Steve Davies, simpatizante del West Ham, había criticado a Lee Chapman desde la grada antes de ingresar al partido (Wikimedia Commons)Una situación impensada ocurrió cuando un hincha ingresó a jugar un amistoso y quedó en la historia con el apodo de Tittyshev. La escena ocurrió en 1994 en Oxford, durante un partido de pretemporada entre West Ham United y Oxford City, cuando el entrenador Harry Redknapp recurrió a un aficionado ubicado detrás del banco tras una serie de lesiones que dejó al equipo sin variantes. El episodio se convirtió en una de las anécdotas más citadas del club londinense.En una nota publicada años atrás por The Guardian se conoció que el protagonista fue Steve Davies, seguidor del West Ham y crítico ruidoso del delantero Lee Chapman durante la primera parte del encuentro.PUBLICIDADLa situación tomó otro rumbo después del descanso, cuando Chapman debió salir por una lesión y Redknapp, ya sin suplentes disponibles, decidió responder al desafío que llegaba desde la grada. La pregunta fue directa: si Davies aseguraba que podía hacerlo mejor, tenía la oportunidad de demostrarlo sobre el césped.Durante aquel verano de 1994, Redknapp le dio inicio a su ciclo al frente del primer equipo, luego de su etapa como asistente de Billy Bonds. Una pretemporada modesta, cerca de casa y lejos del formato comercial que domina los calendarios actuales, ayudó a decorar el contexto en el cual se dio este amistoso en el campo del Oxford City.PUBLICIDADAnte una asistencia reducida que permitió escuchar cada comentario lanzado desde las inmediaciones del banco visitante, Davies pasó buena parte del primer tiempo cuestionando a Chapman, un delantero que no contaba con el respaldo unánime de la hinchada. La presión del calendario de verano y una sucesión de molestias físicas alteraron el desarrollo normal del encuentro.Con varios futbolistas ya reemplazados o con problemas físicos, el conjunto londinense quedó sin margen de maniobra. En ese punto apareció la decisión que convirtió un amistoso menor en una historia perdurable del fútbol inglés. Redknapp llamó al hincha, lo mandó al vestuario y ordenó que le dieran indumentaria para ingresar. Davies saltó al campo con la camiseta número 3, pese a que su intención, según distintos relatos posteriores, era jugar lo más cerca posible del área rival.PUBLICIDADEl árbitro y parte de los presentes asumieron, al menos en un primer momento, que se trataba de un juvenil o de un integrante desconocido del plantel. La escena, detalló The Guardian, resultó todavía más extraña cuando la megafonía del estadio necesitó una explicación oficial.Harry Redknapp mandó a Steve Davies al vestuario y el hincha entró a jugar con la camiseta número 3 del West Ham (Imagen Ilustrativa Infobae)Cuando le consultaron a Redknapp quién era el nuevo jugador, este improvisó una respuesta que quedó asociada para siempre a la anécdota. Según la reconstrucción de The Guardian, el entrenador contestó que se trataba de “Tittyshev, el búlgaro”, en una referencia humorística al impacto que había dejado la selección de Bulgaria en el Mundial de Estados Unidos de aquel año.PUBLICIDADEse nombre inventado fue anunciado por los altavoces del estadio y desde entonces pasó a identificar a Davies en el imaginario de los hinchas.La parte más recordada del episodio llegó en la segunda mitad. Steve Davies estuvo más de media hora en el campo y llegó a convertir un tanto que fue invalidado por fuera de juego. La acción reforzó el carácter excepcional de una tarde en la que un aficionado compartió equipo con futbolistas profesionales y celebró, aunque fuera por unos segundos, un gol con la camiseta del club del que era simpatizante.PUBLICIDADTalksport señaló que Redknapp llegó a bromear años después con que el hincha había rendido mejor que Chapman. El comentario ayuda a explicar por qué la anécdota sobrevivió más allá del resultado del amistoso y se transformó en un relato habitual cuando se repasan los márgenes de improvisación que existían en ciertos partidos de pretemporada de los años noventa.La vigencia del episodio también responde a su rareza documental. No se trató de un rumor aislado ni de una exageración nacida en la tribuna. Sino de una leyenda que quedó incorporada en la memoria del fútbol inglés.PUBLICIDAD
El insólito día que un hincha jugó para el West Ham y nació la leyenda de “Titishev”
Steve Davies pasó de criticar en la tribuna a compartir cancha con profesionales en un amistoso de 1994, un episodio que aún se recuerda como una de las historias más singulares del fútbol inglés






