Energías renovables para cubrir la demanda eléctrica, un cupo racionado de consumo de agua, circuito cerrado de refrigeración para evitar mermas por evaporación y soluciones aislantes que mitiguen el impacto acústico sobre las poblaciones vecinas. La candidatura de Móra la Nova, en la comarca de la Ribera d’Ebre (Tarragona), para ser sede de la gigafactoría de Inteligencia Artificial (IA) busca la manera de garantizar la sostenibilidad del proyecto, de cara a que su diseño final convenza a la Comisión Europea y ayude a disipar los recelos que puedan aflorar en un entorno escamado por la presencia, desde hace décadas, de instalaciones muy demandantes de recursos y con una comprometedora huella en el medio ambiente. La Generalitat afirma que no hay motivos para temer el impacto de la gigafactoría y subraya que se ciñe a una guía europea de buenas prácticas para la construcción de nuevos centros de datos. Se da el caso que esa guía recomienda escoger localizaciones donde “la temperatura ambiente sea baja”, mientras que la Ribera d’Ebre registra el récord de temperatura más alta en Cataluña: 44,1 grados a comienzos de julio. Desde el Govern se da por descontado que a la hora de evaluar la idoneidad de cada candidatura la Comisión Europea tendrá en cuenta el grado de aceptación territorial, y lo mismo pasará luego, para atraer inversión entorno a la gigafactoría. “Los centros de datos de hoy en día no tienen nada que ver con los de hace diez años”, repite la Generalitat, que tiene presencia en la candidatura de la gigafactoría con un 1% de participación, muy por debajo del 48% que tiene el Estado y del 51% de capital privado que se concentra, principalmente, en manos del Banco Santander, Telefónica y ACS y, en menor medida, Multiverse. El secretario de Telecomunicaciones y Transformación Digital de la Generalitat, Albert Tort, manifiesta que la candidatura para hacer ganadora la propuesta de Móra la Nova, que incluye una subsede de apoyo en San Fernando de Henares (Madrid), pretende dar a la sostenibilidad categoría de “valor añadido” para poder competir en el proceso de selección que tiene abierto la Comisión Europea y que prevé poder aceptar candidaturas hasta el próximo 12 de noviembre. “En cualquier infraestructura digital puede cuestionarse qué impacto tiene. Actualmente, en ese polígono de Móra no hay nada y es evidente que la gigafactoría tendrá un impacto. No hay que evitar el debate, al contrario, hay que ponerlo en valor”, destaca Albert Tort. La apuesta por la gigafactoría coincide con un momento en que las comarcas del sur de Cataluña son de las más activas en presentar alegaciones contra el Plater, el plan donde se marca qué zonas son propicias para albergar parques de molinos de viento o grandes instalaciones fotovoltaicas. La razón que esgrimen los ayuntamientos y entidades es que esa misma zona ya ha hecho una contribución notable para garantizar el suministro energético al resto de Cataluña. En concreto, en la Ribera d’Ebre, y a una quincena de kilómetros de Móra la Nova, están los dos reactores de nucleares de Ascó. En otra dirección pero igualmente a una veintena de kilómetros de Móra está la nuclear de Vandellòs. La Generalitat no revela cuáles son las propuestas más amenazantes que pueden llegar desde otros países a modo de competencia para la candidatura de Móra pero destaca que desde Cataluña se tiene mucho trabajo adelantado para poder atar la sede de la que se considera una instalación clave en materia de IA, y con una inversión aparejada de entre 3.000 y 5.000 millones de euros.La primera inyección de fondos para la gigafactoría está garantizada, porque el Estado compromete una aportación de más de 700 millones, pero más pronto que tarde hará falta atraer empresas e inversores. Se asume que estos difícilmente darán el paso si detectan la presencia de un frente opositor arraigado. En este sentido, la candidatura se ciñe a lo que manda la Comisión Europea en su guía de buenas prácticas para los centros de datos. Ahí se pone énfasis en la necesidad de disponer de manera comedida de los recursos hídricos, con consumos de agua ajustados y de buscar soluciones técnicas para optimizar la refrigeración de los almacenes de datos. En esa misma guía de la Comisión Europea, la Best Practice Guidelines for the EU Code of Conduct on Data Centre Energy Efficiency, aparece uno de los escollos con los que puede topar la candidatura de Móra. El documento consta de más de 60 páginas donde desglosa qué requisitos de diseño deberían tener los centros de datos para optmizar su rendimiento y mitigar el efecto sobre el entorno. En uno de los apartados se advierte que la ubicación “influye en la eficiencia alcanzable” y recomienda escoger un emplazamiento donde “la temperatura ambiente sea baja” y no haya “alta humedad”. La Ribera d’Ebre registra las temperaturas más altas de Cataluña, con repetidos episodios por encima de los 40 grados centígrados. El 8 de julio en Vinebre se alcanzó un récord de 44.1 grados.“Hay que poner el foco en la sostenibilidad, no seremos los únicos en hacerlo, pero hay que presentarlo como un valor añadido porque es un aspecto que aparece en el debate”, insiste el secretario de Telecomunicaciones del Govern.En su puesta en marcha, prevista para comienzos de 2028, la gigafactoría tendrá una demanda energética máxima de 55 megavatios (MW), garantizados ya por el aporte de la subestación dels Aubals, que está situada en el municipio de Garcia y que forma parte del trazado de la línea eléctrica entre Escatrón (Zaragoza) y La Secuita. “El eje más importante para Cataluña y uno de los más importantes de la península ibérica”, subraya Red Eléctrica. En el horizonte 2029-2030 la demanda podría llegar a ser de 150 MW, pero la Generalitat afirma que asume el compromiso de “cobertura renovable” total. Se confía hacerlo posible con la eólica y la fotovoltaica.