9 de agosto, 2026 - 06h30Nos motivó desarrollar este tema el irradiante optimismo de un amigo, conmovido por la información recibida de su médico, quien había asistido a un congreso sobre cáncer. Según le comentó, las plantas crucíferas –entre las que destacan el conocido brócoli, las coles de Bruselas, el repollo, la coliflor, la col rizada, la col berza, el colinabo, la mostaza, el nabo sueco, los nabos y la col china– podrían desempeñar un papel importante cuando los tratamientos convencionales hubieran agotado sus posibilidades. Estos vegetales pertenecen a la familia de las crucíferas, sus flores poseen cuatro pétalos dispuestos en forma de cruz. Es un tema de enorme importancia, pero también delicado, en el que conviene distinguir con claridad dos realidades que con frecuencia se confunden: primero, que la medicina moderna utiliza sustancias de origen vegetal con comprobado valor terapéutico; y, segundo, el uso comercial de esas propiedades mediante publicidad engañosa que distorsiona sus verdaderos alcances.Muchos medicamentos provienen de plantas. La aspirina se desarrolló a partir del sauce; la morfina, de la amapola; la digoxina, de la dedalera; la quinina, de la quina, y numerosos fármacos anticancerígenos tienen su origen en compuestos vegetales o en derivados de sustancias naturales. Las plantas constituyen, sin duda, una fuente extraordinaria de moléculas terapéuticas. Sin embargo, el hecho de que una especie vegetal contenga sustancias bioactivas no significa que al consumirla cure enfermedades.En los últimos años se han publicado investigaciones prometedoras sobre compuestos presentes en las crucíferas, particularmente en relación con el cáncer de vejiga. En estudios experimentales se han observado mecanismos potencialmente beneficiosos, como la reducción del estrés oxidativo, la estimulación de enzimas de desintoxicación, la inhibición del crecimiento de células tumorales y la inducción de apoptosis o muerte celular programada. No obstante, hasta el momento, no existe evidencia clínica que permita afirmar que comer brócoli cure el cáncer.Sí existe, en cambio, una base científica para continuar investigando y, eventualmente, desarrollar nuevos medicamentos o estrategias preventivas complementarias, no sustitutivas de los tratamientos oncológicos convencionales. Un aspecto que ha despertado especial interés es que algunos compuestos de las crucíferas se eliminan por la orina, permaneciendo en contacto con el epitelio de la vejiga, lo que podría conferirles un efecto protector que merece seguir siendo estudiado.Esta realidad científica contrasta con la difusión de productos naturales promocionados con publicidad engañosa, que aseguran revertir enfermedades oculares y otras afecciones, llegando incluso a afirmar que las intervenciones quirúrgicas ya no serían necesarias. Estos mensajes desacreditan procedimientos médicos cuya eficacia ha sido ampliamente demostrada. La oftalmología ecuatoriana es ejemplo de excelencia profesional. Aquí se realizan procedimientos de alto nivel que incluso atraen pacientes de otros países, quienes regresan satisfechos tras recibir atención en prestigiosos centros nacionales. (O)
Alfredo Saltos Guale: Plantas medicinales: promesas y realidades | Columnistas | Opinión
Esta realidad científica contrasta con la difusión de productos naturales... con publicidad engañosa...









