En el boxeo, cuando el púgil celebra con mueca de superioridad el encaje de un gancho, significa que ha dolido. Todo lo contrario de lo que sucedió en el madridismo —en gran parte del madridismo, no se puede cuantificar— cuando saltó la bomba del mercado: Rodri se va al Barcelona. Jornada traumática el mismo día que el Real Madrid celebraba la renovación galáctica de Vinícius Jr y el fichaje más caro de su historia, Yan Diomande. Otro sector de la afición blanca, por cierto, cargó contra "las viudas de Rodrigo". En cada chat, red social, barra de bar o tertulia deportiva, la pregunta era la misma. ¿Cómo ha podido pasar? Un golpe emocional y un golpe deportivo. Porque no hay nada más irracional que arrancar el aspecto sentimental del fútbol. La afición madridista, acostumbrada a ganar, lleva dos años sin celebrar un título. Además, exhibiendo un fútbol alejado de lo atractivo, a chispazos y dependiente de las acciones individuales de las estrellas ofensivas —futbolistas de calidad indiscutible—. Todo ello con un verano de Mundial en el que la Selección Española —solo con el asterisco de Marc Cucurella como madridista— suma su segunda estrella; con un capitán que se corona como mejor futbolista del torneo y que se pone a tiro. La afición pedía el esfuerzo y el Real Madrid aceptó el órdago. La negociación parecía encaminada y, desde el club blanco, estaban satisfechos con la propuesta. Al Manchester City le interesaba que en la puja participasen más equipos, como PSG o incluso Barça, pero la determinación de Rodri parecía clara. En el mercado de fichajes, todo se escribe en pretérito imperfecto o condicional. Los días pasaban y el Real Madrid dio preferencia a cerrar los acuerdos con Diomande y la renovación de Vini. No era una prioridad. Quizás por despecho, quizás por explorar sus opciones, el capitán español se decidió a escuchar la propuesta culé. La dirección deportiva blaugrana vio la oportunidad y fue a cuchillo, con la inestimable ayuda de un vestuario repleto de compatriotas. Al Madrid se le escapó de entre las manos y, como dicta el manual, Rodri y su entorno señalaron que solo pensaba en el Barça, que era su primera opción y que cuando llamaron no se lo pensaron. Todo ello después de alcanzar un acuerdo. Desde las oficinas de Concha Espina no hubo ni siquiera enfado, ni decepción, porque realmente nunca fue una prioridad. No era postureo, ni boxeador queriendo camuflarse ante los jueces: el Real Madrid nunca vio a Rodri como una pieza tan importante. Ni más, ni menos. Desencajado queda José Mourinho, que está viviendo la misma situación que Carlo Ancelotti, Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa. Sin manguera da igual el bombero. TE PUEDE INTERESAR Más allá de las filias y fobias del entrenador que cada uno lleva dentro, y que, por supuesto, no debería importar demasiado a una dirección técnica de un equipo de élite como el Real Madrid, el verano blanco ha acometido un mercado repleto de refuerzos. Marc Cucurella llega como titular indiscutible del lateral izquierdo, Dumfries fortalece el carril derecho, Konaté es una oportunidad de mercado en una posición que necesitaba mimo —y que sigue necesitando, si se atiende al estado físico de los centrales— y tanto Carlos Espí como Bernardo Silva complementan el fondo de armario. Diomande, el fichaje más caro de la historia del club, llegó en una jornada de shock y tristeza en gran parte del madridismo. El costamarfileño, de perfil regateador y de enorme potencial en transiciones, consolidará un aparente tridente de ensueño junto a Mbappé en punta y Vinícius en la izquierda. ¿Why so serious? El principal problema que arrastra desde hace dos temporadas el Real Madrid reside, precisamente, en el perfil que se escapa con Rodrigo. Una organización que, con las piezas del centro del campo de la plantilla, hasta ahora ha naufragado de manera evidente. Mourinho, en los entrenamientos. (Reuters/Alejandro Martínez Velez) Quedan tres semanas de mercado por delante. La primera reacción del Real Madrid fue deslizar que la solución se encuentra en casa. Pasó lo mismo la pasada temporada. Se señaló la opción de que Arda Güler retrasase su posición. No funcionó. ¿Jude como organizador? Adiós al mejor llegador de segunda línea del mundo, convertido en una sombra de sí mismo si se le aleja de la zona ofensiva. El mejor Real Madrid de la temporada fue con Thiago Pitarch en el campo. Curiosamente, el que batió al City de Rodrigo. Demasiada responsabilidad para el canterano, al que no se le identifica como una pieza estructural del proyecto, y que podría salir este mismo verano vía cesión. Una dirección deportiva debe estar por delante de la afición, pero hay un aspecto huérfano desde hace dos años. Hay pocas opciones en el mercado, también tiempo para sorpresas. Ya no es un runrún, el ruido es atronador. En los partidos de pretemporada, que nunca deben sobreanalizarse, Mou incrustó en la medular a Trent Alexander-Arnold. El Barça, por su parte, consigue su primer Balón de Oro desde que hace cinco años Leo Messi abandonase la entidad. ¿Era fundamental Rodri para Flick? El Barça contaba con uno de los mejores centros del campo del mundo, aunque sea el Paris Saint-Germain de Vitinha y Neves el que haya triunfado en los dos últimos cursos. El capitán de la Selección Española aportará liderazgo a un vestuario joven. También un extra de competitividad que tanto les ha faltado a los blaugranas en los encuentros decisivos. 30 años y una operación de rodilla que, a juzgar por el Mundial, está superada. Es una operación económica ambiciosa en la directiva de Joan Laporta, al que siempre le gustó quedar por encima del Real Madrid. En el boxeo, cuando el púgil celebra con mueca de superioridad el encaje de un gancho, significa que ha dolido. Todo lo contrario de lo que sucedió en el madridismo —en gran parte del madridismo, no se puede cuantificar— cuando saltó la bomba del mercado: Rodri se va al Barcelona. Jornada traumática el mismo día que el Real Madrid celebraba la renovación galáctica de Vinícius Jr y el fichaje más caro de su historia, Yan Diomande. Otro sector de la afición blanca, por cierto, cargó contra "las viudas de Rodrigo". En cada chat, red social, barra de bar o tertulia deportiva, la pregunta era la misma. ¿Cómo ha podido pasar?
El Balón de Oro español es culé: el sorpasso de Rodri le duele más al madridismo que al Real Madrid
Solo el tiempo dirá si el fichaje de Rodri por el Barça sale bien (de primeras, encaja como un guante), pero el golpe emocional del eterno rival al Real Madrid trastoca a una afición que lleva dos años sin celebrar títulos












