M�sicaEl festival In-Edit estrena un nuevo formato de cineforum de verano para ver los documentales musicales de otra manera: a la fresca y con una sesi�n de DJ que recrea las 'matin�es' clandestinas de Caracas o las fiestas 'makineras'DJ Babatr en un fotograma del documental 'Esto es Raptor House'.Actualizado S�bado,

agosto

21:42Ni parece un lunes ni siquiera una tarde de verano. Al cruzar la oscura puerta del Cineclub 113, iluminada en ne�n rojo, los cin�filos se convierten en clubbers suspendidos en alg�n momento de una madrugada m�s propia del fin de semana (alguno parece haberlo estirado, cual personaje de Irvine Welshde reafter). En La 3, �nico espacio al aire libre de la Sala Apolo, DJ Phran pincha un techno duro con ritmos tropicales. Nada de chillout de atardecer: esto parece una sesi�n del extrarradio de Caracas o una de esas raves en las azoteas de los a�os 90 y primeros 2000, que es lo que se pretende.El In-Edit, el festival de documentales musicales que naci� en Barcelona en 2003, se adelanta a sus fechas de octubre con un nuevo formato: un Cineclub a la fresca con un DJ como maestro de ceremonias. Nadie mejor que Fran Mej�a, venezolano afincado en Espa�a, donde adopt� el alias de DJ Phran, para dar la bienvenida a Esto es Raptor House, un filme de Roberto L�pez sobre la historia del techno-house caribe�o que se gest� en las matin�es de la periferia de Caracas, entre ced�s piratas y disturbios.Raptor House no fue un club o un lugar, sino un tipo de m�sica que naci� de la calle, con tempos r�pidos (140 BPM y m�s: de ah� su nombre, un gui�o al Velocir�ptor), sintetizadores, samples de hits globales y energ�a tropical. Coincidi� con la llegada de Hugo Ch�vez al poder, aunque los m�sicos trataban de distanciarse de la pol�tica (en el documental ni se nombra). Pero si Raptor House tiene un nombre propio ese es el de Pedro El�as Corro: DJ Babatr, que empez� la movida electr�nica caraque�a en una �poca especialmente dura, de una gran desigualdad social, drogas y delincuencia.El p�blico frente a la pantalla en La 3 del Apolo.FESTIVAL IN-EDITPero antes de encontrarnos con Baba (as� le llaman los colegas), DJ Phran ya remezcla algunos de sus temas como Chumanenga, de una electr�nica fren�tica, con sensaci�n de techno tribal y sabor caribe�o. La pista, escueta e �ntima, ocupa el lateral izquierdo de la sala, mientras que en el patio al aire libre se ha dispuesto una gran pantalla y sillas plegables para la platea casera. Que nadie espere palomitas: lo que se lleva son los helados rojos en forma de A de Apolo (a cuatro euros en el Kiosko, donde se venden snacks, chicles, desodorante, etc.). Y mucho abanico.Despu�s de dos horas, DJ Phran termina su sesi�n cuando anochece (a las 21.30h) y el p�blico se pone en modo cine de verano. Bajan las revoluciones y las pulsaciones. Como si fuera un cineforum de los de antes, muy del siglo XX, aqu� se puede beber y fumar, incluso hablar en voz baja e ir comentando la pel�cula. Hasta DJ Babatr, desde la gran pantalla, parece de la familia (ya le hemos bailado), sobre todo cuando va de visita a la casa de su abuela Tirsa, en los bloques del barrio de Pretoria donde creci�. La yaya que le cantaba mientras le preparaba la merienda de ni�o define el raptor house as�: �Esta m�sica es puro pum pum pum�. S�, se�ora. Un pum pum pum que ha llegado a los grandes clubes y festivales del mundo, incluido el Primavera Sound: hay cierto alborozo en las sillas cada vez que aparece Barcelona en pantalla.De los Gabbers al italodisco, cada lunes de agosto toca cineclub. Y para cerrar el ciclo el 31 de agosto: un homenaje a la historia patria con MaQKina, el documental para volver a Chasis, Scorpia o Pont Aeri. El Apolo pone el club y el In-Edit el cine.