Santi Sánchez y Sagrario Ortega |

Torrejón de Ardoz (Madrid) (EFE).- Cada noche, cuando los aviones que descargan toneladas de agua sobre los incendios forestales se retiran hacia las bases, ellos despegan. Con sus cámaras térmicas, perimetran el fuego y predicen su avance, vigilándolo así las 24 horas: es la unidad de drones de la Guardia Civil, los ojos del instituto armado a 100 metros desde el aire.

El Rocío, el descenso del Sella, la Vuelta Ciclista, la visita del papa… pero también la dana de Valencia, el accidente de Adamuz o los recientes incendios forestales. A todo ello acude la unidad de drones y contradrones de la Guardia Civil, cuyo trabajo ha explicado a EFE el teniente coronel Sergio Marín desde la base del Servicio Aéreo del cuerpo, en Torrejón de Ardoz (Madrid), donde los drones conviven junto a helicópteros y aviones.

La unidad de drones y contradrones de la Guardia Civil, cuyo trabajo han explicado a EFE sus responsables. EFE/Kiko Huesca

La Guardia Civil incorporó por primera vez los drones en 2015, y su número se ha multiplicado exponencialmente en los últimos años: si en el año 2020 tenían registrados 35, ahora la cifra se sitúa alrededor de los 620. Además, cuenta con casi 1.500 pilotos certificados, lo que convierte al instituto armado en el organismo público con más pilotos de drones del planeta.