No se sabe con certeza cuáles son los planes de la Administración Trump para Cuba, pero sean cuales sean, está claro que al gobierno de La Habana no le van a gustar. En los últimos meses, Washington ha forzado un bloqueo petrolífero que está provocando una auténtica crisis humanitaria en el país; ha impuesto sanciones contra GAESA —la empresa controlada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias que administra gran parte de los negocios de la isla, incluido el turismo—, motivando la salida de las principales cadenas hoteleras occidentales, incluida la española Meliá; y la semana pasada también al ministro de Salud cubano y a la red de brigadas médicas en el extranjero, hoy por hoy convertida en la principal fuente de ingresos del país. Además, el Departamento de Estado liderado por el cubanoamericano Marco Rubio publicó el pasado 20 de julio un informe titulado 'Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI', en el que acusa a este país de fomentar el espionaje y el extremismo de izquierdas en EEUU, mientras que Trump ha hablado de la posible presencia de drones iraníes en la isla como un 'casus belli' potencial. Se han filtrado ejercicios de planificación militar por parte del Pentágono sobre una posible operación armada encabezada por la 101 División Aerotransportada, y se ha hecho público que la CIA, siguiendo órdenes de la Casa Blanca, ha establecido un nuevo grupo de trabajo enfocado en Cuba. Si esta amenaza militar es solo parte de la estrategia de máxima presión contra la isla, o hay realmente una invasión en ciernes, sigue siendo la principal incógnita de toda esta situación. Pero la reacción a algunos movimientos aperturistas del régimen cubano —como una serie de más de 170 futuras reformas económicas, incluida la autorización para un sistema bancario privado— ha sido significativa: la imposición de más y más sanciones, mostrando que Rubio no se va a dejar aplacar por un cambio económico —cosmético o no—, y que EEUU exige una auténtica transformación del modelo político en Cuba. Y esa es justamente la mayor línea roja trazada por el régimen castrista. Tanto que ha movilizado a un improbable operador que busca erigirse en el intermediario decisivo entre Trump y Raúl Castro: el nieto de este último, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias 'El Cangrejo'. Su irrupción en las negociaciones —ha estado presente en todos los encuentros entre funcionarios cubanos y estadounidenses en los últimos meses— ha sorprendido a muchos observadores, dentro y fuera de la propia Cuba. Rodríguez Castro, al fin y al cabo, no tiene un puesto oficial dentro del gobierno cubano. A pesar de ello, se le ha visto en la reunión del pasado febrero con un asesor de Marco Rubio en una cumbre de la Comunidad del Caribe (CARICOM) en San Cristóbal y Nieves, en el encuentro con una delegación del Departamento de Estado en La Habana en abril y con el director de la CIA John Ratcliffe en mayo. También en el funeral de los operativos cubanos fallecidos durante la operación estadounidense para capturar a Nicolás Maduro, y en otros eventos de alto perfil estatal, como la comparecencia en la que el presidente cubano Miguel Díaz-Canel admitió que el régimen estaba negociando con EEUU pese a haberlo negado inicialmente. El nieto favorito de Raúl Castro Considerado el nieto favorito de Raúl Castro, 'El Cangrejo' fue jefe de su escolta personal y líder de la Dirección de Seguridad Personal del Ministerio del Interior. En muchas fotos puede vérsele susurrando al oído de su abuelo, y no se trata de una simple relación de afecto: el propio Raúl le hacía participar en casi todas las reuniones importantes sobre la política de la isla, incluidas largas discusiones entre los hermanos Castro. Y según ha declarado él mismo, continúa recibiendo informes diarios de inteligencia sobre la situación del país que después discute con el anciano. Eso explica su actual influencia: Rodríguez Castro es la correa de transmisión entre Raúl Castro y el resto del mundo, la figura que susurra al oído de la persona que, en gran medida, pese a su avanzada edad, continúa siendo el mandamás en Cuba. TE PUEDE INTERESAR Raúl Guillermo Rodríguez Castro nació en 1985, hijo de Deborah Castro Espín y del general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja —durante muchos años la principal figura detrás de la todopoderosa GAESA—, quien falleció en 2022. Su apodo 'El Cangrejo' proviene de una deformación congénita llamada polidactilia, por la que nació con un dedo extra en una mano, lo que le obligó a someterse a tres intervenciones quirúrgicas antes de los 8 años de edad. Según algunas fuentes, fue su propio abuelo Raúl quien empezó a llamarle así de forma cariñosa, un apelativo que él mismo ha aceptado e incluso promovido, utilizándolo como símbolo de su marca personal. TE PUEDE INTERESAR Opinión La relación entre Rodríguez Castro y Raúl era tan especial que se mudó a vivir con sus abuelos a los 11 o 12 años. Estudió en la Escuela Militar Los Camilitos y posteriormente se graduó en Contabilidad y Finanzas en la Universidad de La Habana. "Creció en una burbuja, totalmente endiosado. Como era el nieto favorito del abuelo, muchas personas se acercaban a él para llegar hasta su abuelo a través de él. Eso lo pone en contacto con todas las personas importantes en Cuba", afirma una fuente del Miami Herald que conoce bien a la familia, y que pidió el anonimato por seguridad. Tiene dos hijas con su primera mujer, Sheyla Puentes, de quien se divorció para casarse con Dalienne Gómez, con quien también tuvo una hija. Ahora, su pareja es la