog Acoso Textual, y comparte un dato curioso sobre la breve escena del canto de las sirenas. “Hay un poema de Bertolt Brecht que irónicamente señala que Ulises se retorcía pidiendo el canto, pero las sirenas, al ver que Ulises era un cobarde que se hizo atar al mástil, se negaron a cantar. Entonces Ulises no oyó el canto de la sirena”, y explica que esto da pie para hablar del significado del canto, de la figura de la sirena que primero era una mujer-pájaro y luego cambió para ser una mujer-pez. Ah, pero Odiseo luego afirma que sí escuchó el canto. “Claro”, dice Vallejo, pero enseguida recuerda uno de los rasgos del héroe: “Era un gran embaucador”.¿Hay otros clásicos que se están quedando fuera? “Hay algo que me preocupa; en el currículo se habla de los clásicos griegos y latinos y luego de la literatura latinoamericana y ecuatoriana del siglo XIX, XX y XXI. Tal vez esa prescripción ha olvidado cosas importantes; deja sin ver a sor Juana Inés de la Cruz, fundamental para la literatura hispanoamericana; y en el caso ecuatoriano, dejamos fuera a Eugenio Espejo. Y también me parece que habría que incorporar un estudio de El Quijote, la obra central del canon de la literatura en español. Es como si en el bachillerato anglosajón no se estudiara Shakespeare”. La ‘Odisea’ de Nolan, una película generosa para las nuevas generaciones“Yo había escuchado de la Odisea, de la Ilíada, pero nunca había tenido el texto en mis manos, y en mi época no había adaptaciones para niños o jóvenes, tenías que leer la obra completa. La vine a leer hace cinco años, antes del Ulises de James Joyce”, comparte Adelaida Jaramillo, fundadora de Palabra Lab y subsecretaria de Patrimonio Cultural. Y en 2026 llegó la película de Nolan que le ayudó a superar varios reparos al relato original. Puntualmente, en el reencuentro entre Odiseo y su fiel perro Argos. “Hasta donde recuerdo, el texto de Homero dice que Odiseo llega disfrazado de mendigo y ve al perro que lo ha esperado todo el tiempo, pero no puede saludarlo para no ser reconocido. Para no levantar sospechas, no puede acariciarlo, y el perro muere sin este acto de compasión de su dueño”, lamenta. La versión de Nolan, en sus varias libertades creativas, fue “generosa”, piensa Jaramillo, pues aquí amo y perro sí se reconocen. Además, este Odiseo (el actor Matt Damon) vuelve a embarcarse, pero con Penélope. “A mí me parece fantástico que (Nolan) se tome las licencias. No es el único que ha reescrito la Odisea, y hay una razón histórica: si bien la atribuimos a Homero, no es el creador”, argumenta. “Los rapsodas se paraban a contar y cantar las historias de los héroes. No era uno, eran decenas de personas que se encargaban de mantener viva la figura del héroe. Cada uno tenía su versión. Lo que hace Homero es recoger algunas, juntarlas y escribirlas. ¿Qué hacen los que cuentan su versión de la Odisea hoy? Ser rapsodas de la modernidad”. Para leer con adolescentes, Jaramillo sugiere una buena edición narrativa, pues en forma de poema podría ser más difícil. Pero se declara optimista sobre el filme. “No recuerdo haber visto salas tan llenas para este tipo de historias; la gente sale emocionada”. Adaptaciones y versiones, ¿sí o no?La escritora y columnista de EL UNIVERSO Tatiana Landín llegó a la Odisea por cuenta propia durante la etapa universitaria. “Cursé la asignatura de Grecolatina y la lectura de la Ilíada me condujo a interesarme por la Odisea”. ¿Por qué necesitaría un adolescente leer los clásicos de la antigua Grecia? “Ninguna cultura ha expresado la condición humana con tanta profundidad y universalidad como la griega. Los textos literarios clásicos (si se los aprovecha) despiertan la curiosidad innata sobre nuestras propias experiencias de vida, nos enfrentan a situaciones ficcionales que simulan nuestras realidades. Los jóvenes tienen la oportunidad de hacer conexiones con sus propios contextos y la capacidad de descubrir cómo un texto que sintonizó hace siglos con otros públicos puede hablarnos todavía en el presente”.A Landín no le preocupa la dificultad de la lectura, piensa que los adolescentes de este siglo son despiertos y saben aprovechar los contenidos. “Se los reapropian, los resignifican a partir de la convivencia que tienen entre analógico y tecnológico. Todo se puede lograr si se aprovecha el texto y se aleja de lo que suele ocurrir: espantar al lector con lectura obligada, que cansa y que no permite disfrutar del sentido estético de la obra”. ¿Cuáles son los atractivos de la Odisea? “Tiene al héroe más próximo a cualquiera de nosotros, un hombre ingenioso, astuto, con claroscuros que dominan la condición humana y, a su vez, sirve para visualizar la vida: un viaje del héroe, que para llegar a su origen debe enfrentar obstáculos. Y el patrimonio universal heredado: la mitología griega”. A los profesores y mediadores de lectura les recomienda conocer a su grupo y diseñar una clase equilibrada entre lectura en voz alta y análisis. “Se debe acostumbrar al alumno a la lectura colectiva; crea comunidad, capacidad de escucha y tolerancia a las distintas voces que habitan los espacios. A su vez, se enseña la calma, que tanto se necesita en tiempos tan acelerados como los que vivimos”.En cuanto a la elección del texto, los maestros deben elegir en grupo uno con vocabulario adaptado. “Las adaptaciones privilegian la prosa y permiten conducir apropiadamente a la experiencia narrativa”. También, revisar el contexto histórico, conocer la mitología, incorporar actividades lúdicas y la escritura creativa y argumentativa”. Como docente de secundaria, Landín trabajó con Las aventuras de Ulises. Historia de la odisea, adaptación de la colección española Vince Vives. Los jóvenes respondieron: se disfrazaron, la representaron y diseñaron juegos tipo Monopoly con el viaje de Odiseo. (F)
Leyendo la ‘Odisea’ en el colegio: profesores, estudiantes y escritores comparten sus experiencias
Escoger la edición correcta, idear la estrategia para la lectura y encontrar actividades lúdicas para aprovechar al máximo el texto son las sugerencias.











