Las noticias que llegaban de las oficinas del Real Madrid en la tarde del jueves invitaban al optimismo entre los aficionados blancos después de que en los dos últimos cursos el equipo no levantara un solo título relevante, tan solo la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes en 2024. El fichaje de Yan Diomande, uno de los extremos más codiciados del planeta, por 125 millones de euros y otros 15 en variables se anunció a las cuatro de la tarde. La renovación de Vinicius, una de las piezas más determinantes de los dos dobletes de Liga-Champions de 2022 y 2024 por mucho que un sector de la afición esté desencantado con él, se hizo oficial cuatro horas más tarde. Cuando parecía que solo faltaba la firma de Rodri Hernández para poner el broche a una de las plantillas más valiosas del mundo en términos económicos —unos 1.220 millones de euros, según el portal especializado Transfermarkt—, la entidad presidida por Florentino Pérez recibió una llamada de Pablo Barquero, el agente del Balón de Oro del último Mundial, en la que le comunicó que el mediocentro español agradecía su oferta, pero que había decidido firmar por el Barcelona.El cambio de dirección de un organizador como Rodri (30 años), precisamente el perfil de futbolista que el Real Madrid añora desde la retirada de Toni Kroos en 2024 y la pérdida de protagonismo de Luka Modric antes de marcharse al Milan el verano pasado, supuso un mazazo para los planes del club. El cuarto futbolista español en ganar el Balón de Oro tras Luis Suárez, Alexia Putellas y Aitana Bonmatí reflexionó y decidió que el equipo en el que mejor puede desarrollar su fútbol es el Barça de Hansi Flick. El estilo es mucho más similar al que está acostumbrado Rodri tanto en la selección como en el Manchester City, adonde llegó en 2019 de la mano de Pep Guardiola y en el que se convirtió para muchos analistas en el mejor organizador del mundo, campeón de la Champions en 2023, de la Eurocopa en 2024 o de cinco Premier Leagues.El proceso de meditación por el que pasó Rodri desembocó en la elección del Barcelona, un club que implenta una presión tras pérdida y un juego posicional muy semejantes a los del City y la selección dirigida por Luis de la Fuente. En el vestuario azulgrana, además, el jugador madrileño se encontrará con muchos de sus compañeros en la Roja, entre ellos Pau Cubarsí, Lamine Yamal, Pedri, Gavi, Dani Olmo, Joan García, Ferran Torres, Eric García y Fermín López, ausente este último por lesión en el Mundial conquistado el pasado 19 de julio en Nueva Jersey ante Argentina.Logrado el compromiso del futbolista, el Barcelona ya inició las negociaciones con el City. Rodri no cuenta con una cláusula de rescisión en el club de Mánchester, pero su contrato termina el 30 de junio de 2027, con lo que desde el próximo enero estaría en disposición de dialogar con cualquier equipo para incorporarse gratis la próxima campaña. El club skyblue pretende ingresar unos 65 millones de euros por él, pero la primera oferta del Barça se situó en el entorno de los 45 millones y otros 10 más en variables. El movimiento de Rodri ha sido sorprendente después de que gran parte de la prensa deportiva española asegurase que el Madrid era el club mejor colocado —el PSG también se interesó— y de que Enrique Riquelme, el candidato a la presidencia del Real derrotado por Florentino Pérez el pasado junio, asegurase durante la campaña que el mediocentro firmaría por la entidad de Valdebebas si él ganaba las elecciones. También porque él mismo, en varias entrevistas con medios de comunicación, afirmó estos últimos años que valoraría fichar por el que calificó como “el mejor club de la historia”. “Evidentemente, cuando te llama el Real Madrid, el mejor club de la historia, el más laureado, con lo que eso significa, es un honor y siempre hay que prestar atención”, dijo en El Larguero, en la Cadena SER, en noviembre de 2024 justo después de ganar el Balón de Oro en una gala en París a la que el club blanco no acudió tras un plantón bochornoso al entender como un agravio que Vinicius, que fue segundo, no se hiciese con el galardón.El pasado marzo, en Onda Cero le preguntaron al centrocampista si descartaba irse al Madrid al haber vestido la camiseta del Atlético. “Me gustaría volver [a España], sí, evidentemente. No [descarto lo del Madrid], ha habido muchos jugadores que han hecho ese camino y, sobre todo, no directamente, sino con el tiempo. Para mí no puedes renunciar a los mejores clubes del mundo”, contestó.Para el centrocampista, que también vio cómo la directiva de Florentino Pérez esperó hasta después del Mundial para ponerse en contacto con él tras comprobar que su rendimiento era bueno después de la lesión de ligamento cruzado que sufrió en septiembre de 2024, lo que más pesó fue la cuestión deportiva. Su entorno ha calificado de irrechazable la oferta económica que le hicieron desde Valdebebas. Incluso José Mourinho, de vuelta en el banquillo del Madrid, contactó estas últimas semanas con él para explicarle el proyecto. Rodri, en cambio, eligió un vestuario en el que ya conoce a ocho internacionales españoles y propone un estilo futbolístico que él domina como pocos. Su sí al Barça y su no al Madrid deja al equipo blanco tal y como estaba: con una portería, una defensa y una delantera imponentes, pero una sala de máquinas en donde ninguno de sus grandes nombres —Aurélien Tchouaméni, Fede Valverde, Jude Bellingham o Bernardo Silva— tienen la capacidad de organizar el juego desde la posición de pivote como lo hace Rodri, un problema que el grupo ya sufrió en las dos últimas temporadas y que tiene una solución muy difícil en el mercado.
Rodri cambia de dirección: de su acercamiento al Madrid a ultimar su fichaje por el Barça
El mediocentro rechaza la oferta del club blanco y acepta la propuesta del Barcelona, que ya negocia por él, seducido por un estilo futbolístico más parecido al de la Roja y el City y un vestuario con nueve internacionales españoles












