La llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia de Colombia confirma el giro hacia la derecha que vive buena parte de América Latina, pero no significa que la izquierda haya dejado de ser la fuerza política dominante si, en lugar de contar países, contamos habitantes y peso económico.Ésta es la paradoja que define la América Latina de 2026: si contamos presidentes, la derecha gana; si contamos población y una parte muy importante del PIB, la izquierda todavía gana.

La nueva fotografía latinoamericana presenta una derecha que ha conseguido conquistar un mayor número de Gobiernos, mientras que la izquierda continúa gobernando a una proporción extraordinariamente elevada de la población y de la economía regional.

Colombia se incorpora ahora al grupo de países gobernados por la derecha después de cuatro años de Gustavo Petro. Su nuevo presidente representa un cambio de rumbo significativo en un país que en 2022 había protagonizado uno de los giros políticos más importantes de la región con la llegada de la izquierda al poder. La victoria de De la Espriella confirma, además, una tendencia que ya se había manifestado en Argentina, Ecuador, Chile y Perú, entre otros países, y que ha debilitado considerablemente la llamada nueva marea rosa latinoamericana.