–No hay duplicidad en esto. ¿Estás dispuesta?
-–Yo por la patria estoy dispuesta a cualquier cosa.
Grandilocuente, Victoria Villarruel selló su ruptura con el Gobierno 48 horas antes de que se debatiera la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Reunida con un senador peronista en su despacho del Congreso, la vicepresidenta aceptó colaborar con la oposición para voltear el capítulo de extranjerización de tierras. Armó un listado de senadores con los que tiene buena relación y, a pedido del bloque peronista, se puso a llamarlos para convencerlos de no acompañar la iniciativa.
No era la primera vez que Villarruel jugaba en contra de los intereses de su ex compañero de fórmula. Los funcionarios libertarios más concesivos hablan de “exceso de institucionalismo”, pero los más duros –entre los que se encuentra el propio Presidente– la llaman abiertamente “kirchnerista” y “traidora”. En la última semana, sin embargo, la vice pasó a operar como opositora y, quienes conversan con ella, aseguran que está pensando en 2027.
Empezó con la resolución para que Anabel Fernández Sagasti pudiera sesionar de manera remota, un pedido que la senadora camporista le hizo personalmente a la vice, yendo en contra de los intereses del resto del bloque peronista. El resultado estaba parejo y, pese a que los armadores de la oposición ya advertían que tenían dos votos de ventaja, Villarruel intervino para facilitar uno más en contra de la ley.














