Las series que estrenan son por lo general mediocres, sonsas, mal contadas, repetidas. Estrenan una seria sobre dos mujeres que huyen al mismo tiempo de la justicia y de la mafia. Una versión abaratadas de Thelma & Louise. Estrenan una serie sobre una androide doméstica. Es una versión despolitizada de Companion. Estrenan versiones que son directamente estiramientos de películas (Cape Fear, Entrevista con el vampiro). Me refugio en los catálogos. Nunca vi El cuento de la criada. Las premisas son un poco insostenibles y el universo demasiado clausurado. Para un miniserie habría estado bien, pero hay cuatro temporadas por delante. Me duermo irremediablemente a los diez minutos. Están las nuevas Startrek: Brave New World y Starfleet Academy. Las dos son deliciosas, para mí al menos, por razones sentimentales: están hechas con el mismo espíritu de las series que educaron mi infancia en los problemas de la vida y la multiplicidad de lo viviente. Las series de Apple están por lo general bien, aunque no todas me gusten. Severance, por ejemplo. No la seguí más allá de la primera temporada, pero reconozco su audacia y su rigor narrativo. Eso sí, soy un incondicional de Silo que es, por supuesto, una repetición mejorada de Snowpiercer o El expreso del miedo (película que luego se volvió serie, con los mismos ridículos postulados y alarmantes fallas narrativas).