NoticiaEl presidente De La Espriella expuso una hoja de ruta necesaria y retadora.08.08.2026 18:58 Actualizado: 08.08.2026 22:01 En una posesión presidencial marcada por los símbolos, comenzó el gobierno de Abelardo De La Espriella. Fiel a su promesa de descentralizar el ejercicio del Poder Ejecutivo y de hacer presencia en las zonas donde los ilegales han desafiado con más severidad al Estado, escogió a Cali como sede de la ceremonia. En esta misma tónica, su primer discurso tuvo como escenario el cantón militar del Batallón Pichincha.Todo lo anterior en coherencia con su promesa de darles en su mandato una prelación a la seguridad, el orden y el fortalecimiento de la Fuerza Pública tras cuatro años en los que los tumbos de una política de paz, que fracasó estruendosamente, dejaron vastas zonas del país a merced de grupos ilegales.A esos hechos inéditos hay que añadir que no se produjo el encuentro protocolario, para la imposición de la Cruz de Boyacá, como manda la tradición, entre mandatario entrante y saliente. Una situación enmarcada en la deplorable actitud del expresidente Gustavo Petro de persistir en desconocer la legitimidad de las elecciones, que fueron avaladas por los jueces del escrutinio y todos los observadores internacionales.Por otra parte, además de la nutrida presencia de jefes de Estado y representantes de gobiernos extranjeros, fue inusual que dos expresidentes no estuvieron invitados, así como el presidente de la Jurisdicción Especial para la Paz, una escena que no es la ideal, más allá de las diferencias necesarias en toda democracia. En esa misma línea, hay que incluir la innecesaria decisión de la bancada del Pacto Histórico de no asistir a la sesión del Congreso para imponer la banda presidencial, que el Legislativo decidió trasladar a Cali por votación mayoritaria.Hechas estas observaciones, se puede decir que el primer discurso del presidente De La Espriella fue serio y reposado, con énfasis en el respeto por la separación de poderes y la Constitución —remarcó que no entrará en el embeleco de convocar una constituyente— y marcado por la forma como se trazó retos de gran calado.Es determinante que en este inicio de mandato el Presidente gobierne en clave de sumar apoyos que le permitan revestirse de legitimidad paraque sus metas puedan pasar de los anunciosa las realidadesEn materia de orden público es clara su apuesta por enfrentar a los grupos armados ilegales, dejando de lado cualquier opción de diálogo. En eso, los primeros hechos fueron claros: mientras hablaba, los capos del crimen organizado detenidos en Medellín eran trasladados a cárceles alejadas de su influencia territorial. Esa decisión evidencia la voluntad presidencial. Pero el reto sigue siendo enorme. Hay que emplearse a fondo en reconstruir las capacidades de seguridad y defensa del Estado, especialmente en el área de la inteligencia.En este frente fue igualmente clara su apuesta por erradicar los cultivos ilícitos mediante el uso de herbicidas dentro el marco de lo dispuesto por la Corte Constitucional. El desafío será demostrar resultados permanentes, y lo recomendable sería contar con una verdadera estrategia basada en el uso de drones.En salud, es realista la decisión del Presidente de abordar la crisis del sistema con criterios puramente técnicos para subsanar lo que viene fallando, antes que intentar barajar y comenzar de nuevo.En materia tributaria, el anuncio de acabar con el impuesto al patrimonio para estimular la creación de empresas y el dinamismo de la economía pone sobre la mesa el reto de compaginar este bienvenido objetivo con el de sanear unas finanzas públicas deterioradas como nunca antes. Ligada con este asunto está su determinación de congelar el gasto público.Esta fue una promesa de campaña, así como la de retomar la exploración y explotación petrolera recurriendo al fracking, una alternativa a la que el país debe darle una oportunidad basada en la ciencia y la responsabilidad. Aquí, de nuevo, será inevitable armonizar factores ambientales, legales y sociales, y para ello requerirá no solo determinación, sino una gestión ponderada y estratégica.En conclusión, una exposición ambiciosa que debe ser bien recibida por el país. Pero es determinante que en este inicio de mandato el Presidente gobierne en clave de sumar apoyos que le permitan revestirse de legitimidad para que, por el bien de la nación, sus metas puedan pasar de los anuncios a las realidades. En ese empeño es aconsejable que su intención de gobernar para todos alcance pleno sentido y profundidad. Es el único camino. Mientras más tenga masa crítica alrededor de sus propósitos, más probable será que cumpla sus promesas. Para ello deberá ser estratégico, sensible e inteligente.Hay un nuevo timonel al mando. Ha expuesto su carta de navegación, ha abierto una ventana de optimismo que debe servir para congregar y sumar en torno a unas causas y necesidades urgentes que demandan acción mucho más que discusión.editorial@eltiempo.com Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. 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