El Pentágono estaría presionando a la industria militar estadounidense para que acelere drásticamente la producción y entrega de armas, de acuerdo a un memorando del Departamento de Defensa obtenido por The Washington Post.La petición estaría principalmente enfocada en la fabricación de municiones, cuyas existencias se han visto gravemente mermadas por la guerra en curso con Irán, a pesar de que la Administración de Donald Trump haya negado repetidamente la escasez de material bélico.La circular, firmada por el subsecretario de Defensa, Steve Feinberg, resalta la extrema escasez de sistemas clave y subraya las tensiones en torno al menguante arsenal estadounidense en medio de la prolongada guerra contra Teherán.De acuerdo al periódico, las fuerzas estadounidenses han gastado enormes cantidades de munición de precisión en el marco del conflicto que comenzó el 28 de febrero de 2026.Un análisis independiente realizado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), ubicado en Washington, estimó que el número de interceptores Patriot se redujo de aproximadamente 2.200, antes del conflicto, a menos de 827; mientras que el de misiles THAAD disminuyó de 452 a menos de 278.Sistema de defensa Patriot. Foto: archivo Las fuerzas de EE.UU. también lanzaron más de 1.000 misiles de crucero Tomahawk y la reposición de las existencias previas a la guerra podría prolongarse hasta finales de 2030, si se mantienen los ritmos de producción actuales.“Estados Unidos dispone de municiones suficientes para cualquier escenario plausible en la guerra contra Irán, pero el agotamiento de las reservas ha creado una ventana de vulnerabilidad ante un posible conflicto en el Pacífico Occidental”, afirmó el CSIS en una evaluación anterior.En varias ocasiones, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, restó importancia públicamente a la crisis, diciendo a los legisladores que el problema de las municiones “se ha exagerado de forma tonta e inútil” y que “tenemos todas las municiones necesarias para ejecutar lo que tenemos que ejecutar”.Sin embargo, como hace notar The Washington Post, las acciones de la Casa Blanca, que incluyen la invocación de la Ley de Producción de Defensa y la búsqueda de fondos de emergencia, revelan preocupaciones profundas dentro del Ejecutivo.La circular de Feinberg forma parte de una iniciativa más amplia que incluye acuerdos marco plurianuales con contratistas tradicionales como también con nuevas empresas de tecnología de defensa.Es así como en reuniones con ejecutivos de varias de estas firmas, Hegseth ha recalcado que las compañías serán “fundamentales para reabastecer los suministros del país”.El Pentágono además anunció acuerdos destinados a expandir agresivamente la producción de misiles de bajo costo con fábricas como Anduril y Castelion, entre otras, con el objetivo de adquirir miles de armas de ataque en los próximos años.La respuesta de las empresasAnte esto, las principales empresas constructoras están respondiendo con la ampliación de su capacidad. Lockheed Martin está trabajando para triplicar la producción de interceptores Patriot PAC-3 y cuadruplicar la producción de THAAD, mientras que RTX (empresa matriz de Raytheon) busca aumentar la fabricación de misiles Tomahawk.De acuerdo al reportaje, estas empresas han notificado un gran incremento en la acumulación de pedidos y elevaron sus expectativas de beneficios ante este repunte de la demanda, tanto por las necesidades de reposición en EE.UU. como por las compras de otros clientes.“Los contratistas que estén dispuestos a cambiar con nosotros prosperarán y crecerán”, le afirmó el mismo Feinberg a figuras del sector. “Aquellos que no lo hagan y se resistan, desaparecerán”, les señaló.Las autoridades estadounidense reconocen que la recuperación total llevará años, incluso con esfuerzos acelerados, lo que deja a los mandos regionales en Asia y Europa menos preparados para otras contingencias temporalmente.Frente a ello, la Casa Blanca ha solicitado financiación adicional al Congreso, incluyendo miles de millones específicamente para municiones, al tiempo que ha fomentado la inversión privada en nuevas plantas y líneas de producción.Hegseth ha elogiado las medidas adoptadas por la industria “para que estemos obteniendo armas más rápido que nunca”.Campos de prueba para la industria de armasAntes de que se revelara la existencia del memorando de Feinberg, el Ejército anunció la apertura de cinco campos de pruebas militares a empresas privadas que desarrollan misiles, drones y otras armas, con el objetivo de reducir en meses -e incluso años- el plazo para probar sistemas e incorporarlos al proceso de adquisición.De acuerdo a la revista Time, el secretario de la milicia estadounidense, Dan Driscoll, anunció el viernes la iniciativa en un campo en Michigan y declaró a los periodistas que este esfuerzo reduciría los meses de trámites burocráticos que los contratistas militares deben superar antes de lanzar nuevas tecnologías.Driscoll explicó que una empresa tarda entre 12 y 18 meses en probar un producto “que pueda mejorar la vida de un soldado, que pueda aumentar su letalidad y que pueda mantenerlo más seguro”. “Eso no es suficiente”, apuntó. Como explica Time, antes de adquirir armamento, el Pentágono exige varias rondas de pruebas rigurosas para garantizar que las armas estén listas para el combate. Lo que puede llevar a que los posibles fabricantes tengan que esperar mucho tiempo para demostrar la viabilidad de sus productos.Para acortar este plazo, el Ejército además lanzó un portal en línea que permite a los fabricantes de municiones solicitar acceso a un campo de tiro. A través de este, un asesor militar les ayuda a confirmar la disponibilidad y reservar una fecha. Driscoll afirmó que este proceso garantiza que las compañías, que no necesitan tener contratos vigentes, pero que podrían convertirse en proveedores del gobierno en el futuro, tendrán acceso a un campo de tiro en un plazo de 30 días a partir de la solicitud.