Un ejemplar arqueológico resguardado en la colección de la Fundación Ruta Maya llamó la atención de investigadores nacionales e internacionales por tratarse de un cráneo humano recubierto de estuco y modelado para representar rasgos faciales.
El cráneo mide 15.5 cm de alto y 20 cm de ancho, reunió a expertos de Guatemala, México y Estados Unidos para realizar una investigación científica multidisciplinaria y estudiar la técnica, la historia y las prácticas que llevaron a cubrir este cráneo humano con estuco y modelarlo para representar un rostro que combina características felinas y antropomorfas.
El estudio reunió a expertos que combinaron arqueología, antropología, odontología e imagenología para analizar la pieza. Además, utilizaron tecnologías como la tomografía computarizada y la reconstrucción tridimensional, que permitieron visualizar la anatomía y las modificaciones del cráneo sin intervenirlo físicamente.
La investigación, publicada en la revista científica internacional Mexicon, destaca que las características estilísticas y el marco cronológico de la pieza apuntan hacia el Altiplano guatemalteco. Aun así, su procedencia arqueológica no está confirmada, ya que la persona que la entregó indicó que provenía del sur de Petén.






