Actualizado a las 18:37h.
Cuando Madonna subió a recoger el premio Grammy al mejor álbum del año por 'Ray of Light' en 1999, lo primero que dijo al acercarse al micrófono fue: «Antes de nada, gracias William Orbit, porque sin su visión y su brillantez este disco ... no existiría». La cantante neoyorquina sabía que buena parte de su regreso a lo más alto tras el parón más largo de su carrera se lo debía a él, uno de los productores más importantes del pop 'mainstream' de los últimos treinta años y corresponsable de la venta de más de 200 millones de discos con sus trabajos para múltiples estrellas.
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