Pluma invitadaLa FAO ha colaborado con múltiples asociaciones y cooperativas en el país vinculadas a la producción y comercialización de productos agropecuarios.

Según el Fondo Monetario Internacional, Guatemala ha mostrado estabilidad macroeconómica durante los últimos años, gracias a una combinación de crecimiento económico moderado, inflación controlada, niveles de deuda relativamente bajos y reservas internacionales sólidas. Además, posee unos recursos naturales y un capital humano significativos, que sugieren que el crecimiento y la estabilidad podría continuar.

Sin embargo, indicadores como la pobreza y la desnutrición crónica infantil no solo son éticamente inaceptables, sino también un freno para el crecimiento económico sostenible. En el país, el 56% de la población vive en condición de pobreza y el 42% de la niñez menor de cinco años padecen desnutrición crónica. Esta realidad se profundiza en las zonas rurales, donde la pobreza alcanza el 66%, y es aún más crítica en territorios habitados por Pueblos Indígenas, donde cerca del 80% vive en estas condiciones.

Esta situación resulta especialmente preocupante si se considera que estos territorios son clave para la seguridad alimentaria y para la generación de empleo a través de la agroexportación y el turismo. Además, cumplen un rol estratégico en la gestión sostenible de los recursos naturales.