Para el peronismo, como en general los movimientos populares, el eje en su política económica es el crecimiento económico. Su compromiso con la democracia, los derechos constitucionales, progreso económico y la equidad condicionan al crecimiento como un camino excluyente. De este último surge el aumento del empleo y de este a su vez el aumento de los salarios. Al final del camino el mayor consumo se traduce en incrementos de las ganancias de las empresas que producen bienes salario. En general, este círculo virtuoso no está libre de posibles restricciones. En el caso de Argentina la limitación al crecimiento ha sido fundamentalmente el sector energético y externo. La falta de dinamismo de las exportaciones y de la producción de energía han sido barreras con las que el crecimiento se ha chocado recurrentemente. En el contexto de gobiernos populares, cuando existe holgura en la balanza de pagos y en la oferta energética, el crecimiento sostenido se da con equilibrio macroeconómico como se verificó entre 2003 y 2011. También pueden darse innumerables ejemplos de gobernadores e intendentes que han gestionado con soberanía fiscal.

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