Una variante neandertal del receptor de la hormona del crecimiento aún influye en humanos actuales y se asocia con mayor masa muscular en la adultez (Imagen Ilustrativa Infobae)Investigadores del Instituto Karolinska y del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva hallaron que la variante neandertal del receptor de la hormona del crecimiento, heredada por cruces ocurridos hace unos 47.000 años, aún tiene efectos en humanos actuales y se asocia hoy con mayor respuesta celular a la hormona y con más masa muscular en la adultez, informó el portal científico Phys.org. El trabajo también detectó que esa variante alcanza hasta 24% de frecuencia en algunas poblaciones del sur de Asia, frente a alrededor de 0,5% en europeos. Los autores vincularon ese legado genético con rasgos físicos que ya se observaban en los neandertales, un grupo humano por lo general más robusto que la mayoría de las personas actuales.PUBLICIDADLa investigación, publicada en Current Biology, examinó un receptor que permite que la hormona del crecimiento actúe sobre músculos y huesos. Esa hormona es liberada por la hipófisis, situada en la base del cerebro, viaja por la sangre y necesita unirse a un receptor en la superficie de la célula para transmitir su señal al interior.El equipo encabezado por Hugo Zeberg y Philipp Kanis identificó que la versión neandertal de ese receptor presenta dos cambios ausentes en la variante más común en humanos modernos. En experimentos de laboratorio, las células con el receptor neandertal respondieron con más intensidad a la hormona del crecimiento.PUBLICIDADEsta infografía detalla cómo una variante del receptor de la hormona del crecimiento, heredada de los neandertales, incrementa la masa muscular y sus características (Imagen Ilustrativa Infobae)Células con variante neandertal crecieron 40% másLas células con el receptor neandertal crecieron 40% más que las que portaban el receptor moderno más frecuente. Los investigadores atribuyeron la mayor parte de esa respuesta reforzada a uno de los dos cambios propios de la versión neandertal.Kanis, primer autor del estudio e investigador posdoctoral del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, señaló que lo más llamativo fue la coincidencia entre dos tipos de pruebas: “Las células cultivadas en el laboratorio respondieron con más intensidad, mientras que los datos de más de un millón de personas mostraron señales del mismo efecto en el cuerpo. Es raro ver que las pruebas de laboratorio y las de población encajen con tanta claridad”.PUBLICIDADEse cruce entre datos experimentales y observaciones en grandes grupos humanos permitió a los autores sostener que la variante no solo modifica la respuesta celular en condiciones controladas, sino que también deja una huella visible en el cuerpo de quienes la portan.Los neandertales solían presentar huesos que muestran señales de músculos grandes, arcos superciliares —protuberancias óseas sobre las cejas— prominentes y raíces dentales relativamente cortas. El estudio sugiere que una parte pequeña de ese repertorio anatómico sigue presente en personas actuales a través de esta variante heredada.PUBLICIDADLas células con la variante neandertal del receptor crecieron 40% más que las que portaban el receptor moderno más frecuente (Imagen Ilustrativa Infobae)Los investigadores analizaron medidas corporales de más de 6.000 niños y no encontraron relación entre la variante neandertal y el crecimiento hasta los 11 años. Ese resultado apunta a que sus efectos se vuelven perceptibles después, posiblemente alrededor de la pubertad, cuando los niveles de hormona del crecimiento aumentan de forma marcada.En adultos, los portadores de esa versión genética tenían en promedio unos 270 gramos más de masa muscular. Ese dato reafirma que la variante neandertal del receptor de la hormona del crecimiento no modifica el desarrollo temprano, pero está asociada con un aumento mensurable de la musculatura en la vida adulta.PUBLICIDADLa publicación también relacionó la variante con diferencias sutiles en el cráneo y en los dientes. Quienes la portaban tendían a tener una sección posterior de la mandíbula inferior ligeramente más corta y raíces dentales más cortas, dos rasgos más próximos a los que eran típicos de los neandertales.Zeberg, autor senior e investigador del Instituto Karolinska, afirmó que resulta llamativo que un solo cambio genético heredado de los neandertales aún influya en el cuerpo humano actual. Añadió que se trata de solo uno entre muchos factores genéticos que intervienen en el crecimiento y la forma corporal, y que por sí solo no puede explicar el tipo físico neandertal ni determinar la apariencia general de una persona.PUBLICIDAD