En una reunión a finales de junio con más de una docena de las principales empresas de tecnología de defensa del país, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, transmitió un mensaje urgente: el Pentágono necesitaba su ayuda para reabastecer rápidamente el arsenal de armas de Estados Unidos. Fuera de la sala, Estados Unidos estaba inmerso en un conflicto con Irán que estaba agotando rápidamente sus reservas de misiles e interceptores. Según tres personas familiarizadas con la reunión, algunas de las cuales hablaron bajo condición de anonimato para tratar información delicada, Hegseth les dijo a los ejecutivos que sus empresas serían fundamentales para reabastecer las reservas del país.
La reunión, de la que se habían revelado varios detalles hasta ahora, pone de relieve un cambio fundamental en la industria de defensa estadounidense. Ante el consumo masivo de municiones de precisión por la guerra con Irán y la menor dependencia de tropas terrestres o de la guerra con drones, el Pentágono está recurriendo a empresas emergentes financiadas por capital riesgo para resolver uno de sus problemas más acuciantes: la rápida reconstrucción de las reservas de armas de Estados Unidos. A la reunión asistieron los altos mandos del Pentágono, entre ellos Steve Feinberg, subsecretario de Defensa; Emil Michael, subsecretario de Defensa para Investigación e Ingeniería; y Michael Duffey, el principal funcionario de adquisiciones del Pentágono.










