La investigación sobre los siete presuntos autores intelectuales del asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio deja claros dos momentos que habrían originado la planificación, coordinación y ejecución de un crimen que se concretó once días antes que en Ecuador, en 2023, se realizara la primera vuelta para elegir al nuevo presidente de la República. Desde septiembre de 2025 este caso se llama Magnicidio FV.La sentencia de julio de 2024 contra Carlos Angulo, alias Invisible; Laura Castillo, alias Flaca; los ecuatorianos Erick Ramírez y Alexandra Chimbo y el colombiano Alfonso Flores dejó definidos a los responsables materiales del crimen, al estilo sicariato, cometido contra Villavicencio.En esa causa penal, por ejemplo, quedó claro que fue alias Invisible quien envió desde el interior de la cárcel de Cotopaxi, la tarde del 9 de agosto de 2023, el mensaje de texto diciendo: “Hágale, mijo”, al colombiano Johan Castillo, alias Ito, para que este accionara su arma de fuego y acabara con la vida del hasta ese momento presidenciable de la alianza Gente Buena-Construye.PublicidadLas sombras que dejó el procesamiento penal de los autores materiales En cambio, entre lo que quedó bajo sombras está conocer quién o quiénes dieron la orden de ejecución a Angulo, quiénes financiaron todo el operativo en el que alias Flaca entregó armas, movilización y comida a los participantes y, finalmente, qué situación o situaciones detonaron el plan para asesinar al político y periodista de 59 años.Desde septiembre de 2025, Ana Hidalgo, la misma fiscal que logró que se condene a 34 años y 8 meses de cárcel a Angulo y Castillo, como autor mediato y coautora, respectivamente, y a Ramírez, Chimbo y Flores a 12 años de prisión como cómplices, investiga una segunda parte del caso Villavicencio para dar respuesta sobre quiénes estarían detrás de los ejecutores. En esa línea existió un primer grupo de sospechosos a quienes se les formuló cargos el 3 de septiembre pasado: el exministro del Interior del correísmo, José Serrano; el llamado a juicio en el caso Metástasis y prófugo de la justicia Xavier Jordán; el exasambleísta de la Revolución Ciudadana (RC) Ronny Aleaga; y el condenado por actos de corrupción en las áreas de la salud y judicial Daniel Salcedo.PublicidadPublicidadMás adelante, el 10 de febrero de 2026, a la etapa de instrucción fiscal se sumaron como procesados los cabecillas del grupo de delincuencia organizada (GDO) Los Lobos, Wilmer Chavarría, alias Pipo; Luis Arboleda, alias Gordo Luis, y Esteban Aguilar, alias Lobo Menor. Hidalgo no solo cree que existen los suficientes elementos de convicción que vinculan a los siete procesados en la ejecución del asesinato del candidato presidencial, sino también —aclara— que ese crimen no constituye algo aislado de un grupo de autores materiales —los cuales ya fueron condenados—, sino más bien la actuación de una “gran estructura criminalmente organizada”.Para la fiscal de la Unidad Investigativa Selecta Especializa contra el Lavado de Activos, los indicios y evidencias obtenidos dentro de la etapa de instrucción fiscal del caso Magnicidio FV develan la existencia de una estructura coordinada con operadores políticos, financistas, articuladores criminales, intermediarios de organizaciones criminales que lograron silenciar a una persona que les resultaba incómoda por múltiples publicaciones con denuncias públicas, principalmente —dijo— en contra de procesados como Aleaga, Jordán, Salcedo, Serrano e, incluso, el asesinado narcotraficante Leandro Norero, alias Patrón.“Por las denuncias públicas hechas es que silenciaron a Fernando Villavicencio, para así continuar con su senda de impunidad”, refirió Hidalgo, quien desde el 30 de junio pasado viene presentado un dictamen acusatorio en el que ha ubicado a Serrano, de 54 años; a Jordán, de 50; a Aleaga, de 41; a Chavarría, de 39 años; a Salcedo, de 36; y a Aguilar y Arboleda, de 34 años cada uno, como autores mediatos del crimen.La foto que generó molestias, el primer intento para asesinar a VillavicencioCatorce meses antes del crimen de Villavicencio se produjo el primer momento que marcó el futuro de quien fue presidente de la Comisión de Fiscalización de la Asamblea. Dentro del proceso penal conocido como Metástasis, causa en la que se investigó una estructura que manipuló el sistema de justicia, se periciaron varios teléfonos de alias Patrón. Ahí se encontraron varias conversaciones, pero una puntual, de junio de 2022, se transformó en la línea que conectó varios hechos.PublicidadLos interlocutores eran Xavier Jordán, ubicado en Metástasis con los alias de Marido, Ravioli o Daddy Yankee, y Leandro Norero. El primero le pedía al segundo: “Ñaño, nunca te he pedido un favor así. Necesito que resuelvas lo de este Villa”. A la solicitud, Norero respondió: “Vamos, quién dijo miedo, dame los datos que más puedas”.El narcotraficante le aseguró que se encargaría de la situación y recopilaría información sobre los movimientos de