La vida cotidiana no es fácil para Salvatore. A sus 17 años, pesa 170 kilos y tiene dificultades para caminar.
Por ejemplo, no puede hacer cosas tan sencillas como atarse los cordones.
Salvatore forma parte de un número creciente de niños y adolescentes italianos que padecen obesidad.
El problema es especialmente grave en el sur: en algunas zonas de la región de Campania, más del 40% de los niños de 8 y 9 años tienen sobrepeso.
La localidad de Ponticelli, en las afueras de Nápoles, se ha ganado la poco envidiable reputación de ser una de las capitales mundiales de la obesidad infantil.