modelo cubana Sheila Mariño, quien dio a luz a su hijo en junio. Y durante años, lo que se conoció de él fue sobre todo su interés por una vida disoluta: yates, fiestas, compadreo con músicos y deportistas famosos. Es un fanático del gimnasio que entrena seis veces por semana, y es conocido su amor por los relojes Rolex. A priori, no es el mejor currículum para convertirse en un posible futuro líder de Cuba. Pero también es una figura profundamente implicada en la vida empresarial de la lista, que ejerce de asesor informal sobre la economía, tiene importantes contactos en todos los sectores relevantes y está acostumbrado a lograr consensos entre facciones enfrentadas. Buscando al 'Delcy cubano' Este viernes, el diario The New York Times publicó un artículo en el que se afirmaba que la Administración Trump está buscando a un funcionario cubano en ejercicio o retirado que pueda ser persuadido para ocupar el Gobierno del país, en un remedo de la operación llevada a cabo en Venezuela para reemplazar al presidente Nicolás Maduro por Delcy Rodríguez. "Algunos miembros de la administración creen que se puede encontrar un líder pragmático similar en Cuba", afirma el reportaje. Pero encontrar al 'Delcy cubano' es mucho más difícil de lo que podría parecer, y según el mencionado artículo, la comunidad de inteligencia estadounidense estima que Cuba se parece menos a Venezuela que a Irán. TE PUEDE INTERESAR ¿Estaría Rodríguez Castro dispuesto a convertirse en esa figura? Es muy probable: según algunas fuentes, es él quien está detrás de la batería de las citadas reformas económicas aprobadas por La Habana este junio, incluida la autorización de un sistema de banca privada, hasta ahora anatema en el rígido sistema comunista de la isla. "Rodríguez Castro es percibido como una figura más joven y menos ideológica, que ha viajado y visto el mundo, y que tiene un incentivo para asegurar los intereses familiares en una futura Cuba", escribe Nora Gámez Torres, periodista del diario Miami Herald, en un perfil reciente sobre este individuo. Pero a nadie se le escapa que todo su poder proviene de sus circunstancias familiares y de la voluntad de su abuelo nonagenario, y no está claro con qué apoyo real contaría si desaparecen este y tal vez algunos generales 'raulistas' leales. Rodríguez Castro es uno de los nombres mencionados en el artículo del NYT como una de las posibles figuras que podrían ser aceptables para la Administración Trump, junto con el actual ministro del Interior, Lázaro Alberto Álvarez Casas. Mientras tanto, el Gobierno cubano parece estar promoviendo a otra figura, Oscar Pérez-Oliva Fraga, hijo de la hermana mayor de Fidel y Raúl Castro, Ángela, elevando su perfil público y haciéndole participar en varias de las conversaciones de alto nivel con funcionarios estadounidenses. No obstante, según el diario neoyorquino, la Casa Blanca no considera a este último una opción válida para liderar el país. TE PUEDE INTERESAR Un dato significativo es que Rodríguez Castro no está sometido a sanciones estadounidenses, a diferencia de otras personas con un papel importante en GAESA, como la general de brigada Ania Guillermina Lastres Morera. 'El Cangrejo', según su propia admisión, ayuda a supervisar las actividades del emporio económico y actúa como enlace entre este y su abuelo. Otro elemento clave es que los enviados de Donald Trump han tratado a toda costa de evitar como intermediario a Alejandro Castro, el poderoso hijo de Raúl que controla los servicios de inteligencia de la isla y quien dirigió las negociaciones de deshielo con la Administración Obama en 2015, para evitar cualquier comparación con aquella presidencia. Una entrevista polémica En todo caso, está claro que el propio Rodríguez Castro sí está interesado en presentarse a sí mismo como ese intermediario necesario con el que hay que contar. Lo hizo de forma explícita en una entrevista concedida a USA Today en julio. "Puedo negociar con cualquiera que designe EEUU. Si existe la oportunidad, claro que con Trump", afirmó. A mediados de abril, Rodríguez Castro envió una carta secreta al propio Trump a través de un intermediario, el empresario cubano Roberto Carlos Chamizo, en un claro intento de apelar directamente al presidente estadounidense, evitando a intermediarios como Rubio. La operación fracasó cuando la carta, que llevaba un sello oficial cubano y tenía el aspecto de una comunicación diplomática formal, fue interceptada por el servicio aduanero en el aeropuerto de Miami. Chamizo fue enviado de vuelta a La Habana. TE PUEDE INTERESAR La entrevista con USA Today estuvo repleta de elementos polémicos. "Me duele mucho que las personas no puedan vivir como yo. Mi mayor pesar es que la gente pase apuros. Pero me levanto todos los días para revertir esa situación", aseguró. Unas declaraciones que provocaron la furia de muchos miembros de la comunidad cubana en el exilio y en la propia isla. Pero 'El Cangrejo' también dejó claro que su punto de partida sigue siendo la permanencia de la familia Castro en el poder. "Los héroes históricos siempre tendrán algo que decir", declaró en la entrevista, en la que mostró la chapa que porta al cuello, en la que están grabadas las iniciales de los hermanos Castro Ruz: RCR y FCR. Algo que podría resultar difícil de tragar para aquellos miembros de la oposición cubana y de la Administración Trump —como Rubio— que defienden la necesidad de un cambio real. Pero si EEUU quiere evitar una operación militar, quizá su única opción realista, por imperfecta que sea, pase por Raúl Guillermo Rodríguez Castro, el heredero del castrismo.