Este artículo surge de mi experiencia personal en unas vacaciones en el Caribe, aunque el análisis será en clave española. He pasado dos semanas en Playa del Carmen. La primera vez que vine, hace 20 años, estuve en Tulum y, en mi último viaje, hace dos años, estuve en Cancún participando en el Foro Iberoamericano de Turismo que organizan Segib y CEOE. En mi primer viaje, la experiencia fue como la película del Náufrago de Tom Hanks, pero con electricidad y un restaurante. Estuve en unas cabañas en Tulum, encima de la arena de la playa, en medio de la selva y sin nada alrededor. Hoy el desarrollo urbanístico en Tulum ha sido muy intenso, aunque muy bien cuidado. Hace 20 años pagué 100 euros por noche y ahora esas mismas cabañas valen 1.000 euros por noche. Tulum es una playa kilométrica y está llena de hoteles de lujo con un concepto de naturaleza. Y entre el pueblo y la playa se ha llenado también de urbanizaciones de lujo en un concepto turístico similar a Ibiza. Hace dos años noté excesivamente caro Tulum y hoy sufren una crisis muy intensa y los precios de la vivienda han caído un 40% en dos años. ¿Qué ha pasado? La causa principal de la crisis es el sargazo, que ha dejado una de las mejores playas del mundo en un estercolero de algas llenas de mosquitos. En estos 20 años, el narco se ha hecho con el control de la zona. Lo que empezó como algo romántico para ayudar a la gente pobre de la zona, la mayoría de la población, se ha convertido en un lugar invivible, donde la vida humana no tiene valor. El destino turístico está seriamente amenazado por ambas causas. En Playa del Carmen es la primera vez que estaba. El pueblo es más agradable que Tulum y Cancún. La Quinta es una avenida peatonal llena de restaurantes bohemios, con música en vivo, tiendas, discotecas y mucha variedad. He comido uno de los mejores chuletones de mi vida y he pagado 100 euros por persona, y he comido de los mejores tacos de mi vida y pagué 15 euros por persona. A mi familia, española de origen, pero mexicana de facto, le encanta el vino español y es carísimo. Una botella de vino blanco del Bierzo que en tienda, en España, vale 17 euros, costaba 80 euros en los restaurantes. La causa es que el Gobierno mexicano impone un impuesto al alcohol del 50%. Pero en los supermercados esa botella costaba 30 euros y era más cara que los vinos mexicanos y de California, que supongo no pagan el impuesto/arancel de importación. El turismo está en una grave crisis en Playa por las mismas causas que en Tulum. Las playas llenas de sargazo y dos grupos de narcos operan en la zona y tienen balaceras entre ellos en pleno pueblo y zona turística ocasionalmente. TE PUEDE INTERESAR Fuimos a ver las pirámides de Chichén Itzá y perdí el móvil y resulta que me lo habían robado sin darme cuenta del bolsillo. Me contactó el ladrón por redes para negociar. Cuando le dije que ya tenía otro móvil y que iba a denunciar la pérdida/robo a la policía al llegar a España, no me contestó. Escribí un correo al consulado de Cancún para denunciar la pérdida/robo y pedir ayuda y no tuve respuesta. Pago el máximo de impuestos, uso la sanidad privada y llevo a mis hijos a la educación privada y consumo muy pocos servicios públicos. Pero cada vez que necesito alguno, mi experiencia es negativa y cada año es peor. Lo primero que te recomiendan en México es tener el mejor contacto con la policía y, cuando los ves, te generan sensación de inseguridad. La playa de Cancún también tiene sargazo, pero es tolerable y sigue siendo un playón, y la hemos disfrutado mucho. Pudimos navegar a Isla Mujeres y estar en medio del Caribe sin nada de sargazo y disfrutar del paraíso que yo recordaba de hace 20 años con arena blanca y agua transparente de color azul turquesa. Hace dos años estuve buceando en el arrecife de coral de Tulum y está calcificado y sin plantas ni peces, por el efecto del cambio climático. El de Isla Mujeres, que es más pequeño, todavía tiene vida y fue una experiencia única. El destino mantiene