la víctima, existiendo un intercambio de datos sobre la ubicación y la seguridad del excandidato e, incluso, hasta le dijo: “Ya tengo los gatos para FV”.El pedido de Jordán tenía origen en una foto publicada por Villavicencio a finales de mayo de 2022. En la imagen aparecía en una piscina en Miami (Estados Unidos) alias Daddy Yankee, en ese entonces procesado por actos de corrupción en la comercialización de medicamentos al sistema público de salud durante la pandemia; el legislador correísta en funciones Ronny Aleaga, más adelante llamado a juicio en el caso Metástasis; y, entre otros, Leonardo Cortázar, quien tenía los ojos de la justicia encima por actos irregulares relacionados con la contratación pública y que actualmente espera su juicio en el caso Encuentro, por delincuencia organizada. Para el entonces presidente de la Comisión de Fiscalización del Legislativo, esa foto representaba cómo actuaban de forma organizada las “estructuras criminales”.La publicación de la foto, las posteriores investigaciones y las evidencias de los nexos del crimen organizado, la política y ciertos personajes que negociaban con el Estado generaban no solo preocupación, sino molestia en el narcotraficante Norero, que era incluido en el mapa delictivo por sus nexos con Jordán, quien, según la Fiscalía, era su testaferro. Aleaga aparecía en la ecuación para poner desde la Asamblea y el correísmo dudas sobre el actuar de Villavicencio, hacer que se lo sancionara en el Legislativo y colocar denuncias en la Fiscalía por supuestos delitos de odio y por la difusión de información restringida. Verónica Sarauz, viuda del político asesinado, en su versión en Magnicidio recordó que todo el tiempo que su pareja se desempeñó como asambleísta siempre estuvo expuesto a epítetos del bloque correísta, pero más de parte de Ronny Aleaga. Afirma que esta situación se agravó y las amenazas de muerte se incrementaron cuando Villavicencio mostró la foto de la piscina en Miami y denunció lo que estaba detrás.“Mi esposo me dijo que las tres últimas semanas de la campaña se iban a tornar bien violentas. ‘Te ruego tomes precauciones’: eso me dijo por llamada telefónica y me mandó un mensaje antes de viajar a Miami. (...) Siempre Fernando (Villavicencio) decía que ese señor (Xavier) Jordán, con Leonardo Cortázar y (Ronny) Aleaga estaban involucrados en temas de narcotráfico (...)”, anotó Sarauz en la versión que entregó a la Fiscalía y fue leída en la audiencia preparatoria de juicio.En esos diálogos periciados en Metástasis se colocaba a Villavicencio como una piedra en el zapato por denuncias que realizaba en la Asamblea y pensaban en formas para “sacarlo del camino” y en quiénes podrían colaborar con ese objetivo.El ataque criminal contra el investigador ocurrió el 9 de agosto de 2023, pero, según un testigo protegido de Fiscalía en los casos Metástasis y Magnicidio, Marcelo Lasso, el hecho se venía orquestando desde 2022, “cuando alias Patrón aún estaba vivo”.Lasso, el 25 de septiembre de 2025, rindió su versión en el caso Magnicidio. El ecuatoriano, de 27 años, vía telemática desde el Consulado de Ecuador en Santa Cruz (Bolivia), se presentó como cercano a alias Patrón cuando estuvo en el Centro de Privación de la Libertad (CPL) de Cotopaxi y se ubicó como “mano derecha en el sistema penitenciario” de Norero. En el interior de esa cárcel habría empezado a tener conocimiento de planes para alcanzar el asesinato del presidenciable.Según Lasso, él fue parte de reuniones y presenció conversaciones personales y mediante videollamadas, por aplicaciones como Threema, en las que se habló del crimen. Por ejemplo, dijo conocer que los acercamientos iniciales con Norero se dieron en junio de 2022 a través de Jordán, Aleaga, Serrano, el expresidente Rafael Correa y el exvicepresidente Jorge Glas.La idea, recordó el testigo, era que la gente de alias Patrón hiciera seguimientos a Villavicencio ante las denuncias hechas por este como legislador. Leandro Norero se habría puesto en contactó con Daniel Salcedo, quien a su vez empezó a hacer seguimientos a la víctima.Todos esos preparativos iniciales se pararon, anotó Lasso, el 3 de octubre de 2022, cuando, en medio de una disputa de bandas, asesinaron a Leandro Norero en su celda del CPL de Cotopaxi. Al alias Patrón ser asesinado, “quedó pendiente el objetivo del grupo”, explicó Lasso.La candidatura presidencial y los anuncios de cambio que incomodaronEl 2023 arrancó con fuertes rumores de que Villavicencio iba a postularse como candidato a la Presidencia de la República. Esas elucubraciones terminaron cuando el 12 de junio de 2023 el político inscribió su candidatura por la alianza Gente Buena-Construye.Esa situación hizo que terminara la pausa obligada en los planes para asesinar a Villavicencio, debido a la muerte de Norero. Los interesados en atentar contra el ahora candidato presidencial reactivaron los contactos del 2022 hasta lograr ponerse en contacto con cabecillas de Los Lobos, como alias Pipo (Wilmer Chavarría) y su hijastro alias Esteban o Lobo Menor (Esteban Aguilar). A decir de testigos, como Marcelo Lasso, entre Salcedo, Aleaga, Jordán, Serrano, Correa y Glas reunieron $ 1 millón para ‘solicitar’ a Los Lobos que concertaran el crimen de Villavicencio, de quien conocían que iba a ser candidato a la presidencia de Ecuador, situación que, resaltó, les ‘incomodaba’.Marcelo Lasso insistió en que tuvo conocimiento de primera mano de lo ocurrido contra Villavicencio, porque cuando se empezó ya con el segundo seguimiento a Fernando Villavicencio todo estuvo a cargo de alias Esteban, Pipo y de gente del Frente Oliver Sinisterra. A estas disidencias de las FARC se les habría contactado para conseguir los sicarios en una reunión, en julio de 2023, en Cali (Colombia), con Carlos Arboleda, alias Gordo Luis, cabecilla de Los Lobos que recibió el dinero pagado y lo repartió entre quienes finalmente intervinieron en el crimen.Con miras a concretar el asesinato se habría convocado a todos las cabezas de Los Lobos en un pabellón en la cárcel de Guayaquil para decirles que estuvieran pendientes con la inteligencia que tuvieran, es decir, la información que les pasaran “sus muchachos en la calle”.“Daniel Salcedo siempre ha sido muy cercano a alias Pipo y a alias Esteban. Entonces, la comunicación la hizo él. El mensaje era el siguiente: que entre Salcedo, Jordán, Aleaga, Correa y Glas tenían $ 1 millón y querían ahora sí ejecutar el plan contra Villavicencio que se quedó a medias. (...) Fueron a pedir permiso y a pagar el servicio. Fueron con la plata en la mano para que no les puedan decir que no”, indicó en su versión Lasso.La incomodidad que generaban las denuncias por actos de corrupción hechas por Villavicencio, primero como periodista de investigación, luego como político al ser asambleísta y presidente de la Comisión de Fiscalización, se incrementó cuando de por medio estaba la aspiración para ocupar la Presidencia de la República del Ecuador.Patricio Aguas, testigo protegido de Fiscalía en la causa contra los autores materiales del crimen de Villavicencio y pareja sentimental de Laura Castillo, alias Flaca, en su testimonio anticipado dado en 2024 aclaró que entre las motivaciones que existían para atentar contra la vida del candidato estaban que había muchas posibilidades de que él llegara a la Presidencia de la República, junto con muchos otros, y que una vez ahí cambiaría códigos y penas para combatir la corrupción y el crimen organizado.En el plan de trabajo que Villavicencio presentó en el Consejo Nacional Electoral en el momento de inscribir su candidatura, en efecto, mencionó una serie de leyes que quería presentar en la Asamblea Nacional para combatir la delincuencia y el crimen organizado.Entre ellas, la ley de extinción de dominio, la ley de inteligencia, la ley de creación de la Universidad de la Policía Nacional, reformas al Código Orgánico Integral Penal y a la Ley del Uso Legítimo de la Fuerza, así como normar el uso de la tecnología para la seguridad.Según Marcelo Lasso, “la planificación del crimen una vez que ellos (Los Lobos) recibieron la plata, que le dieron el sí a Salcedo y a todo el grupo, Pipo se comunicó con alias Primo. Él se encargó de hablar conmigo para que hable con Patricio Hermosa y Patricio se encargó de coordinar con alias Invisible y con alias Fuerte el seguimiento personal, de parte de la organización, a Villavicencio. El seguimiento de nosotros era un seguimiento más civil, digamos, y el seguimiento policial estuvo a cargo de los contactos del señor José Serrano, que le pasaban información directamente a Pipo, al Primo, a Patricio Hermosa para triangular toda la operación”.El miércoles 9 de agosto de 2023, aproximadamente a las 18:15, concluido un evento de la campaña por las elecciones presidenciales y legislativas anticipadas en el coliseo de un colegio ubicado en el norte de Quito, Fernando Villavicencio era atacado por sicarios que aprovecharon que ingresaba en un vehículo tipo camioneta que no tenía blindaje. Estando en el interior del vehículo recibió una serie de disparos de un fusil que portaba el colombiano Johan Castillo, alias Ito, extranjero que murió ese mismo día en medio del tiroteo que se produjo con agentes de la cápsula de seguridad del candidato. Los informes forenses determinaron que el presidenciable, periodista, investigador y asambleísta chimboracense murió a causa de un traumatismo craneoencefálico, producto de los disparos recibidos. Alias Ito fue el extranjero preparado por la organización criminal para ser el sicario que se mezclara en la multitud que respaldaba a Villavicencio en el mitin político y que generara el espacio adecuado para que disparara contra el objetivo. El celular del colombiano, el cual fue recuperado luego de que el atacante fue neutralizado a golpes y disparos de integrantes del equipo de seguridad del presidenciable, fue clave para definir la conversación final con alias Invisible, en la que dijo: “Hágale, mijo”. (I)