Familias

En perfecto castellano

Tiene 23 a�os, acaba de debutar como actriz en Nueva York, se ha graduado en una de las universidades m�s prestigiosas del mundo y cada vez guarda un mayor parecido con su madre. Ahora, adem�s, ha llamado la atenci�n en Mallorca.Michael Douglas y su hija Carys, este lunes en Mallorca.GtresActualizado Martes,

agosto

12:32Hasta hace muy poco era conocida por ser la hija de Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones. Ahora empieza a escribir su propia historia. La joven, de 23 a�os, ha acompa�ado estos d�as a su padre durante su estancia en Mallorca y ha terminado acaparando buena parte de las miradas. �El motivo? Un perfecto castellano, una naturalidad que ha conquistado a todos y una confesi�n sobre el futuro del actor que nadie esperaba."Mallorca es nuestro lugar favorito del mundo", aseguraba con total naturalidad ante la prensa, en un en un evento al que acompa�� a su padre este lunes, quien ha recibido en Valldemosa la distinci�n Terra d'Honor que reconoce a las personas que han construido un v�nculo especial con la isla y han contribuido a proyectar sus valores mucho m�s all� de nuestras fronteras. Adem�s de responder a la posibilidad de que el protagonista de Instinto b�sicose instale definitivamente en la isla, la joven fue muy sincera: "Es dif�cil porque mi hermano y yo vivimos en Nueva York, pero cuando nosotros podemos venir aqu�, s�". Unas palabras que pronunciaba mientras el actor la observaba con una sonrisa de aut�ntico orgullo.Para saber m�sM�s all� de esas declaraciones, muchos se han hecho la misma pregunta: �qui�n es la joven llamada a recoger el testigo de una de las sagas m�s importantes de Hollywood?Aunque lleva toda la vida acostumbrada a convivir con la fama, la hija menor de Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones siempre ha mantenido un perfil muy discreto. Naci� el 20 de abril de 2003 en Nueva Jersey y creci� entre Estados Unidos y las Bermudas, donde sus padres buscaron durante a�os una infancia alejada de la presi�n medi�tica. M�s tarde, la familia se instal� al norte de Nueva York, donde continu� su formaci�n sin perder de vista la pasi�n que hab�a heredado de casa: la interpretaci�n.Y, aunque durante a�os prefiri� mantenerse alejada del foco medi�tico, lo cierto es que el destino ha terminado acerc�ndola al mismo mundo en el que triunfaron sus padres. Carys acaba de graduarse en la prestigiosa Universidad de Brown, donde ha estudiado Cine y Relaciones Internacionales, una combinaci�n que refleja tanto su inter�s por el s�ptimo arte como por la actualidad internacional. Durante esa etapa tambi�n particip� en varios proyectos audiovisuales producidos por Spike Lee, una experiencia que le permiti� conocer la industria desde dentro antes de dar el gran paso.Ese momento ya ha llegado. Hace apenas unas semanas debut� profesionalmente sobre un escenario de Nueva York interpretando a Nina en La gaviota, la c�lebre obra de Ant�n Ch�jov. Con este estreno deja claro que quiere continuar el legado art�stico de su familia, aunque labr�ndose un camino propio y sin vivir �nicamente del peso de un apellido tan conocido.Si hay algo que tampoco pasa desapercibido es su enorme parecido con Catherine Zeta-Jones. Sus facciones, su elegancia e incluso la forma de desenvolverse ante las c�maras recuerdan inevitablemente a los primeros a�os de carrera de la actriz galesa, hasta el punto de que muchos ya la consideran el vivo retrato de su madre.Sin embargo, hay un lugar donde deja de ser "la hija de Michael Douglas". Ese lugar es Mallorca. All� desaparecen los focos y simplemente disfruta del tiempo con su familia. La isla forma parte de su vida desde que era peque�a y est� ligada a algunos de sus recuerdos m�s felices. "Todos mis recuerdos favoritos est�n aqu�", confesaba durante su estancia, dejando claro el cari�o que siente por ese rinc�n del Mediterr�neo.No es casualidad. All� se encuentra S'Estaca, la hist�rica finca que el actor compr� hace d�cadas entre Valldemossa y Dei� y que se ha convertido en el gran refugio familiar. En plena Serra de Tramuntana, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el int�rprete estadounidense encuentra la tranquilidad que siempre dice echar de menos en Hollywood. Un lugar al que regresa siempre que puede.