El arquero uruguayo Santiago Mele fue un pedido expreso de Gustavo Quinteros en este receso, pero recién en la mañana del sábado y una vez que Independiente levantó una inhibición ante la FIFA, recibió la habilitación correspondiente. El técnico lo ubicó entre los suplentes y, casualidad o no, Rodrigo Rey cometió su primer gran error del torneo. A los 20 de la segunda parte, cuando el Rojo más buscaba la apertura del marcador, quiso salir jugando con Facundo Zabala, se quedó corto, Guido Mainero lo anticipó, definió con calidad y le dio a Platense la victoria que necesitaba para cortar una serie de 14 partidos sin ganar por torneos locales.La noche del sábado, gélida en el termómetro, asomaba caliente en lo futbolístico. Los dos venían de perder, pero fundamentalmente, de actuaciones demasiado deslucidas. El modo que se produjo la pérdida del invicto en el José Amalfitani disparó las alarmas de otro torneo frustrante en el Rojo; el 0-4 ante Talleres en Vicente López dio lugar al cambio de técnico -regresó Martín Palermo por Walter Zunino- e incluso generó incidentes entre hinchas y jugadores en el Calamar.Grita Quinteros, en vanoJUAN MANUEL BAEZLos murmullos que bajaron de las tribunas antes de los 10 minutos, cuando el local fallaba pases fáciles y el balón, gracias a la propuesta del Titán de presionar alto y atreverse a jugar cerca de Rey, demostraron que las sospechas habitaban las gradas. Lo acontecido en el transcurso de los 90 minutos ayudaron a confirmarlas.A nadie le escapa que la jerarquía individual es un bien escaso en el Independiente de estos tiempos. Pero además, sus posibilidades de mejorarla chocan con la ineficacia gestora de una dirigencia a la que le cuesta horrores todo lo referido a las transferencias. Quinteros había pedido, casi rogado, por la incorporación de un volante mixto con llegada y gol. No le dieron el gusto. En buena medida, porque el club tampoco logró recaudar para hacerlo. La venta al exterior de Kevin Lomónaco, principal recurso para sumar dólares en la caja del Rojo, es una noticia anunciada desde hace varios mercados que se repite en el actual. El encuentro ante el Calamar fue la tercera supuesta despedida del zaguero, pero los antecedentes invitan a suponer que, más allá de su rendimiento desparejo, estará presente el miércoles en el partido de Copa Argentina contra Atlético Tucumán. Y mientras esto no se concrete, Quinteros tendrá que arreglarse con los pibes de la reserva. De hecho, esta vez hubo siete sentados en el banco, de los cuales cuatro todavía no debutaron en Primera.Montiel es la carta creativa de Independiente en este semestre; cuando baja su nivel, su equipo se queda sin alternativas ofensivasJUAN MANUEL BAEZLa agresiva intención inicial del Titán había durado apenas un cuarto de hora. Justo hasta que Santiago Montiel, Matías Abaldo y Gabriel Ávalos armaron una buena maniobra que acabó con la pelota en el fondo del arco de Juan Pablo Cozzani. Después de interminables cinco minutos la acción fue (bien) anulada por fuera de juego, pero sirvió para activar el juego del local. Iván Marcone, Mateo Pérez Curci y Montiel se adueñaron del medio, la pelota empezó a circular con mayor seguridad y precisión, y la cancha se fue inclinando hacia el área visitante. Pero a partir de ese momento se fueron desnudando todas las carencias que Quinteros viene señalando desde que asumió su cargo. En el fútbol de estos tiempos, si un equipo no tiene cracks en ofensiva, la frecuencia y el nivel de generación de jugadas de peligro dependen de los aportes de mediocampistas que sorprendan y pisen el área con determinación, y/o de laterales que sepan decidir con criterio sus subidas por las bandas. Independiente, por ahora, no parece contar con esas variantes. Entonces, depende demasiado de lo que pueda producir por su cuenta Montiel, de encontrar la cabeza de Ávalos en un centro, o de algún desborde circunstancial de Maxi Gutiérrez o Abaldo. Suena a demasiado poco para desordenar defensas numerosas. Antes del fallo de Rey y el 1 a 0, tanto en los últimos 30 minutos de la primera mitad y en los 20 que se llevaban disputados de la segunda, campo y pelota le pertenecían en exclusiva al Rojo. Sin embargo, las situaciones de peligro real había que buscarlas con lupa: un tiro libre de Montiel que desvió Cozzani, algún centro raso siempre despejado a tiempo por una pierna Calamar, un forzado mano a mano de Abaldo que tapó el arquero y el remate sin ángulo de Montiel en el rebote que se fue al soporte lateral del arco. Después de la ventaja, por supuesto, todo fue más apurado y en consecuencia, todavía peor.Independiente ahora acumula dos derrotas seguidas
Independiente volvió a perder: un grosero fallo de Rey le abrió el camino a Platense
Un error del arquero en el segundo tiempo posibilitó el gol de Mainero, que le dio el triunfo al Calamar en la noche del regreso de Martín Palermo al banco










