Imane Rachidi | Almería (EFE).- Son las cinco de la madrugada cuando varios vehículos de la Policía Nacional avanzan por una carretera secundaria en su lucha contras las mafias del Mediterráneo, van hacia una vivienda familiar de la costa mediterránea española; un dron sobrevuela la zona y agentes de los GEO toman posiciones: es la operación para desmantelar una de las mayores redes de tráfico de personas y drogas en España.

Un perro ladra al fondo de la silenciosa madrugada de este pueblo almeriense, y dos personas aparecen con las manos en alto y ligeros de ropa tras la ventana; intercambian palabras a gritos con los agentes; y minutos después, la puerta cede y comienza el registro.

EFE acompaña a la Unidad Central de Redes de Inmigración Ilegal y Falsedades Documentales (UCRIF), la Guardia Civil y Europol en la Operación Salem para desmantelar una de las mafias que cada verano intensifican su actividad en el Mediterráneo, vinculada al crimen organizado de la «Mocro Mafia», en Países Bajos y Bélgica, y al «Milieu marseillais», en Francia.

La operación culmina con 78 detenidos en España y Argelia, cuatro de ellos altos responsables, y 18 embarcaciones de tres y cuatro motores -valoradas en más de 5 millones de euros- incautadas, además de armas, munición, drogas y tecnología especializada.