NoticiaEl Torito Ribereño, El Descabezado y Las Negritas Puloy abren sus archivos familiares para conservar la historia de tres expresiones de la fiesta.El Punto de Memoria de El Descabezado, en el barrio El Santuario, conserva fotografías, objetos y relatos de la familia Escorcia, depositaria de una de las tradiciones del Carnaval de Barranquilla. Foto: Cortesía Diana AcostaPERIODISTA08.08.2026 14:30 Actualizado: 08.08.2026 14:30

En una casa de San Roque, en el centro de Barranquilla, las paredes comenzaron hace casi medio siglo a llenarse de fotografías. Llegaron después máscaras, recuerdos y objetos relacionados con una danza que había acompañado durante generaciones a la familia Fontalvo. LEA TAMBIÉN Nadie pensaba entonces en montar un museo. La casa simplemente fue guardando la vida de El Torito Ribereño, una de las danzas insignes del Carnaval de Barranquilla. Con los años ocurrió algo parecido en otras viviendas de Barranquilla. Los vestidos dejaron de ser únicamente vestidos; las fotografías comenzaron a contar quiénes habían bailado antes; las máscaras conservaron técnicas aprendidas de padres y abuelos, y las salas terminaron convertidas, sin proponérselo, en pequeños archivos de la historia del Carnaval. Los Puntos de Memoria ponen el foco en las familias y hacedores del Carnaval de Barranquilla. Foto:Cortesía Diana AcostaEsa observación está detrás de los Puntos de Memoria Viva, una propuesta que busca reconocer las casas de los propios hacedores como lugares donde se conserva y transmite el patrimonio cultural de Barranquilla. LEA TAMBIÉN Los tres primeros funcionan alrededor de El Torito Ribereño, de la familia Fontalvo, en San Roque; El Descabezado, de la familia Escorcia, en El Santuario, y Las Negritas Puloy, vinculadas a Isabel Muñoz y su familia, en Montecristo.