La historia del brote de sarampión que hoy enfrenta Guatemala comenzó mucho antes del primer caso detectado en enero. Empezó hace más de 30 años, cuando miles de niños no recibieron la protección completa contra la enfermedad. Ese rezago dejó a 4.7 millones de guatemaltecos vulnerables al virus.
El país enfrenta un brote de sarampión que se inició con cinco casos detectados en Santiago Atitlán, Sololá. Al 24 de junio es de 30 mil 40 casos acumulados y 29 fallecidos, según el Ministerio de Salud.
La vulnerabilidad de las personas frente al sarampión se explica por deficiencias en los programas de vacunación, según Éricka Gaitán, epidemióloga responsable de la Vigilancia de Enfermedades Prevenibles por Vacunación del Ministerio de Salud. Hace 30 años “el alcance en algunos municipios no llegó más allá del 60% y 70%. Esos niños crecieron y ahora están en el grupo de los 20 a los 39 años, que son quienes están enfermando de sarampión”, explica.
La brecha se creó, a criterio de Gaitán porque la cobertura se medía a partir de dosis aplicadas y no personas vacunadas.
Bolsón sin vacunar







