“¿Me están jodiendo?”. Corrían los primeros minutos del viernes 7 cuando Karina Milei recibía de mala manera otro pedido desde el Senado. Le insistían en eliminar los cambios a la ley de manejo del fuego dentro del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que se estaba por votar. El riesgo era que fuera rechazado en general por ese capítulo. El día antes, por la misma razón, debieron excluir la controvertida reforma sobre el origen geográfico de quiénes pueden comprar tierras en la Argentina. Como se sabe, la hermanísima presidencial accedió a bajar esas dos banderas del oficialismo, que estaban incluidas en una veintena de reformulaciones de la iniciativa original, y el proyecto obtuvo finalmente la media sanción. El episodio refleja, sin embargo, las dificultades que tiene el Gobierno para relanzarse y retomar la iniciativa, tras la parálisis que se provocó a sí mismo con la extensa crisis del escándalo de Manuel Adorni. Y las limitaciones al intentar sortear esos obstáculos, donde se entrecruzan diferentes dosis de debilidad, pragmatismo e interés.
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