su elevado nivel de ocupación, con excelentes hoteles, muchos españoles, excelentes restaurantes y mucho ocio. Pero el narco también opera en Cancún y eso dificulta el desarrollo de negocios. TE PUEDE INTERESAR Los salarios han mejorado, Morena ha subido mucho el salario mínimo, pero un camarero sigue cobrando unos 450 euros al mes y el coste de la vida es muy caro, especialmente el de la vivienda. Eso les obliga a vivir muy lejos de la zona hotelera, en plena selva, con altos niveles de humedad y clima duro. Sigue habiendo mucha informalidad. Hay mucha gente en la playa ofreciendo masajes. Fui a uno en un hotel de lujo y me pidieron 100 euros por una hora; mis primos mexicanos negociaron y pagué 30 euros. Era una palapa preciosa y detrás había un edificio de hormigón muy feo con habitaciones donde vivían las masajistas. Es muy probable que ni el empresario ni las trabajadoras paguen ningún impuesto por esa actividad y ellas están sin protección alguna. El impacto de ir a un hotel de superlujo y tener la pobreza tan cerca rodeándote no ayuda al destino turístico. Aterricé y volé a Mallorca y era como cambiar de planeta. Baleares recibe el mismo número de turistas internacionales que la provincia de Quintana Roo, donde están Cancún, Tulum y Playa del Carmen, con mucha menos población, salarios cuatro veces más altos y la pobreza es relativa, no extrema como en México. En el Mediterráneo, la posidonia purifica el agua y eso es, sin duda, el mayor atractivo del destino turístico. La seguridad es la normalidad y es el otro gran secreto del éxito del modelo turístico español. La reflexión que me ha surgido al llegar a España es valorar lo que tenemos correctamente y, sobre todo, cuidar el modelo para que sea sostenible, ambientalmente, pero especialmente socialmente para las personas que habitan los destinos turísticos. España es uno de los países con mayor consumo de cocaína por habitante y una plataforma perfecta para introducir la droga en Europa. En Mallorca habrá narco, pero no lo percibes. Pero en muchos lugares de la costa andaluza, especialmente en Cádiz, operan con impunidad todos los carteles colombianos. Al aterrizar en España, la policía había detenido a 12 integrantes del cártel mexicano de Jalisco que operaban en España. La policía que se enfrenta al narco se queja de falta de medios y de la presión local sobre sus familias y, encima, están mal pagados para el riesgo que asumen. Habría que dotar de más medios para luchar contra ellos y, sobre todo, traerlos a Madrid a la Audiencia Nacional o juzgados especializados para erradicar esa lacra. TE PUEDE INTERESAR En lo social, los salarios y los derechos de los trabajadores en España son infinitamente mejores que en México. Pero hablé con un director de hotel en Palma y uno de los grandes restauradores de la ciudad y ambos se quejaron de la falta de personal. Mallorca tiene el convenio de hostelería más generoso de España con los trabajadores, pero no pueden vivir y tienen que pagar 600 u 800 euros por dormir en una habitación de un piso compartido y a nadie de la península le interesa ya venir a cubrir el verano a Baleares y mal vivir. Y entonces te replanteas qué sentido tiene traer 100 millones de turistas e inmigración para trabajar sin tener viviendas donde alojarles y sueñas con otro modelo turístico que siga generando riqueza, pero que sea sostenible para las empresas, las personas y el planeta. Este artículo surge de mi experiencia personal en unas vacaciones en el Caribe, aunque el análisis será en clave española. He pasado dos semanas en Playa del Carmen. La primera vez que vine, hace 20 años, estuve en Tulum y, en mi último viaje, hace dos años, estuve en Cancún participando en el Foro Iberoamericano de Turismo que organizan Segib y CEOE. En mi primer viaje, la experiencia fue como la película del Náufrago de Tom Hanks, pero con electricidad y un restaurante. Estuve en unas cabañas en Tulum, encima de la arena de la playa, en medio de la selva y sin nada alrededor.