0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialUna de las cosas buenas de ejercer el periodismo es conocer a gente y, a menudo, gente principal. En realidad todo empezó en Mallorca a donde llegué, por primera vez en 1986, para cubrir la visita de los entonces príncipes de Gales, Carlos y Diana, que acudieron a la isla invitados por los entonces reyes, Juan Carlos y Sofía. Y, así, sin buscarlo, acabé de corresponsal en la Casa Real.En aquellos años era fácil establecer en Mallorca contacto directo con los diferentes miembros de la familia real y con muchas de las personas que, por varias semanas, cambiaban la Zarzuela por Marivent. Y, a lo tonto a lo tonto, acababas formando parte de su paisaje. Y, de la información del verano de la familia real pasé a la de invierno y aquí sigo, aunque no por mucho tiempo.El actor Michael Douglas junto a la periodista Mariángel Alcázar, en ValldemosaCHEMA CLARES/GTRESDurante numerosos veranos, Mallorca fue una mina. Por Marivent, además de Carlos y Diana, estuvieron de visita desde Mijaíl Gorbachov hasta Hugo Chávez, pasando por Bill Clinton y tantos otros que ya se han perdido en la memoria. Pero fuera del palacio, en cada restaurante, en cada cala, en cada club náutico, en cada casa perdida en mitad de la isla brotaban los personajes y todos de primera división.Durante numerosos veranos, en la isla brotaban los personajes y todos de primera divisiónUno de los más renombrados fue el actor Michael Douglas, que llegó a la isla a finales de los 80 junto a su entonces esposa, la neoyorquina Diandra Luker, quien de niña había veraneado en Mallorca. En 1990, el matrimonio compró S’Estaca, una finca ubicada en plena Costa Nord, a la altura de Valldemosa. Una antigua propiedad del archiduque Luis Salvador de Austria, primo de la famosa Sissí.Douglas se acabó divorciando de Diandra y repartiéndose el uso de la propiedad seis meses al año cada uno. El acuerdo no funcionó, entre otras cosas porque la siguiente, y actual, esposa del actor, la también actriz Catherine Zeta-Jones, dijo que todo o nada. Douglas pasó unos años alejado de la isla hasta que compró su parte de la casa a Diandra.Desde hace algunos años, el actor forma parte del paisaje mallorquín y desde el pasado lunes también de Mallorca Terra d’honor, un reconocimiento del Consell de Mallorca por sus años de compromiso y devoción con la isla. La entrega de la distinción se celebró en el centro cultural Costa Nord, de Valldemosa, que el actor impulsó y financió y, tras cederlo, ahora es de titularidad pública, Y cuento todo esto, porque ésta no tan humilde cronista compartió velada y distinción con el actor. Por lo visto, Mallorca me quiere, qué más se puede pedir.